ECONOMíA

El directorio de la ex Lapa queda todo en familia

En treinta días las nuevas autoridades de Líneas Aéreas Federales deberán definir el proyecto económico de la compañía. En el directorio de LAF fueron nombrados el hermano mayor de Scioli y el consuegro de Lavagna.

 Por David Cufré

Líneas Aéreas Federales, la nueva empresa estatal de aviación, ya tiene autoridades. El Gobierno designó el directorio y le asignó su primera tarea: completar en diez días el trámite de inscripción y constitución formal de la compañía. Así surge del decreto de necesidad y urgencia que apareció publicado ayer en el Boletín Oficial. Al frente del directorio quedó Alberto Bidart, un licenciado en Administración de empresas que responde políticamente al ministro de Planificación, Julio De Vido. La vicepresidencia recayó en el brigadier Jorge Baravalle, consuegro de Roberto Lavagna, que el año pasado fue nombrado como director de Intercargo, la empresa estatal de servicios logísticos. El tercer director es Nicolás Scioli, hermano del vicepresidente, a quien acompañó durante el gobierno de Duhalde en la Secretaría de Turismo.
Una vez pasada la formalidad de creación de la empresa, sus autoridades tendrán 30 días para definir un proyecto económico para que empiece a operar. LAF incorporará a 780 trabajadores de la ex LAPA y a 250 de la ex Dinar. Los aviones serán alquilados, aunque podrían ser tomados mediante el sistema de leasing. Los planes sobre el funcionamiento, la estructura y las escalas que tendrá la empresa se encuentran en una etapa de diseño preliminar. Una de las posibilidades es que arranque con tres aviones y en un par de meses incorpore dos o tres más. Eso la transformaría en una compañía competitiva en el contexto actual. Lapa llegó a contar con 21 aviones y terminó con 4, Southern Winds armó una flota de 16 que se redujo a 3, Aerovip tiene solo 2 naves y Cata, 1. Aerolíneas Argentinas y Austral dominan el mercado de cabotaje con 30 aviones.
El directorio está pensando en que LAF opere con aviones Boeing 737 en su versión más económica, pero esto dependerá de los estudios económicos que se encararán en las próximas semanas. Lo mismo ocurrirá con las escalas, que en principio podrían ser 12. Una definición importante es si LAF cumplirá fielmente la Ley de Política Aérea, que obliga a las empresas aerocomerciales a combinar destinos rentables con otros que no lo son. Los gremios del sector señalan que el Gobierno tiene una oportunidad inmejorable para dar vida a una norma que en los hechos se cumple poco. Es el momento de cumplir y hacer cumplir la ley, afirman.
El capital inicial de LAF será constituido con un aporte de Intercargo, que detentará a su vez el 20 por ciento del capital accionario. De esa firma son también los tres directores que comandarán la nueva empresa. El 80 por ciento restante del paquete accionario se lo dividirán en partes iguales los ministerios de Economía y Planificación. Lavagna advirtió que LAF deberá ser un proyecto rentable, que pueda sostenerse solo y que recupere la inversión inicial con su privatización parcial o total. De Vido anticipó que la intención del Gobierno es entregarla totalmente al capital privado, para lo que podría haber interesados.
Una ventaja de LAF es que arranca sin deudas y que puede montar negocios vinculados al transporte de pasajeros. De acuerdo a parámetros internacionales, la rentabilidad de las compañías aéreas es del 3 por ciento anual sobre su capital, un nivel bajo en términos porcentuales en comparación con otras actividades, pero elevado en términos absolutos por la cantidad del dinero en juego. Pero las ganancias se completan con actividades paralelas, como servicios de carga, catering o agencias de turismo. Es lo que ocurre por ejemplo con Lan Chile, cuyo servicio de catering es demandado por empresas de distintos rubros, además de las aéreas.
Los sindicatos aeronáuticos por ahora celebran la concreción de un proyecto que rescatará un millar de puestos de trabajo directos. Pero miran con recelo la idea de la privatización. Una empresa de aviación, argumentan, es mucho más que un negocio. Es también una fuente de desarrollo para otras industrias, permite la incorporación de tecnología, favorece la integración territorial y reafirma la soberanía. Todo esto loplantearán en una entrevista que mantendrán con Néstor Kirchner dentro de diez días.

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LAF incorporará a 780 trabajadores de la ex LAPA y a 250 de la ex Dinar. No quieren la privatización.
 
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