ECONOMíA › LA CLASE MEDIA ES LA UNICA QUE NO RECUPERO SU INGRESO

Es triste ser el jamón del sandwich

Un estudio de mercado muestra que mientras que la clase alta consume como antes de la crisis y la baja recuperó en 2003 lo perdido, la clase media sigue un 10 por ciento por debajo de 2002.

La recuperación que experimenta la economía argentina no llegó a la clase media, cuyos gastos de consumo se encuentran todavía un 10 por ciento por debajo de los niveles precrisis. La clase alta es la única que consume en los mismos niveles que a fines de 2000 y durante el pico de la crisis sus gastos fueron los que menos se retrajeron. El dato nuevo es que la clase baja, cuyo consumo cayó hasta 2002 en la misma proporción que el de los sectores medios, cerca del 20 por ciento, es la que más se recuperó durante el último año. En términos agregados, en diciembre de 2003 el consumo de los hogares era sólo un 1 por ciento inferior al de igual mes de 2001. Contra diciembre de 2000 todavía se mantiene una caída del 7 por ciento. Las cifras fueron relevadas por la consultora de mercado Latin Panel.
Existe consenso entre los analistas en que la actual recuperación económica se explica por el aumento de las exportaciones y por la recuperación del consumo, sobre todo de los sectores cuyos ingresos nunca se vieron mayormente afectados por el cambio de precios relativos. Esta afirmación es especialmente válida para 2003, cuando el consumo global creció un 12 por ciento. En los años anteriores, las cosas fueron distintas. Salvo la clase alta, los sectores medios y bajos recibieron de lleno el impacto de la crisis. Entre fines de 2000 y fines de 2002, la retracción del consumo fue del 19 por ciento para la clase media y de cerca del 18 para la baja.
El estudio de Latin Panel para diciembre de 2003, realizado sobre una encuesta de 3000 hogares en todo el país, mostró los efectos de la leve redistribución del ingreso forzada por decisiones políticas. La mejora se debió a los aumentos de 50 pesos en el salario mínimo y de los 200 pesos, inicialmente “no remunerativos”, que beneficiaron al sector privado formal. Como podría preverse, las pequeñas mejoras, criticadas en su momento por la ortodoxia por sus supuestos efectos “inflacionarios” y “anticompetitivos”, no tuvieron el mismo efecto para los distintos niveles socioeconómicos.
El estudio de Latin Panel dividió a la clase baja en dos segmentos, el inferior y el superior. La recuperación del consumo en el primero, el sector social más vulnerable, fue del 17 por ciento en 2003, mientras que el segundo lo hizo en un 14 por ciento. De esta manera, la baja inferior quedó a sólo 3 puntos de su nivel de consumo de fines de 2000; la superior, a 6 puntos.
Cabe destacar que el relevamiento se realizó analizando las canastas de consumo de cada hogar y que la pequeña recuperación salarial, todavía lejana a los niveles de ingreso precrisis, parece haber sido suficiente al menos para que los sectores más bajos recompongan su canasta alimentaria. Su consumo, no obstante, mejoró en todos los rubros bajo análisis, que incluyen, además de alimentos y bebidas, artículos de limpieza y perfumería.
Mientras los sectores de altos ingresos ya recuperaron su nivel de consumo precrisis –sus gastos eran en diciembre de 2003 similares a los de igual mes de 2000–, la clase media, con la citada caída del 10 por ciento, y a pesar de haberse recuperado en 2003, resultó claramente la menos favorecida en el reparto del crecimiento del producto. La explicación se encuentra en parte en que los aumentos de ingresos conseguidos –mayores en el sector agropecuario, industrial y construcciones e inferior en los servicios– han sido proporcionalmente menores a los de los sectores de bajos ingresos. Ello fue así debido a que los aumentos salariales fueron todos de suma fija y no porcentuales, por lo que tuvieron mayor impacto en las remuneraciones más bajas.
La investigación de Latin Panel también discriminó por canales de comercialización. En este punto confirmó, por el lado de la demanda de los consumidores, lo que las encuestas del Indec muestran por el lado de la oferta de los puntos de venta. En relación con diciembre de 2000, las cadenas de supermercados e hipermercados perdieron el 11 por ciento de latorta del consumo global, aunque en 2003 dejaron de caer y crecieron un punto (lo que podría ser un indicativo de recuperación futura). Esta pérdida fue capitalizada especialmente por los autoservicios y almacenes de barrio.

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Las políticas salariales del Gobierno todavía no hicieron impacto en la clase media, que bajó su consumo.
 
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