ECONOMíA › EL TITULAR DEL TESORO SE SUMO AL RECLAMO POR LOS BONISTAS

Mucho por hacer, pero por ellos

John Snow, secretario del Tesoro, expresó que “la Argentina todavía tiene mucho por hacer” al ser consultado sobre el arreglo de la deuda, en obvia referencia a la necesidad de un acuerdo con los que no entraron al canje. Apoyo regional a Argentina, pero sin Brasil.

“La Argentina todavía tiene mucho por hacer”, afirmó el secretario del Tesoro de Estados Unidos, John Snow. Se refería a la relación con los acreedores que rechazaron la reestructuración de la deuda y su reclamo fue, como el de la mayoría de los países del Grupo de los Siete, que el Gobierno arregle la situación con esos bonistas. El encumbrado funcionario de la administración Bush puso la frutilla a un postre indigesto, armado con presiones y amenazas de las principales potencias y de los organismos multilaterales. Roberto Lavagna se encontrará desde hoy con todos ellos, durante la Asamblea de Primavera del FMI y el Banco Mundial. Será un fin de semana intenso. El ministro intentará buscar apoyos para la posición argentina, aunque el panorama no podría ser más oscuro. A pesar de la dureza en el discurso oficial, en los hechos la Casa Rosada sigue mostrando una actitud conciliadora: ayer giró a Washington 212,3 millones de dólares.
Las reservas del Banco Central registraron esa baja, luego de transferir al FMI 144,3 millones al Fondo Monetario y 68 millones al Banco Mundial, en concepto de cancelación de vencimientos. El próximo viernes vencen otros 140 millones con el FMI, que el Gobierno podría dejar de pagar ya que está autorizado –por los términos de concesión del crédito– a pedir su refinanciación automática por un año. Hasta el momento, sin embargo, ese tipo de compromisos también fueron saldados por la Argentina. La opción de romper con el organismo si éste mantiene su postura inflexible en favor de los acreedores díscolos se analizó en el viaje de Néstor Kirchner a Alemania. La decisión, por ahora, fue no dar ese paso.
Lavagna hará gestiones desde hoy con sus pares del G-7 para procurar dar vuelta una negociación que parece destinada al naufragio. También tiene previsto entrevistarse con el número uno del FMI, Rodrigo Rato, y con el director para el Hemisferio Occidental, Anoop Singh. Ambos repitieron ayer que el organismo no accederá a pactar un nuevo programa con la Argentina mientras el país persista en su negativa de arreglar con los bonistas que no entraron al canje.
El gobierno alemán es el único que hasta el momento prometió respaldar la posición argentina en las reuniones del G-7 y dentro del directorio del FMI. Otro gesto de apoyo que el Gobierno valora, aunque su peso político es inferior, es la declaración que harán hoy en la asamblea del FMI los gobiernos de Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú. Destacarán que la Argentina ya tiene una “estrategia realista” para atender a los acreedores que no aceptaron el canje. “Argentina ha actuado durante el proceso (de reestructuración) guiada por el principio de no tomar compromisos que vayan más allá de su capacidad de pago”, sostiene el documento que leerá el ministro de Finanzas chileno, Nicolás Eyzaguirre, en nombre de su país, de los citados más arriba y también de la Argentina. Brasil todavía no se sumó al grupo.
Lo que más preocupa al Gobierno es la posición de su par de Estados Unidos. Snow sumó ayer su voz a los reclamos para que se arregle con los bonistas. Dijo que el canje fue “un primer paso”, pero luego acotó “todavía hay mucho por hacer”. “Nosotros estamos conversando con la Argentina sobre la continuidad de las reformas, y además el porcentaje de los acreedores que no entraron en la operación del canje”, precisó el titular del Tesoro. El número dos de esa cartera, John Taylor, había expresado anteayer que “es importante un plan para tratar con los otros acreedores” que no adhirieron a la reestructuración. Snow, por su parte, añadió que “es importante que Argentina continúe con las reformas internas para ponerse en un sendero de crecimiento sustentable y no inflacionario”. En lo que sonó a advertencia, el titular del Tesoro acotó que “no llegarán a eso al menos que adhieran a esas reformas”.
Rato, en tanto, señaló ayer que “nosotros no hemos hablado de reabrir o no el canje”. Lo dijo a la cadena británica BBC. Pero luego sentenció: “Lo que sí debe haber es una estrategia respecto a esa deuda (que no fue reestructurada) y que por otra parte es legal”. La posición del FMI es extrema. Sostiene que el país no salió del default, porque tiene compromisos pendientes con acreedores. El director gerente puntualizó que el Fondo exigirá que Argentina “se acomode a las reglas de préstamos en deuda que establece” su estatuto. La norma a la que hizo referencia Rato indica que el organismo no puede firmar acuerdos con países que estén en mora con sus acreedores, y ese exactamente –de acuerdo a su visión– es el caso argentino.
“Nosotros le hemos dicho al Gobierno que hay un 24 por ciento de deuda, que son unos 25.000 millones de dólares incluidos intereses, que no se han reestructurado”, indicó. Con respecto al discurso de Kirch-ner en Alemania, en el que denunció al FMI por haber respaldado a gobiernos argentinos “genocidas, corruptos y ladrones”, Rato prefirió no opinar. “No hago declaraciones sobre las declaraciones, desde hace mucho tiempo”, afirmó.
“El gobierno argentino –agregó– lo que tenga que decir lo dirá oficialmente en el Board (directorio) del Fondo y hasta ese momento, yo no voy a tener ninguna posición.”
Para terminar, Rato recordó que la relación entre el FMI y la Argentina ha sido “buena” y que el organismo está “analizando otra vez la economía” del país. “La Argentina ha hecho cosas muy importantes en los últimos dos años”, como “una muy buena política monetaria y una muy buena política presupuestaria”, ponderó.

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No son demostraciones de cariño hacia el director gerente del Fondo Monetario, Rodrigo Rato.
 
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