ESPECTáCULOS › “L’ESQUIVE”, PRIMERA FAVORITA DE LA COMPETENCIA

Cuando la adolescencia se vive en los márgenes de París

El film de Abdellatif Kechiche, que en Francia arrasó con los premios César, se comunica con lo más hondo de sus personajes.

 Por Horacio Bernades

Una docente difícil de recordar y unos adolescentes difíciles de olvidar son los protagonistas de las películas que por estos días debutan en la competencia internacional del 7º Bafici. La película alemana Der Wald vor lauter Bäumen (El bosque por los árboles) narra los trabajos y los días de un personaje que podría considerarse enteramente anticinematográfico, una maestra que a su total falta de autoridad en clase le suma un alto grado de despersonalización en los restantes órdenes de su vida.
Mientras que los protagonistas del film francés L’esquive son un grupo de chicos de diferentes etnias (pero de origen predominantemente árabe) que viven en un típico conjunto habitacional de las afueras. Y que libran allí –con una cámara que se mete entre ellos como si se tratara de uno más– las batallas típicas de la edad. Esas en las que las armas son el deseo, la rivalidad, la timidez, el chisme amoroso, justo antes de que el sexo haga su aparición y cambie todo para siempre.
Para su opera prima, la realizadora germana Maren Ade eligió como protagonista a la clase de chica que suele quedar condenada a un segundo, tercero o cuarto plano cinematográfico. A los veintipico y recién separada de su novio, Melanie viaja de su pequeño pueblo a la ciudad, para iniciar su carrera docente. Al comienzo, la chica parece simplemente un poco gris y desabrida, con su aspecto poco atractivo y sus pulovercitos de institutriz. En cuanto pise un aula se advertirá que no tiene lo que se necesita para lidiar con chicos que no tienen problema en revolearle una caja de leche chocolatada por la cabeza. A lo que la buena de Melanie responde casi pidiendo disculpas.
Si en clase la actitud de Melanie es ovejuna, fuera de ella su vida social parece reducirse a no rechazar del todo a un colega que no es precisamente un sex symbol, mientras se vuelve más y más dependiente de una empleada de boutique a la que acaba de conocer. Durante los primeros escarceos, da la sensación de que en cualquier momento Melanie descubre su amor loco por la otra y le pone por fin un poco de pimienta a su vida. Sin embargo, terminará convirtiéndose en estampilla de la otra, que con toda razón terminará pidiéndole que desaparezca de su vida. De allí en más, la identidad de Melanie –de por sí escasamente consolidada– terminará pulverizándose de a poco, hasta un final en el que es como si se dejara llevar por la nada misma. Narrada en tono de crónica realista, El bosque por los árboles se hace fuerte en los detalles y logra incomodar al espectador, pero a la larga su carácter de estudio de un “caso” individual termina revelando sus límites.
Filmada en digital (como absolutamente todos los films que pasaron hasta ahora por la competencia), L’esquive es el segundo largo del tunecino –radicado en Francia– Abdellatif Kechiche. Hace unos meses, la película de Kechiche ganó nada menos que cuatro César, equivalente galo del Oscar, todos ellos merecidísimos. L’esquive es una de esas raras, infrecuentes películas en las que el espectador tiene la sensación de estar en medio de un grupo de personajes a los que los actores vuelven inolvidables, desde el primero hasta el último. Con una empatía de hierro para con sus quinceañeros, la cámara y ellos forman un solo grupo, al que Kechiche deja actuar en escenas siempre largas, que dan tiempo a que el espectador vaya intimando con ellos, hasta sentir que los conoce desde siempre. Una de esas películas que se van metiendo muy adentro, lo que narra L’esquive no es otra cosa que la adolescencia misma, tal como se presenta en ese grupo de monoblocks que en los alrededores de París se conocen como le banlieu.
Hay un chico que tiene al papá en prisión (y cuya limitada expresividad asemeja a tantos protagonistas del Nuevo Cine Argentino), una rubiecita llamada a convertirse ya mismo en la próxima superstar del cine francés, una morochita de tormentosos malos humores y una morruda chismosa a la que le basta una mirada ladeada, un pequeño gesto para venderse sola. A pesar de que la descripción pueda hacer pensar en una de esas películas que se acercan a la adolescencia desde una visión falsamente ternurista o peyorativa (que viene a ser lo mismo) no conviene llamarse a engaño, porque lo de Kechiche es una sintonía finísima, que lo comunica directamente con lo más hondo de sus personajes.
Mejor película, director, guión y actriz revelación en los César, ya se pueden ir sumando a todos esos premios los que L’esquive seguramente sumará en Buenos Aires de aquí a una semana, cuando el 7º Bafici anuncie su palmarés.

El bosque por los árboles se verá hoy a las 15 en el Hoyts 10 y mañana a las 13 en el cine América. L’esquive, hoy a las 17 en el Hoyts 10 y mañana a las 23.15 en el América.

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Una empatía de hierro para con sus quinceañeros: la cámara y ellos forman un solo grupo.
 
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