ECONOMíA › CUANDO EL DOLAR PASO LOS DOS PESOS INTERVINO EL BANCO CENTRAL

Llegó Maccarone y mandó parar

La nueva política cambiaria sufrió su primer sofocón: el dólar inició una incómoda carrera ascendente que, cuando llegó a 2,05 pesos, obligó al Central a vender divisas a 1,70. El cierre resultó confuso y las cotizaciones oscilaron entre 1,80 y 1,95. Dudas sobre el futuro del corralito.

 Por David Cufré

A la bitácora de la salida de la Convertibilidad ayer hubo que agregarle dos capítulos inquietantes. Uno dice que por primera vez desde el inicio de la travesía, la cotización del dólar trepó a 2,05 pesos, nivel que para el Gobierno es intolerable. El segundo aclara que frente a esa escalada, el Banco Central tuvo que intervenir en el mercado de cambios. Retomó una práctica olvidada por más de una década con la entrega de 8,8 millones de dólares, a la cotización de 1,70. El resultado de la intervención no fue del todo claro. A diferencia de los días anteriores, ayer el mercado se movió con mucha dispersión. En la city, algunas casas de cambio llegaron a anotar como oferta de cierre 1,95 peso por dólar, mientras en otras la paridad se estableció en 1,80. No hubo un precio final en el que se alineara la mayoría de los operadores, sino que osciló entre aquellas puntas.
El Gobierno siguió la jornada con nerviosismo. La cotización del dólar y la inflación son las dos variables que debe mantener bajo control sí o sí, porque de lo contrario todo el plan seguramente se estrellará contra el piso. En Economía estaban muy conformes con el 1,70/1,75 en que se había acomodado el tipo de cambio, y decían que mientras siguiera en esos valores no habría problemas. Pero reconocían que sí los habría en caso de que la relación se estableciera en 2 a 1. La flexibilización del corralito, por ejemplo, está condicionada a lo que ocurra con el dólar. El último sábado se resolvió esperar hasta mediados de esta semana, a fin de tener un panorama más claro del mercado cambiario, antes de dar a conocer las nuevas medidas. Ahora que las cosas parecen más complicadas, los anuncios podrían demorarse.
Eduardo Duhalde y su ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, lo analizarán este mediodía. La necesidad política indica que la flexibilización del corralito es urgente, y más cuando el propio presidente la prometió para esta semana. Sin embargo, permitir que los ahorristas forzosos puedan retirar pesos del banco en medio de la suba del dólar es una decisión difícil. Lo más probable es que la mayor parte de esos pesos vaya a alimentar la demanda de dólares, haciendo trepar más su cotización.
No obstante, hasta anoche no había una posición definitiva respecto a qué hacer con el corralito. En el Palacio de Hacienda, algunos miembros del equipo económico argumentaban que no es posible sacar conclusiones firmes por lo que ocurrió ayer con el dólar, dado que las operaciones fueron por montos bajos. “Es mercado todavía es chico, poco transparente y muy volátil”, indicaron a este diario desde cerca de Remes Lenicov. En la city se comparte esa visión. La mejor prueba de que por ahora se transan montos poco significativos es que al Banco Central le alcanzó con apenas 8,8 millones de dólares para mover el mercado.
La estimación que hacen bancos y consultoras es que el Central deberá gastar unos 50 millones de dólares diarios durante tres o cuatro semanas hasta que logre equilibrar la cotización del billete verde en un nivel aceptable. Ese nivel para el Gobierno es lo más cercano posible al 1,40 del dólar oficial. Cuando el mercado libre se ubique en torno a esa cifra, se pasará a la segunda fase del plan: la flotación.
Pero frente a quienes restan importancia porque se haya tocado la temida paridad de 2 a 1, otros sostienen que el dato es como para alarmarse. “El Central tuvo que salir a vender dólares y no consiguió que el cierre estuviera por debajo de 1,95. La expectativa que queda para hoy es muy negativa”, advirtió un hombre de la banca extranjera. En las dos primeras jornadas desde el levantamiento del feriado cambiario, la característica saliente fue que de cada diez personas que acudieron a casas de cambio, siete fueron a vender dólares acopiados en la fase final de la Convertibilidad, y los tres restantes a comprar la moneda estadounidense.Esa tendencia parece revertirse, ya que ayer las operaciones fueron más de compra que de venta.
Pero, como se dijo, no hubo un precio de cierre uniforme. En esto influyen también las diferentes estrategias de los cambistas. Algunos prefieren acumular dólares en este momento, especulando con una suba a corto plazo. Para esa estrategia, lo mejor es fijar un precio de venta alto, a fin de ahuyentar compradores. En cambio, aquellos que estiman que la tendencia será hacia la baja, por la previsible intervención del Banco Central y porque suponen que el FMI hará un aporte importante de fondos frescos, prefieren ubicarse en niveles con mayor demanda, que ayer se expresó en la cotización de 1,80.
Por otra parte, algunos especulaban con que la falta de dólares en varios bancos aumentó la fiebre por el billete verde. El Banco Provincia, por caso, aclaró que no estuvo entregando dólares a sus ahorristas en caja de ahorro y cuentas corrientes porque el Central no se los vendió. Ese clima de confusión llevaría a algunos a inclinarse a comprar a precios más altos. Más allá de teorías, el Gobierno ya sabe cómo es que el dólar toque los 2 pesos, y trabajará para que la experiencia no se repita.

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Los porteños que se lanzaron a comprar o vender dólares tuvieron que comparar entre precios disímiles.
“El mercado todavía es chico, poco transparente y muy volátil”, aseguran cerca de Jorge Remes Lenicov.
 
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