EL MUNDO › EL IMPACTO DE LAS ELECCIONES EN ISRAEL, PALESTINA Y EE.UU.

Medio Oriente en transición

Los relevos de actores moderados como Abbas y Olmert no significan un retroceso para el proceso de paz, porque tanto Netanyahu como el liderazgo de Hamas tienen buenas razones y muestran señales de querer avanzar con el diálogo.

 Por Mercedes López San Miguel

Desde Jerusalén

Medio Oriente cambiará la piel en los próximos meses. El 9 de enero expira el mandato del presidente palestino, Mahmud Abbas, y se abre un interrogante sobre el liderazgo palestino en su enfrentamiento con Hamas. Israel celebra comicios anticipados el 10 de febrero, para los cuales el favorito actual es el conservador ex premier Benjamin Netanyahu. Entre ambas transiciones asume el electo presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama, que según anticipan académicos israelíes y palestinos será un jugador clave para presionar a su aliado israelí a fin de que destrabe las eternas negociaciones con la Autoridad Palestina.

Actualmente el liderazgo palestino está escindido entre Mahmud Abbas (Fatah, controla Cisjordania) e Ismael Haniyah (Hamas, manda en Gaza). Israel no acepta como interlocutor a este último y ha mantenido conversaciones con Abbas durante el 2008, sin ningún signo de avance. Para el analista palestino Bashir Bashir, profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén, fracasa la negociación porque no logra solucionar los temas importantes: el estado palestino, el derecho de retorno de los refugiados palestinos y Jerusalén. “No se trata de la paz, sino de la emancipación y de que se respeten los derechos a una autodeterminación histórica de los palestinos.” Bashir afirma que el mejor escenario sería un estado binacional, es decir, un solo estado para israelíes y palestinos: “Es lo más práctico, atractivo y deseable. Resuelve el conflicto moral de alcanzar una reconciliación histórica por medio del reconocimiento de Israel de la catástrofe (Nakba) de los palestinos”.

Ante la pregunta de qué pasará con el fundamentalismo islámico, el profesor responde que Hamas no es Al Qaida, ni Hezbolá, que los palestinos no están vinculados con el terrorismo global. “Uno de los errores más comunes es ver a Hamas no como un jugador pragmático. Hamas puede acordar con Israel.”

Efraim Halevi, ex director del Mossad (servicio de inteligencia israelí), coincide en los últimos puntos con Bashir, esto es, que Hamas no es lo mismo que otras organizaciones islamistas radicales y que se debería conversar con esta facción palestina. “El nuevo gobierno israelí tendrá que manejar estrategias nuevas y ser realista. Eso significa que tiene que hablar con Hamas. Este se muere de ganas de dialogar con Israel y con Estados Unidos.” Halevi afirma que la organización radical palestina “no forma parte de la estructura común de Irán, tampoco es Hezbolá (el movimiento cívico militar chiíta libanés)”.

A futuro, un escenario podría ser el de las negociaciones indefinidas. Otro sería el de dos estados con fronteras provisionales. Un tercero podría ser la separación unilateral de Cisjordania (similar a la desconexión de Gaza). El cuarto sería la opción jordano-egipcia: que Jordania controle Cisjordania y Egipto, la Franja de Gaza. El quinto, un mandato de las Naciones Unidas en la zona. Sexto, la opción de la transferencia (expulsión de los palestinos). Séptimo, la mencionada alternativa de un estado binacional.

Según el experto israelí en asuntos palestinos Matti Shteinberg, el diálogo entre Hamas y Al Fatah no aparece en el horizonte cercano por el cambio de administraciones. “En enero, cuando Abbas termine su mandato, quizás haya dos elecciones en simultáneo. Probablemente gane Hamas. En Israel habrá comicios un mes después y es muy probable que gane el líder del Likud, Netanyahu, frente a la candidata de Kadima (oficialismo, centro), Lipzi Livni.”

Shteinberg afirma que el rol del nuevo presidente de EE.UU. puede incidir en el conflicto. “Quizás Obama logre cambiar las chances de Abbas y le dé alguna vida. Esto, si hace presión sobre Israel para que haga las concesiones necesarias.” Moshe Ma’oz, ex consejero del premier Yitzhak Rabin y Shimon Peres, coincide en afirmar que Netanyahu puede cambiar su opinión ante una presión de Estados Unidos. Y critica la idea del ex premier conservador acerca de una “paz económica” o interdependencia, porque no es aplicable a una realidad colonial. “No va a funcionar porque está trabada la discusión sobre una Jerusalén con dos capitales y porque los israelíes siguen construyendo asentamientos.”

Livni, la rival de Netanyahu, tampoco quiere que la ciudad sagrada sea capital de dos estados ni el retorno de los refugiados y está a favor de una solución de dos estados. Sugiere Ma’oz: “Si los palestinos aceptan el no retorno de los refugiados –no renunciarían al Monte del Templo (Jerusalén)–, Israel podría renunciar a Jerusalén”. Y agrega que Livni seguiría la presión de Washington y el establishment militar. Empieza la cuenta regresiva en Medio Oriente.

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Un joven palestino en la Franja de Gaza camina delante de un graffiti de un militante con un lanzagranadas.
Imagen: AFP
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