EL PAíS › UNA AUDITORíA DE LA CORTE SUPREMA HALLó SERIAS IRREGULARIDADES

Mal olor en el cuerpo forense

Una pesquisa que dirigió la jueza Carmen Argibay detectó que se realizan maniobras para que determinadas causas se asignen a determinados peritos. También, que existen ñoquis entre los forenses. El cuerpo está intervenido y la Corte prepara un nuevo sistema de control.

 Por Irina Hauser

“Es así de fácil: si un abogado conocido llega a la Mesa de Entradas, bien le puede decir a la empleada, a la que conoce hace muchos años: ‘Mirá, va a entrar tal expediente y me interesa que le toque a tal perito’. La asignación de forenses a una causa todavía se hace a mano y eso se presta a cualquier cosa”, advierte Carmen Argibay, consultada por Página/12. Esa fue una de las numerosas anomalías que detectó una auditoría que el alto tribunal realizó este año sobre el Cuerpo Médico Forense (CMF) y que estuvo a cargo de la jueza. Hay forenses, reveló Argibay, que no van a trabajar ni siquiera una de las treinta horas semanales que deben cumplir. A veces, en la guardia del cuerpo no hay nadie. Hasta hace dos años, se los elegía a dedo, sin concurso. Ahora la Corte prepara un nuevo reglamento para ponerles límites.

Los médicos forenses hacen las autopsias, pueden reconstruir cómo ocurrió un crimen de acuerdo con las lesiones, hacer estudios que den con el autor de un asesinato, encontrar pruebas que dirán si hubo mala praxis médica y hasta decir si una persona es inimputable. Tienen, es evidente, un gran poder para inclinar la balanza en una causa penal. Llevan más de una década sospechados de múltiples irregularidades y fueron blanco de diversas denuncias. Desde junio, por una decisión de los jueces supremos, sus autoridades fueron desplazadas y rige una suerte de intervención. Durante dos meses se hizo una investigación interna, que comandó la jueza Argibay: no sólo se determinó que hay peritos que son ñoquis, sino que aún desde esa pasividad laboral pueden manejar expedientes a su antojo.

“Los médicos forenses han tenido la particularidad de poder trabajar a la vez que lo hacen en el CMF en hospitales o clínicas, en la docencia y en consultorios particulares. Para eso, necesitan autorización de la Corte, pero pocas veces la tienen, y lo hacen igual. Con la auditoría descubrimos que es, cuanto menos, imposible que se dediquen la cantidad de horas debida, unas treinta semanales. Lo más insólito es que hay quienes han presentado quejas diciendo que hacen trabajo insalubre”, dijo Argibay.

–¿Cuántas horas cumplen en los hechos? –preguntó este diario.

–Algunos ni siquiera vienen, y eso que cobran, o cobraban hasta hace poco, lo mismo que un fiscal. Es común que los jueces no encuentren a nadie en la guardia de forenses y tengan que estar llamando a algún teléfono celular. Tenemos casos detectados en los que un perito está con licencia psiquiátrica en un trabajo y al otro asiste como si nada–, respondió la magistrada.

Un fiscal con cinco a diez años de antigüedad, según informó la Procuración, cobra en promedio entre 12 y 13 mil pesos mensuales. La diferencia es que los peritos tienen ejercicio libre de la profesión y los fiscales sólo pueden, como complemento de su trabajo en las fiscalías, ejercer la docencia.

Shopping de peritos

Otra de las caras del funcionamiento viciado del CMF es la facilidad con la que, todavía hoy, se puede conseguir que determinado perito intervenga en determinado expediente. Así como existe el llamado forum shopping para elegir un juez o tribunal amigo, la misma opción existe para dar con un perito. La propia Argibay cuenta, con sorpresa, que la asignación aún se hace a mano y recién ahora “el servicio de informática de la Corte está elaborando un programa de control del ingreso y distribución de expedientes”.

La manipulación de los procedimientos para contar con la intervención de tal o cual perito en un juicio no es una práctica exclusiva del CMF, sino generalizada a otros ámbitos periciales. En su libro Forum Shopping, de reciente aparición, el abogado Pablo Slonimsqui señala que “en muchos casos, sino en la gran mayoría, la opinión de los expertos será definitoria”, de ahí que “las partes pueden tener un especial interés en elegir a los peritos que eventualmente intervendrán en los correspondientes estudios técnicos”. En especial, dice, en las causas “con importante contenido patrimonial”, donde interviene el Cuerpo de Peritos Contadores de la Corte, “que ha sido blanco de infinidad de cuestionamientos, en algunos casos por corrupción”.

Slonimsqui incluso señala como ejemplos expedientes donde, en la cadena de connivencias, al momento de dar intervención a los peritos participan también los jueces. Un caso histórico fue el del ex juez Alberto Nicosia, acusado de arreglar causas contra el Estado, que “casualmente” acumulaba gran cantidad de causas contra Ferrocarriles Argentinos. Cuando se lo investigó, se descubrió que para los juicios tenía dos listas de peritos: los “legales” y los “truchos”, a los que identificaba como L y T. Incluso, contra el reglamento que impide designar al mismo perito más de dos veces al año, él había llegado a repetir nombres hasta 43 veces. En 2006, con múltiples denuncias en carpeta, algunas de las cuales derivaron en sumarios, la Corte cambió el sistema de asignación de peritos contadores, que pasó a ser por sorteo. Un perito no puede volver a ser sorteado hasta que se agote toda la lista.

Nombramientos a dedo

El Cuerpo Médico Forense, según los datos de su página web, tiene unos 150 integrantes. Muchos de ellos fueron designados en forma interina o por contrato hace años, algunos llevan más de diez en esa situación, según Argibay. “Recién el año pasado empezamos a convocar concursos para ser perito. Esto produce una situación difícil, porque si el señor que está hace catorce años como perito interino fracasa en el examen, ¿qué hacemos? ¿Cómo explicamos, si se supone que servía para el cargo, que ahora fracasa en el concurso?”, planteó. “Estas son cosas que esperamos ir modificando. Y el día que se normalice todo, al decano y al vicedecano del CMF los van a elegir los propios médicos por votación”. Por lo pronto, en una acordada de mitad de año, la Corte dispuso derogar el régimen que daba a los titulares del cuerpo carácter vitalicio, que había sido establecido en 1993 por la corte menemista. Ahora no podrán estar más de un año en esa función.

Sus Señorías están tratando de ponerse de acuerdo sobre cómo debe ser en todos sus términos un nuevo reglamento que, según contó Argibay, aprobarían este mes o al reanudar sus tareas en febrero. “Lo que seguro les vamos a decir a los peritos es que elijan: no pueden tener cuatro trabajos. Si está en una clínica, no puede atender en consultorio privado, a lo sumo ejercer la docencia. Tendrán que pedir sí o sí permiso a la Corte e informar su carga horaria”. Entretanto, comentó la jueza, ya tramitan algunos sumarios administrativos.

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“Algunos ni siquiera vienen, y eso que cobran, o cobraban hasta hace poco, lo mismo que un fiscal”, dijo Argibay.
Imagen: Adrián Pérez
 
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