EL MUNDO › COMO HARA TOLEDO PARA SEGUIR GOBERNANDO PERU

Por el camino de De la Rúa

Por Carlos Noriega
Desde Lima

Luego de su derrota electoral del domingo, al presidente Alejandro Toledo se le vienen tiempos difíciles. El hombre que hace poco más de un año asumió el poder en medio de una gran expectativa ha dilapidado con sorprendente rapidez el apoyo popular que lo llevó al sillón presidencial y desde el domingo ya no sólo es un presidente con una pobre popularidad, cercana al 20 por ciento, y muchas críticas, sino también un mandatario que deberá enfrentar, desde una posición de debilidad, el acoso de una nueva estructura de poder –expresada en los nuevos gobiernos regionales-que le es hostil. Por otra parte, ayer fue detenido en Lima el general retirado Santiago Martín Rivas, líder del grupo paramilitar Colina, que operó en los tiempos de Fujimori y por cuyos asesinatos tiene una sentencia de 20 años de prisión.
En este nuevo escenario político, dominado por el socialdemócrata partido aprista y un conglomerado de independientes con influencias de izquierda, el gobierno central deberá hacer frente a las demandas de las nuevas regiones por más presupuesto .-el actual las condena a limitarse a ser ventanillas de pago de la burocracia regional– y una aceleración del cronograma de transferencia de facultades políticas, que la ley prevé culminar recién el 2006. “Es posible que el conflicto se traslade de las calles a uno institucional entre gobiernos regionales y el gobierno central. Al gobierno se le viene un año muy difícil”, advierte el sociólogo y analista político Alberto Adrianzén. “El Perú ya es ingobernable y cada día la inestabilidad es más aguda”, es la pesimista visión de Luis Benavente, analista del Grupo de Opinión Pública de la Universidad de Lima. Por su parte, Alfredo Torres, analista político del Grupo Apoyo, opina que “el riesgo de una caída del gobierno siempre existe, pero creo que en este momento hay consenso en la clase política de que las elecciones deben ser el 2006 y no antes, pero sin duda que vamos a tener tiempos de turbulencia”.
La fuerza de esa turbulencia podría incrementarse según la actitud que adopte el partido aprista del ex presidente Alan García (1985-90), quien sueña con su regreso al poder, un sueño que se ha visto reforzado con su triunfo del domingo. “El Apra puede verse en un disparadero: o se desprestigia en la administración de los gobiernos regionales que no tendrán recursos para satisfacer las demandas de la población y afecta sus aspiraciones presidenciales para el 2006, o busca utilizar su actual poder regional para acelerar el cambio de gobierno”, señala Adrianzén. De cómo resuelva el Apra ese dilema dependerá mucho la estabilidad del gobierno de Toledo. “Toledo tendrá que compartir el poder, eso es una consecuencia inevitable del resultado electoral”, asegura Adrianzén. Además del Apra y el poder de los nuevos gobiernos regionales, al presidente Toledo lo amenazan otros fantasmas: sus propios errores, su baja popularidad, la persistente recesión económica, los problemas al interior del oficialista Perú Posible, una agrupación que está muy lejos de funcionar como un partido político estructurado.

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