EL MUNDO › EL ENVIADO DE OBAMA SE FUE CON LAS MANOS VACíAS

Fracasó la misión a Medio Oriente

El enviado estadounidense George Mitchell se fue ayer de Jerusalén con las manos vacías. A pesar de sus esfuerzos, no logró convencer al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu de congelar la construcción de asentamientos en los territorios palestinos ocupados. “Naturalmente, esperábamos un avance”, se limitó a afirmar ayer el vocero del Departamento de Estado, Ian Kelly. El fracaso de Wa-shington era imposible de disimular. Durante los últimos cuatro días Mitchell había rebotado entre Netanyahu y su par palestino, Mahmud Abbas, intentando conseguir un acuerdo mínimo: que se sienten cara a cara en Nueva York la semana próxima para relanzar las negociaciones de paz.

Mientras Mitchell dejaba Israel frustrado y esquivando los micrófonos, en Nueva York la encargada de anunciar el fracaso fue la embajadora norteamericana ante Naciones Unidas, Susan Rice. Sin entrar en detalles, la diplomática aseguró que no convocarán a una reunión entre los mandatarios de Israel y la Autoridad Palestina, como tenían planeado. El miércoles próximo los dos líderes coincidirán en la sede de la ONU, junto con decenas de mandatarios mundiales, entre ellos la presidenta Cristina Fernández, para la cita anual de la Asamblea General. El presidente norteamericano Barack Obama quería aprovechar la ocasión para dar un nuevo inicio al proceso de paz, suspendido desde la última invasión israelí a la Franja de Gaza a finales del año pasado.

Ayer el equipo negociador palestino dejó en claro que el tema que obstaculizó las negociaciones fue la negativa de Israel a cesar la construcción de asentamientos en Cisjordania. Mientras que el gobierno israelí ordenó la retirada total de los colonos judíos de la Franja de Gaza en 2005, no pasó lo mismo con el otro territorio palestino, donde semana a semana crecen los barrios y el número de casas de judíos.

La Casa Blanca criticó públicamente varias veces el crecimiento de los asentamientos en territorios reconocidos internacionalmente como palestinos. Sin embargo, el primer ministro Netanyahu se niega a dar la orden de detener la construcción. Según informaron los medios israelíes hace unas semanas, la estrategia del gobierno israelí sería acelerar la llamada colonización judía antes de suspenderla definitivamente, como lo demanda unánimemente la comunidad internacional.

Desde que asumió este año, Netanyahu, un dirigente apoyado por los sectores más conservadores y nacionalistas de Israel, aseguró que sólo está dispuesto a reanudar las negociaciones con el gobierno palestino si abandonan todas las precondiciones, como el fin de la construcción de asentamientos en Cisjordania, de las detenciones sistemáticas a dirigentes palestinos y un cese al fuego definitivo con la Franja de Gaza.

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