EL MUNDO › EL INFORME 2011 DE HUMAN RIGHTS WATCH

La deriva de los inmigrantes

La organización humanitaria señaló que la Unión Europea no respetó los derechos de los que huyeron de las revueltas árabes.

La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) acusó a la Unión Europea de no haber priorizado el respeto a los derechos humanos en su territorio. “A pesar de que la UE y sus Estados miembros proclamaron la importancia de los derechos humanos en los movimientos prodemocráticos de la primavera árabe, no estuvieron dispuestos a que fueran una prioridad en su territorio”, asegura el informe sobre el monitoreo realizado en 2011 publicado ayer. Además de las objeciones y críticas vertidas contra la UE, en su documento, HRW insta a los 27 países miembros del bloque a evaluar las respuestas dadas a la afluencia de inmigración provocada a partir del inicio de las revueltas árabes que condujo, entre otras cosas, a una disputa diplomática entre Francia e Italia por el control de las fronteras en la zona de libre tránsito Schengen.

“Las respuestas políticas a la inmigración del norte de Africa, incluidas las llamadas a limitar la libre circulación dentro de las fronteras de la UE, y la renuencia a dar un lugar a los refugiados de Libia, ejemplifican este enfoque negativo”, agrega el informe. A su vez, la organización humanitaria criticó a la Comisión Europea, brazo ejecutivo del bloque, por “no perseguir vigorosamente su deber de hacer respetar los derechos fundamentales”. También sostuvo que la comisión se quedó corta en su reacción frente a una ley restrictiva respecto de los medios de comunicación en Hungría o frente a la expulsión de gitanos en Francia.

HRW presentó su informe anual en El Cairo –un documento de casi 700 páginas sobre la situación de los derechos humanos en más de 90 países–, con el objetivo de enviar un mensaje de apoyo a las revoluciones que estallaron el año pasado. Durante la presentación, el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, señaló el doble juego de algunas potencias. “Occidente se ha contentado con sustentar a los autócratas mientras éstos apoyasen sus intereses: limitar el islam político, combatir el terrorismo, proteger a Israel, mantener el suministro de crudo y frenar la inmigración a Europa”, enumeró Roth. Sin embargo, contra esta actitud, “los pueblos árabes han demostrado que no comparten esa complacencia hacia los autoritarismos”, consideró. Roth recordó otros casos, como la represión de las protestas en Bahrein o la amnistía que permitirá al presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, no rendir cuentas por las muertes de manifestantes. El informe de HRW se detiene en Egipto, en donde se ha registrado un “deterioro de algunos derechos fundamentales” tras la revuelta que contribuyó a derrocar a Hosni Mubarak. “Los egipcios tuvieron (en 2011) un mayor riesgo de detenciones arbitrarias y de ser juzgados ante tribunales militares que durante el gobierno de Mubarak”, señala el estudio.

“Las revoluciones son una oportunidad para la causa de los derechos humanos –remató Roth–. Ahora la comunidad internacional deberá decidir qué valores defiende.”

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Inmigrantes expulsados de la isla de Lampedusa.
Imagen: AFP
 
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