EL MUNDO › EL ZOOLOGICO DE JEREZ DE LA FRONTERA, AL BORDE DEL COLAPSO

Hasta los animales salvajes sufren recortes

 Por Alasdaire Fotheringam *

Desde Jerez, España

Una de las atracciones inesperadas de la pequeña ciudad andaluza de Jerez de la Frontera, o Jerez, como regularmente se la conoce, es que tiene uno de los mejores zoológicos de España. Pero tiene un problema: nadie sabe por cuánto tiempo más Jerez, que tiene el dudoso honor de ser la segunda ciudad más endeudada de España después de Madrid, pueda costear la alimentación de los animales. Los síntomas no son buenos. El ayuntamiento de Jerez ya no tiene más dinero para pagarles con regularidad a los empleados municipales, que incluyen al personal de limpieza de los colegios, la policía, los bomberos, los trabajadores de la salud e incluso los funebreros. Tampoco puede pagar los repuestos del transporte público o las patrullas, y menos las cuentas de luz. Hay temores de que la comida de los animales pueda ser lo próximo que se suspenda. “Escuché que por ahora están bien, pero están en una situación crítica”, dijo un empleado municipal que no cobra desde diciembre. “Los proveedores de alimento fresco de los mercados no quieren llevarle más comida al zoológico porque saben que no les pagarán... Si esto sigue así, todo el lugar se vendrá abajo.”

En España ahora es casi una norma que los ayuntamientos estén cerca de la bancarrota. El año pasado, Pedro Arahuete, presidente de la Federación de las Municipalidades, estimó que cerca de un 40 por ciento estaban en problemas financieros. Pero lo de Jerez, que debe 800 millones de libras esterlinas, es un caso aparte. Aunque los animales del zoológico no pueden manifestarse por sus demandas, los 2200 trabajadores del ayuntamiento perdieron la paciencia hace rato. Algunos trabajadores de la salud estuvieron de huelga en huelga por los últimos tres años. Personal de limpieza de escuelas primarias hicieron cuatro paros desde septiembre mientras que los choferes de colectivos están prácticamente en huelga permanente. Lo más triste es que los policías municipales que deben hacer frente a los manifestantes en la puerta del ayuntamiento también se encuentran impagos. No se salva nadie.

“Mañana serán cuatro meses desde que no nos pagan nada”, dice Carmen Marical, una asistente médica que viene acampando a las puertas del ayuntamiento en protesta desde hace dos meses. “La bancarrota tiene efectos secundarios enormes porque nuestro ayuntamiento es el más grande empleador de Jerez”, dice otro trabajador de la salud.

La situación extrema que vive España ha exacerbado enormemente el dilema de Jerez, pero la crisis de deuda de la ciudad es un problema de raíces profundas. Las acusaciones de malversación de fondos y nepotismo están a la orden del día. “Hoy en día la cantidad de gente que acude a las ollas populares se ha duplicado”, dice un trabajador voluntario de Caritas. “Cada vez más gente joven está dejando de pagar sus hipotecas y se mudan con sus padres. He visto tres generaciones de una familia viviendo en departamentos de 60 metros cuadrados, pero ni siquiera ese tipo de situación puede costearse. ¿Entonces después qué?”

* De The Independent, de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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El tigre blanco del zoo de Jerez, amenazado por los recortes.
 
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