EL MUNDO › EL PAPA DIJO QUE NO ES MARXISTA, PERO QUE NO SE OFENDE SI LO LLAMAN DE ESA MANERA

Francisco no es ni yanqui ni marxista

En una entrevista publicada ayer por el diario italiano La Stampa, centrada en la Navidad, reflexiona también sobre el hambre en el mundo, la infancia, el diálogo ecuménico, el futuro de la Iglesia y la economía.

El papa Francisco asegura que no es marxista, aunque no se siente ofendido cuando se lo llama así. “La ideología marxista está equivocada, pero en mi vida he conocido a muchos marxistas buenas personas, por eso no me siento ofendido”, reconoce el obispo de Roma. En una entrevista publicada ayer por el diario italiano La Stampa, centrada en la Navidad, Jorge Bergoglio reflexiona, también, sobre asuntos como el hambre en el mundo, la infancia, el diálogo con otras religiones, el futuro de la Iglesia o la economía, Francisco mantiene que la reforma del Ior, el banco vaticano, va por el camino justo, apoyándose en los últimos informes positivos del Moneyval, el mecanismo de control financiero del Consejo de Europa. Y reafirma que la mujer en la Iglesia tiene que ser valorada, no clericalizada. Pero para el Papa, la mayor preocupación es “la tragedia del hambre en el mundo” que, en su opinión, tiene solución con la cooperación de todos.

En el reportaje concedido a La Stampa, Bergoglio muestra una vez más su preocupación por los más débiles, en concreto hacia los niños, y explica que durante sus oraciones pregunta a Dios por qué sufren. La próxima Navidad es la primera que Bergoglio pasará como sucesor del apóstol Pedro y, durante la entrevista, reconoce que en la Nochebuena piensa en los cristianos de Tierra Santa que no pueden profesar su fe.

“La Navidad siempre me hace pensar en Belén, un punto preciso en Tierra Santa donde vivió Jesús. En Nochebuena pienso, sobre todo, en los cristianos que viven allá y que tienen la dificultades por las que han tenido que dejar aquella tierra. Pero Belén continúa siendo Belén”, asegura. Así, reconoce que están trabajando en su próximo viaje a Tierra Santa para seguir con la era de los viajes papales, iniciada con Pablo VI en 1964, y cita como su principal prioridad el diálogo con otras religiones.

“Para mí el ecumenismo es prioritario. Hoy existe el ecumenismo de sangre y aquellos que matan a cristianos no piden el carnet de identidad para saber en qué iglesia ha sido bautizado. Te matan porque llevas una cruz”, asegura el pontífice.

“El otro día, en la audiencia del miércoles, había una madre joven con su niño de pocos meses. Cuando pasé a su lado, el niño estaba llorando. Yo le dije que creía que el pequeño tenía hambre y ella me respondió que sí. Yo entonces le repliqué: ¡Pues amamántalo, por favor!”, recuerda el Papa. El pontífice explica que esta anécdota es un ejemplo de lo que le gustaría decir a la humanidad: “¡Dad de comer a los hambrientos!”.

En este sentido, Francisco asegura que con los alimentos desperdiciados cada día se podría dar de comer a muchísimas personas y hacer que los niños que lloran de hambre dejen de hacerlo. “En el mundo tenemos suficiente comida para acabar con el hambre. Si trabajamos con las asociaciones humanitarias y nos ponemos de acuerdo en no desperdiciar comida, haciéndole llegar comida a quien la necesita, habremos contribuido a resolver la tragedia del hambre en el mundo”, propone durante la entrevista.

Además, el obispo de Roma vuelve a hablar de la economía, que tanto ha criticado durante estos primeros meses de pontificado y que, a su juicio, mata. “Cuando hablo de economía, no hablo desde el punto de vista técnico. Había la promesa de que cuando el vaso rebosara los pobres se favorecerían, pero sucede a menudo que cuando el vaso está lleno, de pronto se hace grande y su contenido nunca llega a los más necesitados”, critica.

El papa Francisco dijo durante el Angelus dominical, en el Vaticano, que gracias a la ayuda de Dios “nosotros podemos siempre recomenzar desde el inicio, reabrir los ojos, superar la tristeza y el llanto y entonar un canto nuevo”, porque “la Iglesia no es de gente triste”. Señaló, además, que “el mensaje cristiano se llama ‘Evangelio`, es decir ‘buena noticia’, un anuncio de alegría para todo el pueblo”. La Iglesia, remarcó, no es un refugio para gente triste, la Iglesia es la casa de la alegría, y que cuando un cristiano se entristece significa que se aleja de Jesús.

“Como una madre, la Iglesia nos dará coraje a proseguir con confianza el camino espiritual para poder celebrar con renovada alegría la fiesta de la Natividad, el nacimiento de Jesús”, manifestó. El papa argentino explicó que la alegría del Evangelio no es una alegría cualquiera, sino que tiene su razón de ser en sentirse abrazado y acogido por Cristo. “Como cristianos no se nos permite flaquear y vacilar de frente a las dificultades y a nuestras debilidades. Al contrario, estamos invitados apretar las manos, a fortalecer las rodillas y a no tener miedo, porque nuestro Dios siempre nos da fuerza para continuar”, aseguró.

Interrumpido en varias ocasiones por los aplausos de los fieles, Francisco aseveró enérgicamente que siempre hay que seguir adelante porque “Cristo nos quiere mucho”. “Gracias a la ayuda de Jesús podemos comenzar de cero. Alguien puede decirme ‘¡No padre!, he sido muy pecador. Yo no puedo comenzar de cero’ y yo le diré ¡Te equivocas!, claro que puedes”, afirmó.

El mensaje de Bergoglio tuvo lugar al comentar las lecturas del tercer domingo del Advidento, que la Iglesia define también como domingo de alegría (gaudente). El pontífice habló desde la ventana del Palacio Apostólico, antes del rezo del Angelus, a miles de fieles y peregrinos que abarrotaron una vez más la Plaza de San Pedro y a quienes agradeció su coraje por soportar la lluvia.

Al finalizar su alocución, y tras el rezo del Angelus, el Papa volvió a dirigirse a los fieles y peregrinos, en concreto a los niños de Roma, que ayer acudieron a la plaza del Vaticano con sus figuras del Niño Jesús para su tradicional bendición. Además, envió un saludo a España y a los jóvenes de Zambia, a quienes pidió convertirse en “piedras vivas” para construir una sociedad más humana.

El tema sobre el que ha versado el Angelus, pronunciado ayer por Francisco, coincide con el título de su primera y única exhortación apostólica, “La alegría del Evangelio” (Evangelii Gaudium), publicada el pasado 26 de noviembre. Algunas de las miles de personas que llenaron la plaza de San Pedro acudieron con mensajes de felicitación para el pontífice argentino que mañana cumplirá 77 años. Una fecha que algunos ya comenzaron a celebrar en Roma, como los niños del dispensario pediátrico de Santa Marta, que anteayer regalaron una torta de cumpleaños al Papa durante su visita a ese lugar.

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El Papa dijo que la mujer en la Iglesia tiene que ser valorada, no clericalizada.
Imagen: EFE
 
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