EL MUNDO › CIERRE DE CAMPAÑA EN LAS PRESIDENCIALES DE EL SALVADOR

El FMLN quiere otro mandato

El oficialismo, que llegó al poder en 2009 de la mano del actual presidente Mauricio Funes, tiene como candidato presidencial al ex comandante guerrillero y actual vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, de 69 años.

El Salvador decidirá mañana por la continuidad de la izquierda, tras cinco años de gobierno del Frente Farabundo Martí Para la Liberación Nacional (FMLN), o el retorno a la derecha en unos comicios presidenciales con segunda vuelta en el horizonte. El oficialismo, que llegó al poder en 2009 de la mano del actual presidente Mauricio Funes, tiene como candidato presidencial al ex comandante guerrillero y actual vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, de 69 años, quien prometió en su campaña reforzar programas sociales. Su rival, Norman Quijano, alcalde de la capital, de 67 años, apuesta a su oferta de “mano dura” contra las pandillas, principal reclamo de gran parte de la ciudadanía, para devolver a la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) el poder que ostentó durante dos décadas. La mayoría de las encuestas dan ventaja a Sánchez, pero todas pronostican una segunda vuelta electoral.

Por primera vez en la historia política de El Salvador, la derecha “dura” llega fragmentada a la contienda electoral pues Arena, tras culparlo de la derrota electoral, expulsó al ex presidente Antonio Saca (2004-2009), quien se presentará por su cuenta. El próximo presidente, que asumirá el 1º de junio, deberá enfrentar los retos de una economía que en el último año apenas creció un 1,9 por ciento, en un país donde la pobreza golpea al 40,7 por ciento de los 6,2 millones de salvadoreños y que sufre la violencia de las pandillas.

Sánchez Cerén, un ex maestro quien también fue ministro de Educación, ofrece profundizar los programas sociales del gobierno de Funes y ejecutar en las escuelas públicas el programa “Un niño, una computadora”. “Aquellos que sueñan que vamos a volver al pasado, que se olviden, los vamos a derrotar nuevamente”, sostuvo.

“Nos hemos ganado el derecho de gobernar otros cinco años más. El ‘profe’ va a seguir con ustedes. En el gobierno del Frente, los excluidos comenzaron a ser la verdadera razón de la política”, dijo Sánchez Cerén durante su campaña, en la que participó en la entrega de computadoras y becas financiadas por Alba Petróleos, una empresa mixta de capital venezolano y las alcaldías que gobierna el FMLN. Para atacar el problema de la violencia de las pandillas, Sánchez Cerén propone “la mano inteligente” con programas de reinserción y “la mano firme” para enfrentar a quienes insistan en la delincuencia.

Quijano, por su parte, hizo del tema de la seguridad el epicentro de su campaña, al acusar al gobierno del FMLN de haber pactado con las pandillas una tregua que se mantiene desde marzo de 2012. A pesar de que los homicidios disminuyeron de 14 a 6,8 por día, la tregua es cuestionada por sectores de la población que señalan que los delitos persisten, sobre todo las extorsiones que cobran los pandilleros a comerciantes, grandes y pequeños empresarios y a familias enteras.

“Hay que trabajar por más seguridad, más empleos y eso lo puedo hacer yo. Tengo la capacidad de gobernar”, afirmó Quijano, quien promete mano dura para hacer de El Salvador un país libre de pandillas. Según datos oficiales, en las cárceles de El Salvador están recluidos 10.000 pandilleros, mientras que en las calles habría otros 50.000.

“Tenemos un país tomado por la criminalidad y es inviable si no llega un presidente con carácter, con determinación”, aseguró Quijano. Aunque muchos salvadoreños elogian su capacidad, otros tienen terror de que su promesa de mano dura contra las pandillas sumada a su simpatía por dirigentes de extrema derecha traiga viejos fantasmas al país. Su discurso giró en torno del alarmismo durante toda la campaña electoral. Quijano señaló que él y su partido están luchando contra todo el aparato del Estado, controlado por el FMLN, y pidió a los salvadoreños que no se dejaran amedrentar por nadie al ejercer el sufragio.

Tras convertirse en partido político, después de la guerra civil que sufrió El Salvador entre 1980 y 1992, la ex guerrilla del FMLN fracasó en tres elecciones presidenciales postulando a dirigentes de sus propias filas, hasta que en los comicios pasados presentó a Funes, entonces un reconocido periodista de televisión.

A la elección, que pone en estado de alerta a los 22.000 miembros de la Policía y 19.000 del Ejército, unos 4,9 millones de salvadoreños están llamados a acudir a los 1593 centros de votación que abrirán a las 7 de la mañana y cerrarán a las 17. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) espera tener los primeros resultados cinco horas después del cierre de las urnas.

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Simpatizantes del FMLN participan del acto de cierre de Sánchez Cerén en Soyapango.
Imagen: AFP
 
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