EL MUNDO › AL MENOS 36 MUERTOS EN UN ATENTADO SUICIDA

Arrecia la violencia sectaria en Irak

Un atentado con coche bomba contra un puesto de control dejó ayer al menos 36 muertos y más de 170 heridos en el centro de Irak, según informaron fuentes policiales y médicas locales. El atacante suicida manejó hasta el principal puesto de control de la entrada norte de Hilla, una ciudad de mayoría chiíta ubicada unos 100 kilómetros al sur de Bagdad, e hizo explotar su minivan cuando esperaba en la fila de autos. Al menos 50 autos fueron alcanzados por la onda expansiva de la explosión y parte del puesto de control resultó destruido, según fuentes policiales. Los ataques sectarios, especialmente perpetrados por sunnitas contra chiítas aumentaron el año pasado, sobre todo después de la retirada de las tropas estadounidenses hace un año y medio.

Muchos sunnitas que pertenecían a la elite de poder durante el gobierno del derrocado y asesinado Saddam Hussein se sienten ahora perjudicados por la actual gestión que conduce el primer ministro chiíta, Nuri al Maliki. Pero, además, las autoridades locales vincularon ayer el atentado con el inédito avance de una milicia cercana a Al Qaida, unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad, hace tres meses, y la masiva contraofensiva que esa acción militar provocó por parte del ejército iraquí y algunas milicias tribales locales aliadas.

Además del atentado en la entrada de Hilla, un grupo de hombres armados levantó un puesto de control falso y disparó contra un colectivo de la empresa petrolera del norte. Tres hombres que trabajaban para la petrolera en la ciudad de Al Tuz, al norte de Bagdad, murieron al instante. Al oeste del país, en la provincia de Diyala, en tanto, un artefacto estalló cuando pasaba el convoy de la diputada Nahda al Daini, de la opositora alianza Unidos.

Aunque la parlamentaria salió ilesa del atentado, trece personas sufrieron heridas por la explosión. Desde el comienzo de la nueva escalada de violencia, cerca de 8900 iraquíes murieron, la mayoría de ellos civiles, según el recuento que mes a mes difunden las Naciones Unidas. Mientras muchos sectores del país responsabilizan a las políticas sectarias del gobierno de Al Maliki por el aumento de la violencia en el país, el premier apuntó ayer contra dos de las potencias petroleras de la región: Arabia Saudita y Qatar.

“Los acuso de incitar y alentar a los movimientos terroristas. Los acuso de apoyarlos políticamente en los medios, de apoyarlos con dinero y comprando armas para ellos”, fustigó Al Maliki en una entrevista emitida por el canal France 24. “Los acuso de llevar a cabo una guerra abierta contra el gobierno iraquí”, agregó el dirigente que, pese a su pasado con Estados Unidos, se ha acercado a Irán, la única potencia regional de mayoría chiíta.

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