EL MUNDO › KERRY Y LAVROV SE REUNIERON PARA INTENTAR FORMAR UN FRENTE COMUN EN CONTRA DE LOS JIHADISTAS

EE.UU. y Rusia, unidos por el espanto

El encuentro entre los cancilleres de la Casa Blanca y el Kremlin contó con la presencia de los jefes de la diplomacia de Turquía y de Arabia Saudita, dos países implicados en el conflicto. No hubo acuerdo sobre qué hacer con Assad.

Los cancilleres de Rusia, EE.UU., Arabia Saudita y Turquía, reunidos en Viena por la amenaza jihadista.
Imagen: EFE.

Tras reunirse en Viena, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y su homólogo ruso, Serguei Lavrov, no lograron acercar posturas sobre cuál es la mejor salida para el conflicto sirio. Este inédito encuentro entre los representantes de la Casa Blanca y el Kremlin, que contó con la presencia de los jefes de la diplomacia de Turquía y de Arabia Saudita, dos países implicados en el conflicto, fue el primero desde que Rusia inició, el 30 de septiembre pasado, sus ataques aéreos en Siria, en apoyo a las fuerzas del presidente Bashar al Assad y para luchar contra los jihadistas del Estado Islámico (EI).

Kerry aseguró que en la reunión, y en otra bilateral que mantuvo antes con Lavrov, se dieron pasos que podrían cambiar la dinámica en Siria. “Estoy convencido de que la reunión fue constructiva y productiva”, se limitó a decir ante los periodistas. Al menos sirvió para poner en marcha un proceso que tendrá su continuación posiblemente el viernes que viene, aunque aún no fue concretado ni el formato ni el lugar. Tampoco sirvió para acercar posiciones entre Washington, que insiste en la marcha del presidente sirio, y Rusia, que defiende su continuidad en cualquier arreglo político.

El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner, aseguró desde Washington que en la reunión se acordó consultar con todas las partes e intentar que reunirse pronto en una cita más amplia. “Es la única manera para explorar si hay suficientes puntos en común para avanzar en una solución política”, expresó. Preguntado por si Irán podría ser uno de los nuevos participantes en la próxima cita, la cual señaló que podría realizarse el viernes próximo, Toner dijo que no era el momento. “Pero hemos dicho que Irán tendrá que ser parte del proceso (negociador sobre Siria) en algún momento”, agregó

Respecto a la parte rusa, Lavrov confirmó que habrá más contactos a nivel ministerial y que se incluirá a otros países de la región, especialmente a Irán, que apoya al régimen del presidente sirio y Egipto. Lo que el ministro ruso dejó en claro ayer es que no conversaron en absoluto sobre la posible salida de Asad del poder. “Nuestros socios están obsesionados con la figura del jefe de Estado sirio, pero nosotros hemos confirmado nuestra posición”, dijo. “La suerte de Siria, la suerte del presidente y de otras autoridades deben decidirla los propios sirios”, señaló Lavrov. “Todos queremos que la crisis se solucione sobre la base de restablecer Siria como un Estado íntegro territorialmente, independiente y laico, en el que los derechos de todas las religiones y grupos étnicos estén garantizados sin excepción”, expresó.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Samantha Power, criticó la postura de Rusia. “Cualquiera que ayude a Al Assad y se interponga en una transición política, tan sólo prolongará el conflicto, causará más sufrimiento y reforzará al EI”, dijo. Por su parte, la representante de asuntos exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, respaldó que Irán participe en las conversaciones sobre la posible transición en Siria. El diario francés Le Monde expresó que a la cumbre de Viena no asistieron representantes de Francia, Reino Unido ni Alemania porque reclaman la partida del presidente Al Assad como condición para apoyar las negociaciones, algo que es rechazado de plano por Moscú. Asimismo, el vespertino galo añadió que la ausencia de Irán (chiíta) en la cumbre se debió a la intención de Estados Unidos de no generar fricciones con las potencias sunnitas presentes (Arabia Saudita y Turquía).

El de ayer fue el primer encuentro de alto nivel entre Moscú y Estados Unidos desde que aviones rusos comenzaron sus operaciones de bombardeo. Los ataques fueron criticados por Washington, que señaló que se dirigen más contra la oposición moderada que contra el grupo jihadista EI.

A su vez, Estados Unidos lidera una coalición internacional que lleva bombardeando posiciones del EI y de otras organizaciones jihadistas en Siria desde septiembre de 2014.

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, acusó a Washington de practicar un doble juego en Siria y declarar la guerra a los terroristas pero, al mismo tiempo, utilizarlos para sus intereses. La guerra civil en Siria, que comenzó como un movimiento de protesta antigubernamental, degeneró en un conflicto a múltiples bandas y provocó que millones de sirios huyan del país.

Mientras que Rusia e Irán apoyan a Asad y quieren que participe en cualquier proceso de transición en Siria, Estados Unidos, Turquía y Arabia Saudita insisten en que el futuro del país pasa por su salida del poder. La madeja se enreda más y más porque tanto Washington como Teherán, que carecen de relaciones diplomáticas, luchan contra grupos insurgentes, opuestos a Asad, mientras que Riad y Ankara apoyan a milicias opositoras, algunas de ellas acusadas de tener vínculos con grupos extremistas.

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