EL MUNDO › SEGúN ESCENARIOS TREMENDISTAS, EL BREXIT HARíA DESPLOMAR EL PBI, LA PERMANENCIA ATRAERíA UNA OLA MIGRANTORIA

El túnel más negro del reino británico

Según el Tesoro británico, el PBI caería entre el 3 y el 6 por ciento por el Brexit, si no vinieran cinco millones de inmigrantes. Pero los datos de la realidad relativizan ambos escenarios de cara al referéndum del 23 de junio.

 Por Marcelo Justo

Página/12 En Gran Bretaña

Desde Londres

La economía británica está por ingresar al túnel más negro de su historia moderna. El PBI se desplomará entre el 3 y el 6%, los salarios caerán entre el 2,8 y el 4%, desaparecerán medio millón de empleos y la profunda recesión se rematará con una inflación al alza.

Esta sombría proyección no es obra de la oposición laborista sino del mismo gobierno conservador. Se basa en un informe que presentaron esta semana con inocultable entusiasmo el primer ministro David Cameron y el ministro de finanzas George Osborne. Y es que, según el Tesoro, este escenario ocurrirá si los británicos votan por abandonar la Unión Europea (UE) en el referendo del 23 de junio, algo que la dupla Cameron-Osborne quiere evitar a toda costa.

Si en cambio votan a favor de permanecer en la UE, cinco millones de turcos, macedonios, albaneses, montenegrinos y serbios se mudarán al Reino Unido en los próximos cuatro años. Desde ya que no se tratará de una élite de matemáticos o expertos en computación sino, según los partidarios del “Brexit” (salida de la UE), de una sarta de criminales que asolarán las calles británicas y desbordarán los servicios de salud, educación, vivienda social y seguro de desempleo, ya que su única vocación en la vida es usufructuar gratis todo lo que el Reino Unido ofrece en términos de cobertura social.

El referendo del 23 de junio confirma que las sociedades modernas suelen tener zonas donde la lógica desaparece casi por completo. Si en Argentina el Peronismo (o el Kirchnerismo hoy) desata pasiones que arrasan con frecuencia todo asomo de racionalidad argumentativa, en el Reino Unido ese lugar lo ocupa Europa. Según una reciente columna del diario Washington Post y un artículo de la revista The New Yorker el referendo y Donald Trump son ejemplos emblemáticos de un mundo post-fáctico en el que la verdad o falsedad de un argumento no incide en el comportamiento de muchos votantes. La victoria o derrota se basan en los indecisos que se ven abrumados por los escenarios más apocalípticos. En este contexto Página/12 analizó algunas de las principales predicciones de ambos campos en el referendo.

1. Catástrofe económica si el Reino Unido sale de la UE

El Tesoro británico dio a conocer dos informes con evaluaciones del impacto a corto y largo plazo de un “Brexit”. Sea con las predicciones citadas al comienzo de este artículo para el escenario a corto plazo o las consecuencias de largo aliento (en 15 años el PBI caería entre el 3,4 y el 9,5%), está claro que el Tesoro opina que una debacle económica amenaza al Reino Unido si se abren de Europa. “Como dejó en claro el Banco de Inglaterra y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y como confirma ahora el Tesoro, el impacto económico será una recesión”, señaló Cameron este lunes.

Como toda proyección esta depende de las premisas que se adoptan. El primer ministro buscó simplificar al máximo esta complejidad de los análisis insistiendo con las palabras más temidas: recesión y desempleo. Pero citó al Banco de Inglaterra y al FMI que, en realidad, no fueron concluyentes al respecto.

El director del Banco de Inglaterra, el canadiense Mark Carney, señaló que entre los escenarios posibles existía el de una “recesión técnica” (dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo). El FMI, que no se pierde una, no habló de que habría una recesión sino que podría haber una. Así las cosas no se entiende cómo el Tesoro puede confirmar algo que nadie afirmó de modo taxativo.

No solo eso. El mismo Tesoro admitió que sus cálculos (caída del PBI entre el 3 y el 6% en los próximos dos años y del 3,4 y 9% en los próximos 15) no tienen en cuenta las medidas que podría adoptar el gobierno para contrarestar esta caída. Una organización que agrupa a académicos británicos, “UK in a Changing Europe”, propone un análisis más matizado. “El impacto de un Brexit dependerá del acuerdo que alcance el Reino Unido con la UE después del referendo y de la política que adopte el gobierno. No podemos predecir ninguno de estos dos factores. Solo podemos hablar de probabilidades. Hay consenso en que habrá un impacto económico”, señalan en un informe.

2. Cinco millones de inmigrantes asolarán las islas británicas

Los que quieren abandonar la UE caiga quien caiga y cueste lo que cueste enarbolan el clásico caballito de batalla inmigratorio. Los cinco millones no están compuestos por los actuales miembros de la UE (28 en total, incluyendo a los británicos) sino por cinco países que “la Unión Europea se ha comprometido a incorporar”: Albania, Montenegro, Serbia, Macedonia y Turquía.

El problema de este argumento es que no hay ninguna chance de que Turquía ingrese a la UE en los próximos 10 años. Turquía solicitó el ingreso a la UE en 1987, fue reconocida como candidato en 1999, vio como otros 10 países se incorporaban a la UE en 2004, comenzó el diálogo un año más tarde y solo ha llegado a un acuerdo en uno de los 35 capítulos que deben negociarse.

La realidad es que ni Alemania ni Francia quieren que Turquía se incorpore a la UE: las chances de que esto ocurra de acá a 2020 son nulas. Similar es la situación de los otros cuatro candidatos: Serbia, Macedonia, Montenegro y Albania. La mayoría de los miembros de la UE consideran que un club de 28 países es suficiente: basta el veto de uno para que se frene el proceso de incorporación de nuevos miembros. Los cinco millones no tienen chances de “invadir” el Reino Unido porque los países a los que pertenecen no tienen ninguna chance de incorporarse a corto plazo a la UE.

3. El Reino Unido gasta 350 millones de libras por semana en la Unión Europea

Este es uno de los argumentos más repetidos por los Brexit que se inclinan por un sopresivo giro a la izquierda a la hora de decir todo lo que se podría hacer con ese dinero. En palabras del ex alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, el estatal Servicio Nacional de Salud (NHS) que sufre un déficit de más de 3 mil millones de libras, sería el principal beneficiario de este ahorro. Con 350 millones por semana en sus arcas, el NHS no tendría problemas.

El problema es el número. Los 350 millones no toman en cuenta que hay una “rebaja británica” negociada en los 80 por Margaret Thatcher por la que en realidad la contribución es de 276 millones por semana. Tampoco es que este dinero salga de las bocas británicas y vaya a parar a las de los voraces europeos. A las 276 millones de libras hay que restarles unas 88 millones de ayuda al sector rural británico: quitarle este dinero a los granjeros para dárselo al NHS en caso de Brexit no será muy popular con esta base social de los conservadores. Y hay que seguir restando. Unos 27 millones financian proyectos de investigación de universidades y compañías británicas.

Una vez hechas las cuentas totales queda una contribución británica de 161 millones de libras por semana. Tampoco esta cifra es definitiva. Los Brexit señalan que en caso de que triunfen negociarán un acuerdo comercial con la UE como el que tiene Noruega a través del Area Económica Europea. Este área une a la UE con Noruega, Islandia y Liechestein. Pero el vínculo no es gratis. Los miembros del Area tienen que incorporar muchos aspectos de la legislación europea y pagan una contribución.

Si se compara con lo que paga hoy el Reino Unido, la diferencia no es tan grande. Según el archivo de la Cámara de los Comunes, en 2012, por ejemplo, Noruega pagó 106 libras per capita en comparación con las 128 que contribuyó el Reino Unido.

4. La Unión Europea se beneficia del Reino Unido más que el Reino Unido de la UE (Brexit)

Los Brexit aseguran que el Reino Unido tiene un déficit comercial con la UE que hará que el resto del bloque busque rápidamente un nuevo acuerdo.

El campo de los proeuropeos en cambio señala que la mitad de las exportaciones británica tiene como destino a la UE. En comparación, los otros 27 miembros destinan en promedio solo en 5% de sus ventas al Reino Unido.

¿Confundido? Imagínese los británicos que tendrán que decidir el 23 de junio qué les conviene. Está claro que a nivel bloque, el Reino Unido se beneficia enormemente del resto de la UE mientras que, si se mide país por país, los europeos no venden tanto al Reino Unido. Es igualmente cierto que el Reino Unido tiene un superávit en términos de servicios y que la poderosa City (un 12% del PBI) depende, en gran medida, de su relación con la UE.

Los Brexit aseguran que pueden vivir en el mejor de ambos mundos: con acceso a la UE, pero sin las obligaciones que impone el club europeo. El cálculo es que tomará dos años renegociar una relación entre el Reino Unido y la UE en caso de Brexit. Pero no hay garantías. Muchas negociaciones no terminan en acuerdo.

Los intereses económicos pesan. Un ejemplo. El principal mercado europeo para los coches alemanes es el Reino Unido. Pero hay también una lógica política en juego. Si los británicos se van de europa sin pagar ningún costo gracias a un acuerdo ventajoso, otros países pueden buscar también la puerta de salida. El Brexit estimularía la disgregación de la misma UE, razón de más para que Bruselas siga con creciente ansiedad los sondeos de opinión.

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El líder del partido eurófobo UKIP, Nigel Farage, en campaña por el Brexit la semana pasada en Londres.
Imagen: EFE
 
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