EL MUNDO › MáS DE CIEN DETENIDOS TRAS LOS CHOQUES EN UNA MARCHA EN SANTIAGO

Crece la violencia en las calles de Chile

Miles de estudiantes protagonizaron enfrentamientos con la policía, que desplegó un extenso contingente de fuerzas especiales. La protesta se saldó con 117 detenidos y 32 policías heridos, entre ellos siete mujeres, según carabineros.

Los violentos enfrentamientos entre policías y estudiantes chilenos el jueves dejaron más de 100 detenidos, informó ayer el gobierno chileno. Los estudiantes chilenos volvieron a la carga en contra del gobierno de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, al que le exigen acelerar la ansiada reforma educativa.

En el centro de Santiago este jueves miles de estudiantes protagonizaron enfrentamientos con la policía, que desplegó un extenso contingente de fuerzas especiales para hacer frente a esta nueva manifestación. La protesta se saldó con 117 detenidos y 32 policías heridos, entre ellos siete mujeres, según datos entregados por Carabineros.

Convocados en una marcha no autorizada por las autoridades, los estudiantes se reunieron en las cercanías de la céntrica Plaza Italia pero fuerzas especiales de la policía les impidieron el paso, con chorros de agua y gas lacrimógeno.

Estudiantes encapuchados, que atacaron a la policía con piedras y palos, lograron romper el cerco y llegar a la céntrica avenida Alameda, donde nuevamente se generaron violentos choques, que la policía repelió.

El comercio de toda la zona debió cerrar sus cortinas, al igual que varias estaciones del ferrocarril metropolitano, mientras que el tránsito quedó cortado en parte de la avenida Alameda, un eje neurálgico de la capital chilena.

“Se supone que los estudiantes son el futuro de Chile. Entonces, ¿qué esperamos entonces del futuro de Chile?”, se quejó una mujer que se vio sorprendida por la violenta manifestación ante un grupo de periodistas.

El malestar estudiantil crece en Chile por el lento avance que advierten los jóvenes en el proceso de reformas a la educación y muchos se preguntan si el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet alcanzará a ver convertido en ley uno de sus proyectos más emblemáticos.

Los jóvenes han tomado las calles en los últimos días en manifestaciones que, convocadas por federaciones estudiantiles, han culminado en graves enfrentamientos con la policía. Los estudiantes y sus familias vienen demandando desde hace años una amplia reforma a la estructura educativa chilena heredada de la dictadura militar del general Augusto Pinochet (1973-1990) y considerada una de las más desiguales del mundo.

“Todos quisiéramos que fuera más rápido el avance de la reforma educacional, pero la verdad es que se discute donde corresponde, en el Congreso, con los tiempos que el debate democrático requiere”, explicó Bachelet, después de que un grupo de estudiantes disfrazados de turistas irrumpiera esta semana en La Moneda, la sede del Poder Ejecutivo, para captar el interés de sus demandas.

Uno de los aspectos sobre los que los muchachos llaman la atención es la gratuidad universal de la educación, mejorar la calidad de la misma, el fin al lucro y que se les considere su opinión sobre el tema, entre otras exigencias.

A partir de marzo de este año alrededor de 150.000 estudiantes de escasos recursos pudieron ingresar a estudiar sin costo a las universidades estatales y a determinadas privadas. Además, una ley prohíbe de forma gradual la obtención de ganancias y la seleccción de estudiantes en colegios que reciben aporte estatal.

“Hoy es una realidad que miles de familias ven a sus hijos estudiando gratis, sin deuda. Esa es una realidad y también estamos trabajando para ir mejorando la calidad de la educación que reciben”, dijo la mandataria.

Actualmente, el Congreso discute un proyecto de ley para sacar los colegios públicos todavía administrados por las municipalidades desde el tiempo de la dictadura de Augusto Pinochet y señalados como el origen de la discriminación en la educación chilena. Por otro lado, el gobierno todavía afina detalles de lo que será la redacción del proyecto sobre educación superior antes de enviarlo para su tramitación en el Parlamento.

“El Gobierno lleva adelante una reforma educacional que ha tenido muchísimos avances y que hace cinco años atrás eran completamente impensables”, defendió Bachelet una de las promesas que hizo durante la campaña electoral.

A pesar de los avances, muchos se preguntan si la mandataria podrácumplir con una de las propuestas más emblemáticas de su Gobierno cuando faltan poco menos de dos años para que concluya su segundo periodo presidencial el 11 de marzo de 2018.

La gobernante socialista, que lidera la Nueva Mayoría, una coalición que integran desde comunistas a demócratas cristianos, con mayoría en el Congreso, confía en que podrá materializar su programa de gobierno en el tiempo que le queda. A diferencia de su primer gobierno, entre 2006 y 2010, Bachelet fue perdiendo en el actual mandato el apoyo de sus compatriotas, que se sitúa en alrededor de un 25 por ciento y en un rechazo del orden del 65 por ciento, según las encuestas. Sin embargo, el principal test a su gestión se realizará el 23 de octubre, cuando se celebren las elecciones para alcaldes y concejales, los primeros comicios bajo su actual mandato.

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Un policía antimotines apalea a un estudiante durante la protesta del jueves en Santiago.
Imagen: EFE
 
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