EL MUNDO › BUSH NO LOGRO ACUERDOS EN SU PRIMER DIA EN FRANCIA POS-IRAK

El desembarco fallido de George W.

George W. Bush llegó ayer a Francia para participar en el 60º aniversario del Día D y recomponer vínculos. No es tarea fácil.

 Por Eduardo Febbro

Página/12
en Francia

Desde París

Veinticinco mil personas en la calle con claros signos de hostilidad y el presidente francés en el Palacio presidencial del Elíseo recibieron ayer al primer mandatario norteamericano, George W. Bush. Bajo los auspicios de las celebraciones de los 60 años del Día D, el desembarco aliado en las playas de Normandía con el que se puso término al reinado del nazismo, Jacques Chirac y George Bush esbozaron un tímido y fallido acercamiento tras el período de tórridos enfrentamientos diplomáticos provocados por la crisis iraquí. En la última etapa francesa de su tercer desplazamiento al Viejo Continente, el mandatario estadounidense fue saludado en las calles de París como “el terrorista número uno”. Banderas cubanas, francesas, iraquíes y palestinas, fotos con las torturas infligidas por las tropas de la coalición a los prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib y otras de Bush con el bigote de Hitler marcaron la manifestación convocada en la Plaza de la Bastilla por unas 40 organizaciones y partidos de izquierda pero “ignorada” por el Partido Socialista francés. “Policía en cada calle y justicia en ningún lado”, decían los manifestantes, reaccionando frente al masivo dispositivo policial desplegado a fin de evitar que los manifestantes se acercaran a las calles por donde debía circular la limusina blindada del presidente norteamericano.
Al cabo del encuentro que mantuvieron en el palacio presidencial, ambos jefes del Estado ofrecieron una conferencia de prensa en la que recalcaron sus “convergencias”, pero donde también sobresalieron los roces y las divergencias. Antes de la llegada de Bush a Francia, Chirac negó todo antagonismo con Bush y éste, en el mismo tono, invitó a Chirac a que viniera a su rancho de Texas para que viera “las vacas”. Ayer en París, el mandatario francés recalcó que los franceses “no olvidaban los sacrificios y la sangre derramada por los norteamericanos para la liberación de Francia y Europa”. Al final de su entrevista, los dos responsables enumeraron los campos en los que cooperan y dejaron traslucir aquellos en los que la cooperación es menos asidua. Mantenimiento de la paz en los Balcanes, cooperación en la lucha contra el terrorismo y la proliferación de los armamentos figuran entre las líneas convergentes. En cambio, Irak sigue siendo el punto de desencuentro entre dos visiones distintas. Hasta el pasado mes de mayo, la Casa Blanca esperó en vano que Francia enviara militares a Irak para contribuir a la estabilización de Irak. Igualmente, la administración Bush esperó que París se mostrara más abierto cuando se discutiera en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la resolución que debía fijar el destino político de Irak. Con todo, ninguna de las dos cosas se produjeron y ayer Chirac reiteró sin concesiones la posición de Francia. Pese a las frases amables del tipo “estamos ambos en la misma línea”, “las cosas evolucionan bien”, el jefe del Estado aclaró que en Irak “al menos hay algo adquirido, y es que el régimen tiránico de Saddam Hussein ya no está más. El punto negativo está en que reina el desorden. El problema actual radica en que habría que poner en marcha el costado positivo, es decir, abrir el camino de lo que podría ser una forma de democracia. (...) Pero aún no hemos salido de las dificultades. Nos encontramos en una situación que es todavía muy precaria”.
Bush y Chirac chocan de hecho ante el mismo muro: la soberanía de Irak y el margen de maniobra que la resolución de la ONU le dejará al gobierno que asume sus funciones plenas a partir del 30 de junio para que éste disponga de las acciones que las tropas ocupantes pueden o no emprender. En este contexto, Bush reiteró en París que las tropas de la coalición se quedarán en Irak “a petición del gobierno” y agregó que el gobierno iraquí y la coalición habían puesto por escrito las modalidades de esa presencia. En respuesta a ello, Chirac declaró esperar que en los próximos días se elabore una resolución que les haga sentir a los iraquíes “que han recobrado la soberanía y el control de su destino”. El mandatario francés fijó sin ambigüedad alguna el tipo de resolución que Francia está dispuesta a votar. Según dijo ayer, “el objetivo de la resolución consiste en devolver la plena soberanía a un gobierno iraquí que pueda transmitir esperanzas al pueblo”. El nuevo texto presentado por Estados Unidos y Gran Bretaña ante el Consejo de Seguridad contempla las demandas de Francia, China y Rusia pero aún no las “llena del todo”, según se expresó un diplomático francés. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido durante los últimos dos años, París no parece esgrimir ahora la amenaza de un veto y apuesta más bien por la negociación. El palacio presidencial explica que la perspectiva de un veto o de una abstención “no corresponde al estado de ánimo actual. La posición norteamericana no justifica la oposición”. En claro, las divergencias serán negociadas entre bastidores y París y Washington evitarán que sus dos estrategias se enfrenten públicamente. De todas maneras, sea cual fuere el contenido de la resolución sobre Irak, las tropas norteamericanas no se irán de Irak y el gobierno iraquí responde a las orientaciones de Washington.

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Jacques Chirac cree que puede enseñarle alguna lección a su homólogo de EE.UU.
Bush, intentando ser cortés, lo invitó a su rancho de Crawford, en Texas, “a ver las vacas”.
 
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