EL MUNDO

Lo que queda de Europa en el campo del primer día después de la batalla

Este miércoles se celebra un nuevo referéndum sobre la Constitución Europea: el de Holanda. Y las perspectivas son negras, especialmente después del atronador “no” de Francia. Este rechazo podría crear un efecto dominó en todo el continente y también en Gran Bretaña, euroescéptica por excelencia.

Por Angel Antonio Hernández *

El “no” de Francia ayer puede tener un efecto carambola sobre los referendos próximos en otros países de la Unión. Ocho son los que tienen previsto celebrar esa consulta popular: Holanda, Reino Unido, República Checa, Dinamarca, Polonia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo, pero es en el primero –que se celebrará este miércoles 1º de junio– y en el segundo donde las consecuencias podrían ser devastadoras para el Tratado y el futuro de la Unión. Unos pueden precipitarse hacia el “no” y otros simplemente decidirán desconvocar sus respectivas consultas, porque, como un alto funcionario británico ha anticipado, “sobre la nada no se puede votar”. El Tratado quedará “muerto y enterrado”, opinan los analistas, habrá una crisis sin precedentes que repercutirá sobre el crecimiento económico y abrirá las puertas al nacionalismo, al proteccionismo, a la división de la UE...
Pero en algunos de los que optaron por el referéndum la cosa es bien distinta: el “no” y el “sí” fluctúan con rapidez y en las campañas por el “no” se mezclan todo tipo de argumentos, reales o falsos. “Estos, en particular en el Reino Unido y Holanda, poco tienen que ver con la Constitución, que no cambia nada de lo que ya existe”, afirma Daniel Keohane, experto en asuntos europeos del Centre for European Reform (CER), con base en Londres. El Reino Unido, el socio euroescéptico por excelencia, espera celebrar el referéndum hacia principios del 2006, pero la campaña, sobre todo por el “no”, está en auge, con unas perspectivas muy negras para el Tratado. En el área económica, tradicionalmente la más favorable a la Unión, aumentan día a día los sectores del empresariado que unen sus fuerzas a sindicatos, economistas y parlamentarios para rechazarlo. Los últimos sondeos dan una apabullante mayoría de votos al “no” (54 por ciento) frente al “sí” (30 por ciento). Keohane explica el porqué de la fobia anti-europea. “Los británicos carecen de una Constitución escrita, y se les hace muy raro que les quieran imponer una, porque creen que con ello se trata de establecer un súper Estado Federal, y eso los pone muy nerviosos.” Esta es una causa, y hay otra no menos importante: la gente está muy preocupada por la inmigración, y muchos piensan que “la fuente de los problemas es la Unión”.
Los sectores del “no” cuentan con la poderosa alianza de casi toda la prensa británica, en particular de la sensacionalista. Charles Grant, director del CER, asegura que la mayor parte de su información sobre el Tratado “es exagerada, y a veces falsa”. Esa ofensiva, y las perspectivas de un “no” en Francia tienen perplejo al gobierno de Tony Blair, cuya línea oficial, por ahora, es seguir adelante con la consulta, pero su secretario de Estado para asuntos europeos, Douglas Alexander, ya ha anticipado que el rechazo francés tendrá “serias consecuencias” sobre el referéndum británico, porque “no se puede votar sobre nada”.
El euro y Turquía pueden derrotar al “sí” y hacer ganar al “no” en el primer referéndum de la historia de Holanda, dos días después del francés. Aunque no tendrá carácter vinculante, será aprobado por el Parlamento si la participación supera el 30 por ciento. Los holandeses aguardaron expectantes los resultados de Francia. “No hay duda de que este resultado negativo tendrá una influencia profunda en el nuestro”, asegura Tim Eestermans, secretario de la Embajada de los Países Bajos en Madrid, que se muestra optimista, pese a que en los últimos sondeos el “no” avanza considerablemente frente al “sí”. El mensaje del “no” parece más atractivo a los votantes que el del “sí,” cuyo contenido no logran captar. Los argumentos de la extrema izquierda, de la extrema derecha y de “los partidos confesionales” (los grupos que hacen campaña por el “no”) calan mejor en la gente. Los asesinatos de Pim Fortuyn y de Theo van Gogh han desencadenado una oleada populista y xenófoba, y creado una profunda preocupación por la inmigración, en su mayoría musulmana. “La gente creeque la UE no hace nada para controlarlo”, añade Eestermans, y como resultado muchos holandeses se oponen a un eventual ingreso de Turquía en la Unión, país musulmán, por temor a una invasión. “Creen que de esta manera bloquearán el ingreso turco”, argumenta Keohane.
Dinamarca será el cuarto país de la UE en celebrar referéndum, el próximo 27 de septiembre de 2005, y los sondeos hoy dan por seguro el “sí”. El primer ministro, Anders Fogh Rasmussen, que ha anticipado que no desconvocará el referéndum por un “no” francés y holandés, considera que “si uno o más países rechazan la Constitución, nos arriesgamos a una división total” de Europa. “El ambiente en Dinamarca es muy positivo, y la campaña empezará a principios de junio”, asegura Marianne Thomsen, consejera de la embajada danesa. En Polonia, el gobierno pudo decidir la ratificación en el Parlamento, pero su debilidad parlamentaria, como en la República Checa, donde los grandes partidos están divididos, le ha llevado a preferir el referéndum. Los últimos sondeos señalan un 60 por ciento a favor del “sí” frente a un 14 por ciento por el “no”. Se requiere un 50 por ciento de participación para que un referéndum resulte válido en Polonia, y los sondeos señalan que un 61 por ciento irá a votar. El presidente Aleksander Kwasniewski ha propuesto el 9 de octubre (el mismo día que las elecciones presidenciales) para el referéndum. En la República Checa, la consulta probablemente será en junio del 2006, coincidiendo con las elecciones generales, por la misma razón que en el caso polaco: conseguir una alta participación electoral. Sin embargo, el sondeo más reciente muestra un alto porcentaje (63 por ciento) a favor del “sí”, aunque los analistas checos asumen que los resultados en los referendos francés y holandés influirán en la opinión pública.
Los otros tres referendos por venir son los de Irlanda, Portugal y Luxemburgo, y estos dos últimos, en donde hay muy poca oposición euroescéptica, son los que con mayor probabilidad votarán “sí” sin importar los resultados de Francia y Países Bajos. El gobierno portugués quiere celebrarlo en octubre próximo, y Luxemburgo lo tiene fijado para el 10 de julio. En cuanto a Irlanda, ya echó abajo un tratado de la UE en referéndum, aunque lo aprobó en una segunda consulta. Un “sí” se considera probable, pero después de un “no” francés y holandés nadie se atreve a descartar nada.

* De El País de Madrid, especial para Página/12.

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