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García le ganó a la derecha

La candidata del establishment, Lourdes Flores, está fuera de la contienda en Perú. De cara a la segunda vuelta de fines de mayo, un sondeo ubica primero al socialdemócrata Alan García –que salió segundo–, seguido del nacionalista Ollanta Humala.

 Por Carlos Noriega
Desde Lima

El ex comandante Ollanta Humala ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales, pero las cosas se le han comenzado a complicar para el ballottage. Una encuesta de Datum, la primera que mide la intención de voto para la segunda vuelta, lo da como perdedor frente al ex presidente Alan García (1985-90). Según Datum, García obtendría el 54 por ciento y Humala el 46 por ciento. El discurso antisistema le valió al nacionalista Humala para aglutinar las esperanzas de cambio de los sectores más pobres y excluidos del país, y así ganar la primera vuelta con el 31 por ciento, pero su postura confrontativa también despertó muchos temores, los que fueron alimentados por la casi totalidad de la prensa local, que desde que el ex comandante apareció en la escena política con aspiraciones electorales está dedicada a tiempo completo a presentarlo como “una amenaza autoritaria”, mensaje que ha calado en un importante sector de la opinión pública.

García, un político experimentado cuya habilidad y sagacidad como candidato es reconocida hasta por sus más duros críticos, ha comenzado a explotar a su favor ese miedo a Humala, presentándose con una oferta de “apertura democrática”. Las reiteradas declaraciones de los familiares de Ollanta Humala amenazando con fusilamientos, anunciando campañas homofóbicas y proponiendo la liberación de los líderes terroristas encarcelados –como el caso de Abimael Guzmán, jefe de Sendero Luminoso– y un lenguaje intolerante de algunos miembros de su entorno, no lograron tumbarlo en la primera vuelta, pero pueden pasarle la factura en el ballottage. El ex presidente, a pesar de cargar sobre sus espaldas un gobierno considerado como uno de los peores de la historia reciente del país y que estuvo marcado por la hiperinflación, el crecimiento del terrorismo y la corrupción, parece confiar en que “el miedo a Humala” y la carta del “mal menor” jueguen a su favor, incluso entre los sectores en los que su figura despierta un abierto rechazo.

No pocos dirigentes de la derechista Unidad Nacional (UN), que quedó fuera de la segunda vuelta por menos de 80 mil votos –aunque su candidata Lourdes Flores, en actitud que linda con lo patético, insista todavía en negarse a aceptar su derrota–, y líderes empresariales han anunciando su voto por García, algo impensable hasta hace sólo pocas semanas. Es en esa línea de pensamiento “antiHumala” que se entiende el llamado del escritor Mario Vargas Llosa, un viejo enemigo político de García, de formar un frente político para apoyar la candidatura del ex presidente y líder del socialdemócrata partido aprista “para evitar el triunfo de Humala”, por quien –escribió– “hay que votar tapándose la nariz”.

La encuesta de Datum confirma que los electores de los sectores medios y altos que apoyaron mayoritariamente a la derechista Flores en primera vuelta votarán en el ballottage por García. En estos sectores, tradicionalmente antiapristas y marcadamente antialanistas, el temor a Humala parece pesar más que sus viejos “antis”, lo que se refleja en un apoyo a García que bordea el 60 por ciento. El ex presidente sabe que no necesita de un pacto con UN para captar a la mayor parte de sus votantes, por lo que ha rechazado el llamado de Vargas Llosa a formar un frente político, consciente de que una alianza abierta con la derecha le podría dar a Humala servido el argumento de identificar la candidatura de García con los ricos y los poderosos –lo que electoralmente sería fatal para el líder aprista–.

Humala, por su parte, ha moderado ostensiblemente su discurso, buscando calmar los temores que su figura genera. Su bastión electoral sigue estando en los sectores andinos del centro y del sur del país, en los que la pobreza alcanza sus niveles más altos y los votos por Humala están cerca del 70 por ciento. Pero para ganar el ballottage necesita ese voto de los sectores medios que lo ven con gran desconfianza. Revertir esa desconfianza es el gran reto que tiene en esta segunda vuelta. El candidato nacionalista ha comenzado su campaña de la segunda vuelta en el norte del país, bastión electoral histórico del aprismo, donde se dedicó a criticar “el mal gobierno de García” y a elogiar al fundador del partido aprista, Víctor Raúl Haya de la Torre, cuya tumba visitó ayer, en un acto que los dirigentes del APRA calificaron como “una provocación”. En su gira por el norte, Humala fue recibido violentamente por militantes apristas, en lo que puede ser un anuncio de lo dura que será la campaña electoral que recién comienza.

Consultado por Página/12, el analista político Martín Tanaka, del Instituto de Estudios Peruanos, señaló que “el problema para Humala es que ganó la primera vuelta con una votación menor de la que esperaba y eso le complica mucho las cosas para la segunda vuelta. El techo de su discurso confrontativo está cerca de ese 30 por ciento que lo apoyó, lo que explica su esfuerzo por cambiar de discurso y buscar una imagen de moderación. El riesgo para Humala de este cambio de discurso es que lo pone como alguien contradictorio. García parte con ventaja en esta segunda vuelta, pero será una pelea muy dura, porque el ex presidente también tiene muchos anticuerpos y Humala seguramente buscará captar a un porcentaje de los sectores medios a quienes los malos recuerdos del gobierno aprista los haga considerar como inaceptable votar por él”, pronostica Tanaka.

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García es un ex presidente recordado por una mala gestión, signada por la hiperinflación.
 
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