EL MUNDO › LUCIERON ESPLéNDIDAS MIENTRAS SUS MARIDOS CAMBIABAN ELOGIOS

Michelle y Carla en un duelo de alta costura

 Por John Lichfield *

Barack Obama se encontró ayer con “O banana” en Estrasburgo. A Obama lo conocen, pero ¿quién es “O banana”? Es el nuevo apodo que le dio Plantu, el genial e insolente caricaturista del diario Le Monde, al presidente francés Nicolas Sarkozy. Esta semana Sarkozy dijo que, a pesar de los desafíos de la recesión económica internacional, “tenía la banana”. En francés avoir le banane significa sonreír de oreja a oreja. Ayer no había duda de que Sarkozy “tenía la banana” por el inicio de la cumbre de la OTAN en Estrasburgo.

No era la primera vez que Sarkozy se encontraba con Obama. Pero sí era la primera vez que lo hacía frente a las cámaras de televisión. Según la prensa estadounidense, Obama estaba molesto con su par francés por sus comentarios previos a la cumbre del G-20 en Londres, cuando amenazó con abandonar la reunión de mandatarios si no se llegaba a un acuerdo. Pero cualquier señal de enojo o irritación fue cuidadosamente escondida en una conferencia de prensa conjunta, en la que se alabaron mutuamente.

El encuentro entre los dos mandatarios quedó marcado, en cambio, por la reaparición de Carla Bruni, ausente con aviso en la cumbre del G-20 en Londres. Fiel a su estilo, estaba elegantísima, con un saco largo gris y una cartera azul francia con manijas metálicas. Apenas apareció, todas las cámaras comenzaron a perseguirla. Esta bien, está acostumbrada. Pero esta vez tenía competencia.

Sonriente y de la mano de su marido, caminó para saludar a la otra primera dama que mantiene en vilo al mundo de la moda. Michelle Obama, mucho más alta que Bruni, se veía ayer tan alegre como elegante. La prensa francesa inmediatamente se enamoró de ella y de su atuendo: un tapado negro con flores color fucsia, sobre un vestido fucsia con flores negras. Las dos primeras damas compartieron un almuerzo. La anfitriona, la señora Sarkozy, no parecía estar totalmente cómoda con el encuentro multilateral –según la prensa francesa, Bruni prefiere una estrategia unilateral en la diplomacia del glamour–. Sin embargo, la italiana se esforzó por sonreír cuando saludó a los Obama y prometió trabajar junto con Michelle en la lucha mundial contra el sida.

Pero al final del día nadie le creyó. Mientras su esposo “tenía la banana” ayer, ella parecía que se había tragado un limón.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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Tapado negro con flores para una, saco gris para la otra.
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