EL MUNDO › OPINION

Qué es lo que realmente busca ETA

 Por Mercedes López San Miguel

ETA anunció un alto el fuego sin precisar ni duración ni alcance del mismo. Como mínimo, el comunicado fue ambiguo. El efecto inmediato que generó en la clase política española fue una mezcla de cautela y escepticismo. Todavía está presente la última ocasión en que ETA declaró una tregua –marzo de 2006–, a la que puso fin con un atentado en diciembre del mismo año.

El comunicado tampoco respondió a lo que le reclamaron los respaldos internacionales de la izquierda radical independentista –abertzale– en marzo: la declaración de un alto el fuego permanente y verificable por las instancias internacionales. Juan Carlos Monedero, profesor en Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, señaló a Página/12 que, si bien el escenario se presta para que ETA dé este tipo de pasos, la organización no va obtener credibilidad de los actores sociales. “La baza internacional jugada por ETA con Irlanda y Sudáfrica, más la posición de la izquierda abertzale que quiere jugar políticamente, han forzado a la banda a asumir una tregua ambigua. Sin embargo, la cercanía de las elecciones hace pasar esa tregua por una añagaza electoral. A esto se suma la presión del opositor Partido Popular (PP), que hace de la lucha antiterrorista un elemento central de campaña para debilitar al gobierno socialista.”

El gobierno de Rodríguez Zapatero, que ya vivió el fracaso de una tregua, reaccionó ayer con prudencia y cautela mientras analizaba el comunicado. “Tenemos que manejarnos con precaución. ETA ha mostrado sus verdaderos colores en incontadas ocasiones” dijo Tomás Gómez, secretario general del Partido Socialista. “A Zapatero le va a dar lo mismo, va a decir que este comunicado no aporta nada nuevo. La discusión de fondo sobre el fin de la lucha armada va a seguir, pero en ámbitos más pequeños”, afirmó Monedero.

El autor de El gobierno de las palabras está de acuerdo con que la decisión de la organización separatista tiene ver con el efecto que generaron los arrestos de sus jefes. “Sus dirigentes son perseguidos por todos los frentes, se les terminó el santuario francés, no tienen apoyo al interior de España, las cúpulas de la banda caen cada vez más rápido. Se ven obligados a reclutar gente cada vez más joven e inexperta. Las bases sociales quieren que se termine la violencia. Hasta gente como (Arnaldo) Otegi reconoce que la lucha armada no tiene sentido, es anacrónica.”

El anuncio de ETA está redactado de forma tal que es difícil decir en qué están pensando sus dirigentes. Quizá lo que la organización está buscando es ganar tiempo para decidir su futuro: si se rearma como en anteriores treguas o si abandona las armas definitivamente.

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