EL MUNDO

La opinión de los analistas

RICARDO SIDICARO *.
“Experiencias aupiciosas”
Son auspiciosas estas experiencias de gobiernos progresistas o carácter crítico a Estados Unidos. Marcan para Latinoamérica una ganancia de soberanía importante, ya que cambia los términos de negociación con los Estados Unidos o con las potencias que hasta ahora parecían hegemónicas.
Aun así, están los avatares de la política interna y la capacidad de las derechas locales de bloquear esos procesos, pero en términos de avance regional este triunfo es una cuestión muy importante. El desafío claro de Evo Morales se encuentra en la profunda crisis de desestructuración social y política, pero las dificultades y los desafíos con los que se enfrentará no son exclusivos. Cada uno de los gobiernos regionales tiene que sostenerse en un contexto de relaciones de fuerzas complicadas. El hecho de que haya terminado el ciclo militar y de que aparezcan estos resultados –impensables en otro momento– no quiere decir que las derechas están muertas. Hay una capacidad de recomposición de la derecha que obliga a estos gobiernos a pensarse en términos de bloque en el contexto de la globalización, porque hasta ahora estábamos acostumbrados a pensarla en los términos del capital financiero. Los viejos populismos de hecho eran una experiencia de Estados nacionales que se agotaban fronteras adentro, pero hoy la cooperación exige otra cosa. Estamos en la época del posneoliberalismo, del fin de aquel discurso paralizante del pensamiento único que decía que toda transgresión sería castigada. El imperio perdió legitimidad y la experiencia atomizada de los ’90 no ha hecho desaparecer los procesos sociales más profundos en cada uno de estos países. Esto es lo que se observa.
* Investigador del Conicet.

ROSENDO FRAGA **.
“Una nueva realidad”
Los países con problemática indigenista son los que primero pueden sentir los efectos del cambio boliviano. El componente indígena ha sido muy relevante en la elección de Morales, ya que es el líder de la etnia aymará, como Felipe Quispe –un líder aún más radicalizado– lo es de la quechua. Entre ambas etnias tienen dos tercios de la población del país y dominan los cinco departamentos de la región occidental. Perú y Ecuador son los otros dos países de América del Sur con mayoría de la población indígena, la que además coincide con quienes subsisten por debajo de la línea de pobreza, como en Bolivia. En lo interno, es la primera vez que en Bolivia, los prefectos de los departamentos han sido electos por voto directo, ya que antes en virtud del régimen unitario eran designados por el Presidente. Esto crea también una nueva realidad política regional. La región oriental, con epicentro en Santa Cruz de la Sierra, donde está un tercio de la población pero tres cuartas partes del PBI, Morales es resistido, por lo que su triunfo puede incrementar los reclamos de autonomía. Para Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, además de la cuestión política y de la estabilidad de Bolivia, está la cuestión de la energía y para el último, el histórico reclama sobre la salida al mar perdida en la guerra del Pacífico.
** Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

NORBERTO GALASSO ***.
“Proceso positivo”
El proceso que se abre en Bolivia es muy positivo. El país vivió un proceso de agotamiento de su dirigencia política, parecido a Argentina y Venezuela. De ahí surgieron las dificultades de gobernabilidad, ahora por el contrario se nota un gran apoyo popular que se va a traducir en una política de apoyo a una situación especial que vive Latinoamérica.
Nunca se ha dado una situación más favorable en la región como para que realmente concretemos los viejos sueños de defensa frente a los intereses externos. En Latinoamérica fue importante el proceso de la revolución cubana, pero la novedad se encuentra en Venezuela, porque el gobierno de Hugo Chávez, a diferencia de Fidel Castro, genera una revolución con renta petrolera, con fondos financieros importantes. Sumado a eso, ese escenario singular lo marca la liquidación de la vieja dirigencia política de Uruguay controlada hasta ahora por blancos y colorados; con Argentina se advierten procesos semejantes y lo mismo parece que sucederá en México. En ese contexto, se advierte que los distintos países tienen en claro que frente a la agenda de temas del presente no pueden ir solos sino en bloque. Tienen que ir en bloque para resolver problemas de energía, de precios, de información.
*** Historiador.

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