EL PAíS › LAS ASAMBLEAS CRITICAN LAS ELECCIONES

Carnaval en abril

No hay acuerdo sobre si participar o no, pero todas critican las elecciones presidenciales “porque nos obligan a elegir entre lo menos malo”. Proponen organizar corsos y murgas en esa fecha.

 Por Irina Hauser

“Carnaval 2003 contra la farsa electoral”, dice un panfleto. “Riámonos de las elecciones, organicemos corsos, murgas o lo que se nos ocurra en nuestros barrios”, invitan los caceroleros de Colegiales. Es una entre un gran abanico de propuestas que están debatiendo las asambleas barriales en plan de sentar posición frente a las elecciones presidenciales. La mayoría de los vecinos acuerdan organizar una contracampaña, antes y durante los comicios, “que denuncie su ilegitimidad”. Un sector importante también impulsa la abstención, pero sobre este punto todavía no hay un criterio general establecido sino mucha polémica.
La idea de impulsar un “boicot activo a la campaña electoral” quedó a la vista el domingo en el plenario que se hizo en Villa Real, donde participaron 300 personas de 41 asambleas que están intentando articular sus acciones. En el encuentro, los asambleístas debatieron sobre un largo listado de temas. El de las elecciones, incluido en la comisión sobre “Política Institucional”, resultó uno de los más convocantes.
“La contracampaña apuntará a denunciar lo que consideramos un llamado a elecciones fraudulento, donde no podemos elegir sino que nos obligan a optar”, explicó Ignacio, de la asamblea de Plaza Irlanda. “El argumento es simple”, dice Gustavo, de Parque Avellaneda. “Como mínimo –continúa–, queremos una renovación profunda del sistema político y en esto la figura presidencial es apenas un aspecto.”Esta elección está lejos del ‘Que se vayan todos’, con candidatos que defienden el modelo vigente y se apoyan en su estructura”, señala Gustavo, de Parque Avellaneda. “En nuestra asamblea tenemos reuniones periódicas en las que apuntamos a que cuando salgamos a la calle todos tengamos herramientas para explicar las razones del boicot y contestar cualquier pregunta de la gente”, agrega Fabio, de Temperley.
En la tormenta de ideas del domingo último, surgieron propuestas variadas y, a la vez, una predisposición compartida a unificar una consigna. “Que se vayan todos, nosotros nos hacemos cargo” o “que se vayan todos, no votemos ni uno solo”, fueron las que más simpatías despertaron. Algunos asambleístas decían que habría que hacer hincapié en la etapa previa a las elecciones con corsos, charlas, distribución de volantes. La sensación reinante es que en los barrios hay mucha apatía en relación con las elecciones nacionales. Otros vecinos sugerían concentrar las energías en un gran despliegue el mismo 27 de abril. Para ese día, un puñado de vecinos sugirió que sesione un congreso de organizaciones sociales. Otros prefieren hacer escraches escandalosos en los lugares de votación. Un grupo habló de convocar a una asamblea constituyente de asambleas.
Las asambleas de Colegiales y Liniers ya están planificando festejos de carnaval contra las elecciones. “El carnaval es una fecha que implica, desde la fiesta popular, desafiar el orden vigente y burlarse de sus valores, por eso nos parece oportuno para una contracampaña, en la que otra vez nos apropiemos de la calle. Queremos darle un contenido actualizado para reírnos de las elecciones, expresar el desagrado que nos causan por lo patéticas que son como intento de legitimar un orden caduco. Apostamos a que se reproduzca en otros barrios”, comenta Martín K., de Zapiola y F. Lacroze. Los vecinos de este barrio planean organizar la protesta en distintos escenarios: juegos con agua, kermés, quema de muñecos, obras de títeres, entre otras cosas.
Bastante más arduo es para los caceroleros ponerse de acuerdo en si hay que ir a votar o no, o bien impugnar el voto con la consigna “que se vayan todos”. Si bien parece haber una mayoría que apoya la abstención, éste no es un criterio generalizado. “Yo considero que el espacio que se deja alguien lo toma; mejor votar por el mal menor, aun sabiendo que ningún candidato nos representa, para frenar la posibilidad de que alguien que gane termine teniendo más fuerza de la que representa”, sostiene, por ejemplo, José, de la asamblea de Chacarita. En las discusiones del fin de semana hubo vecinos de Monte Castro y de Palermo Viejo que alentaron una salida intermedia: abstención en la primera vuelta pero votar en el ballottage para repudiar a Carlos Menem si es uno de los candidatos. “Lo que nos preocupa es poder llegar a acuerdos sin que este tema cause divisiones en las asambleas”, dice Gustavo. Hubo, además, asambleístas de Hurlingham, Chacarita y Sáenz Peña-Santos Lugares que alertaron que, según consideran, no hay que perder de vista el objetivo de las asambleas de mostrar una alternativa política práctica y real.

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Algunos optan por el voto bronca o la abstención.
Otro sector plantea votar, pero con críticas a la convocatoria.
 
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