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En honor al jazzman que mira todo desde el cielo

El “Festival Jazz del Mar”, que se desarrollará en Pinamar, Cariló y Valeria del Mar, unirá a Fats Fernández con Jorge Navarro y Javier Malosetti, entre otros, en homenaje a “Baby” López Fürst.

 Por Karina Micheletto

Tienen más veraneantes que de costumbre. Guardan algo del glamour perdido por la clase media que podía, y lo reservan para la que todavía puede. Tienen sol, mar, paradores top, colas paradas y hasta un reality desde la playa. Y este viernes, sábado y domingo, Pinamar, Cariló y Valeria del Mar tendrán también un festival de jazz propio. Las ciudades costeras serán sede de la primera edición del Festival Jazz del Mar, del que participarán el trompetista Roberto “Fats” Fernández, el pianista Jorge Navarro y el bajista Javier Malosetti, al frente de sus respectivas agrupaciones, los locales Insense Jazz Bossa y la banda Derviche. El festival incluirá además diversas clínicas (ver aparte), y parte de lo recaudado se destinará a distintos planes sociales de Pinamar.
El evento, declarado de interés turístico y cultural por la Municipalidad de Pinamar, tendrá como primer homenajeado al pianista Baby López Fürst, fallecido hace dos años, con quien los músicos que participan en el festival compartieron distintos ámbitos. En especial Jorge Navarro: en 1984, los pianistas se reunieron en un dúo memorable, que después de algunos años de interrupción –en los que Navarro formó La Banda Elástica y López Fürst compuso la música de varias películas y comerciales, entre otros trabajos– se presentó durante seis temporadas seguidas en Opera Prima, hasta la noche en que López Fürst sufrió un derrame cerebral en plena función. Navarro cuenta que Pinamar tenía un significado especial para el homenajeado: allí había construido su casa de veraneo y allí se refugiaba siempre que podía con su esposa y sus hijas, desde que descubrió la ciudad, por casualidad, en la década del ‘70, cuando todavía no era el parador preferido de la política vernácula de los ‘90, ni la incipiente Punta del Este de la Argentina post-devaluación.
Pinamar también inspiró muchos de los temas que compuso Baby. “El estaba enamorado de la ciudad, y le era muy fiel, no faltaba un verano”, apunta su amigo y compañero. “Cuando todavía usaba pantalones cortos y tocaba en los Hot Jammers, le escuché un solo que todavía no puedo creer. Tendría 12, 14 años. Realmente fue un niño prodigio, con un don que se desarrolló muy rápido”, cuenta Navarro, y describe la particular forma de trabajo del dúo: “Vivíamos haciéndonos bromas, no solamente cuando tocábamos, donde la gente se moría de risa de las cosas que nos decíamos, también en los ensayos, y a veces nos agarraban ataques de risa que no podíamos parar. El parecía muy adusto en su gesto, pero esa seriedad era una fachada, era un tipo de un humor extraordinario”, recuerda el pianista.
Javier Malosetti tocó cinco años –entre 1987 y 1992– en el quinteto de López Fürst, una formación que dejó registrado un disco de edición española, Things are getting better. Su partida del grupo no fue en los mejores términos, pero tiempo después tuvo una oportunidad para cambiar la historia. “En un momento nos peleamos mucho. Yo era muy chico, muy loco y músico debutante, y no era fácil llevarme. Y con Baby no enganchábamos por fuera de la música. El contaba cuatro, empezaba a tocar y lo amaba; pero terminaba, decía cuatro palabras y no me lo bancaba. Tenía cosas de viejo concheto que yo no soportaba, y yo otras de pendejo desubicado que a él no le gustaban”, relata el bajista. Una semana antes de la muerte del pianista, se reunieron en una grabación, en una situación especial: habían muerto la esposa de López Fürst y la madre de Malosetti. “Estuvimos toda una tarde y una noche grabando, y terminamos a los abrazos. El destino, Dios o Mahoma quisieron que nos encontrásemos y cerráramos bien, y estoy muy feliz de que haya sido así. Baby era súper audaz, tenía todo el swing del mundo, frases increíbles, y era un pianista implacable. Además tenía oído absoluto: escuchaba un bocinazo y decía qué nota era”, cuenta el bajista, en una pausa de sus ensayos con Luis Alberto Spinetta.
Para Fats Fernández, la importancia de este festival es su contribución a la difusión del jazz en la Argentina. “Son tan pocos los festivales de jazz que se hacen en este país que es importantísimo poder participar en éste”, destaca el trompetista. Fats recuerda con especial cariño suparticipación junto a López Fürst en el quinteto del Gato Barbieri, hacia finales del ‘50. “Baby es una estrella que está en el cielo mirándonos y vigilándonos a todos nosotros. Yo aprendí mucho con él”, destaca el músico, a quien el pianista le había compuesto el tema “Para Fats”, que grabó en uno de sus discos, y seguramente tocará en este festival.

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“Baby es una estrella que nos vigila a todos”, dice Fats Fernández.
El trompetista posa con dos generaciones del jazz, Navarro y Malosetti.
 
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