EL PAíS › IDEAS Y POSICIONES DEL EX VICEPRESIDENTE

En qué anda Chacho

Pese al bajo perfil, las largas vacaciones en la quinta y la política sólo entre los miembros de su bloque, Alvarez sigue generando ideas. En esta nota, sus posiciones sobre Carrió, el Gobierno y la decadencia de los partidos.

 Por Fernando Cibeira

Los mozos del Oporto aseguran que ya no lo ven, que ahora las mañanas en Scalabrini Ortiz y Paraguay ya no son lo que eran. Es que si hasta hace no mucho para Carlos “Chacho” Alvarez la relación directa con la gente era su rasgo distintivo entre los políticos, ahora ese contacto lo atormenta. Por eso Chacho decidió pasar sus meses de reclusión veraniega en la más alejada casa de Ezeiza y sólo vuelve a su departamento cuando arregla alguna cita porteña. Como sucedió hace dos semanas, cuando recibió en su living a seis de los ocho diputados del frente disidente para una charla que se prolongó hasta la trasnoche. A todos sus recientes interlocutores, el ex vicepresidente les deja la misma sensación: que no quiere permanecer ajeno a lo que sucede en el país pero tampoco sabe cómo reaparecer.
“No, Chacho no viene desde antes del despelote”, respondió Roberto, el mozo del Oporto, haciendo referencia a los cacerolazos de diciembre que marcaron un antes y un después en la relación de los políticos con sus representados. Alvarez ya no frecuenta ni la prolijidad del Oporto, ni el ambiente más barrial del Varela Varelita y mucho menos está de ánimo para el restaurante afrodisíaco Te Mataré Ramírez, todos locales de su cuadra.
Un amigo que compartió un café en un bar con el ex vice en diciembre, comentó que si antes Alvarez tardaba media hora en caminar una cuadra por los saludos que recibía, ahora podría tardar lo mismo pero por los ataques. Sin embargo, a Chacho no le molesta tanto los que lo agreden directamente como le sucede con aquellos que se le acercan con un lastimero “Che, cómo nos cagaste”. A esos es a los que más le cuesta darles una explicación. “Ahora parece que todos votaron a De la Rúa por él”, se enojó el amigo al recordar la situación ante Página/12.
No hay mal que por bien no venga. Chacho es habitualmente reacio a irse afuera de vacaciones y la situación –en rigor, no muy diferente a la que debe atravesar cualquier político hoy en día– le sirvió para convencer a su mujer, Liliana Chiernajowsky, de que el mejor plan era pasar el verano en la quinta de Ezeiza. “Encontró la excusa”, se quejó Liliana.
Quienes lo visitaron en Ezeiza, cuentan que Chacho estudia mucho y lee varios libros al mismo tiempo. Por lo pronto, ya tiene decidido que este año seguirá con las clases de Pensamiento Político en la Universidad Nacional de Quilmes que tan buena repercusión tuvieron el año pasado. La cátedra fue la que más inscriptos sumó entre las materias no obligatorias y en la Universidad suponen que este año tendrá el mismo éxito porque se trata de debatir sobre la crisis de la representatividad política, tan en boga en las asambleas populares.
Animal político
Más allá de su renovada vocación docente, quienes lo frecuentan aseguran que Chacho está cada día más interesado por la situación política. De los diálogos que mantuvo últimamente, tres dirigentes muy cercanos hicieron la siguiente síntesis del pensamiento de Alvarez hoy.
u Duhalde en alianza con Alfonsín no puede significar ninguna renovación en la manera de hacer política en la Argentina. Chacho es escéptico acerca de las posibilidades de la gestión Duhalde. “Cree que aguanta únicamente porque en el PJ no hay otras alternativas”, contó un diputado.
u No hay dudas de que la figura que más se mantiene en pie en medio de la furia de la protesta pública es Lilita Carrió y que lo lógico en esa situación es que el Frente busque la manera de crear un espacio común junto al ARI, aunque sin compromisos a futuro. No obstante, Alvarez también tiene sus reparos con Lilita. “Es una diagnosticadora, no sirve para formar sistemas de poder”, sostuvo en la reunión que se hizo en su departamento. Hasta allí fueron los diputados José Vitar, Carlos Raimundi, Irma Parentella, Fernando Melillo, María América González y Margarita Jarque, que decidieron llamar a su bloque Frente Grande para diferenciarse del Frepaso que mantienen Darío Alessandro y Rodolfo Rodil. Luego del encuentro se apuró la decisión de conformar un interbloque con la fuerzade Carrió. Aunque al resto de la bancada le incomode que los apoden “los teletubbies de Chacho”, Vitar –tal vez en este momento el político más cercano a Alvarez– admite que todos los pasos dados por su bloque antes fueron consensuados con el ex vice.
u Es necesario acercarse a lo que se está discutiendo en las asambleas populares. El consejo de Alvarez a sus diputados es que eviten salir en los medios hablando de temas políticos y se centren en todo lo que signifique resolverle los problemas a la gente. “Está más heterodoxo que nunca”, analizaba uno de los participantes de la reunión.
u Los viejos partidos políticos no sirven más. Alvarez incluso considera que la experiencia del Frepaso está acabada y que es necesario crear algo que se emparente con el espíritu de las asambleas barriales. Sus amigos, incluso, rescatan lo anticipatorio del análisis Chacho al mencionar que fue el primero en adelantar los reclamos de los cacerolazos cuando creó su Movimiento de Participación Ciudadana, un frustrado intento de crear una organización por fuera de los partidos. Los ocho diputados chachistas más otros dirigentes cercanos como Horacio Viqueira, Juan González Gaviola, Rafael Bielsa y Rafael Flores discuten por estos días la posibilidad de formar algo así como una corriente de opinión que los acerque a grupos afines como el Frenapo, ONG’s, más los otros partidos del interbloque. En ese sentido consideran una experiencia piloto las discusiones multisectoriales que organizaron en el Congreso para discutir el presupuesto.
u Quienes conversaron con Chacho, aseguran que poco queda de su afecto hacia Juan Pablo Cafiero y Darío Alessandro, dos viejos amigos con los que fue distanciándose hasta que rompió, cuando decidieron sumarse al gobierno de Duhalde. Alvarez no adhiere en nada a su postura. “Parece que fueran capaces de hacer cualquier cosa para sumarse a una lista”, dicen que dijo Chacho. Incluso considera a Juampi con un pie de vuelta en el PJ.
En cambio, con el jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, ahora se muestra más cercano. “Igual, la relación de ellos siempre fue muy difícil”, explicó un allegado. Como presidente del Frepaso, Ibarra habría ofrecido reconocer al bloque chachista como el legítimo.
Cómo volver
Los amigos de Alvarez ya no saben qué hacer para convencerlo que retome la actividad política. “Considero fundamental para la política argentina que Chacho se recupere”, dijo Vitar a Página/12. Por ahora, Alvarez no quiere saber nada. “No es mi momento”, les responde. Eso cuando les responde porque en este tema Chacho es hermético hasta con sus íntimos.
Una de las posibilidades que barajó el ex vice fue reaparecer a través de un libro en el que explicara los motivos que lo llevaron a hacer lo que hizo durante el año pasado. La idea surgió en una conversación con un amigo y Chacho se entusiasmó. Incluso se lo comentó a un periodista conocido que le hizo el contacto con una importante editorial. En la editorial les dieron el okey y el libro comenzó a tomar forma como un diálogo entre el ex vice y el periodista, columnista de un matutino. Pero aparecieron los cacerolazos, los presidentes empezaron a caer como si tal cosa y el proyecto quedó congelado.
Chacho sostiene que en estos momentos el Frente está sin candidato por lo que le corresponde ocupar un lugar marginal ante el papel central que le correspondería al ARI de Carrió. Eso no quita que sus amigos imaginen que cuando se larguen las candidaturas presidenciales, Alvarez sea de la partida. Pero eso choca con la responsabilidad que siente –y le hacen sentir– por lo sucedido con el gobierno de la Alianza. “A partir de las asambleas, él mismo entiende que es parte de un grupo de dirigentes que empiezan a formar parte del pasado”, contó un amigo que lo llamó a Ezeiza la semana que pasó.
Esa aparente prescindencia termina cuando comentan que Chacho está cada vez con más ganas de hablar de política. “Hasta hace poco, lo llamaba y nome contestaba. Ahora capaz que estamos hablando tres horas de política. Yo creo que en cualquier momento vuelve”, comentaba un diputado.

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