EL PAíS › DESPUéS DE DIEZ DíAS DE PARO TOTAL, EL GOBIERNO PORTEñO, METROVíAS Y LOS METRODELEGADOS LLEGARON A UN ACUERDO PRECARIO

Terminó la espera y el subte vuelve a andar

Los metrodelegados aclararon que la pauta de incremento salarial no está resuelta. Se lograron mejoras laborales y la recategorización de los boleteros. Continuarán las negociaciones. El gobierno porteño firmó, pero sigue resistiéndose a asumir el control.

 Por Laura Vales

Con la firma de un acuerdo sobre mejoras en las condiciones laborales, finalmente anoche se levantó el paro en el subte. Después de diez días de huelga, las seis líneas y el Premetro volverán a funcionar a partir de hoy a las cinco de la mañana. El acuerdo de Metrovías con los trabajadores tiene dos partes: la primera ya había sido firmada con la Unión Tranviarios Automotor, el viernes, y otorga un 23 por ciento de aumento salarial –aunque su pago sigue sujeto a que el Gobierno de la Ciudad resuelva con la Nación el tema del traspaso de la red–. La segunda parte fue acordada con los metrodelegados (la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro, AGTSyP); reconoce más días de vacaciones, días de licencia y la recategorización de los boleteros, que pasarán a ganar más por haber agregado a sus funciones la recarga de la tarjeta SUBE.

El acuerdo fue firmado poco antes de las diez de la noche en la Subsecretaría de Trabajo porteña, después de otra larga jornada de negociaciones difíciles. Minutos después de la firma, el secretario general de la AGTSyP, Roberto Pianelli, confirmaba que el paro había sido levantado. También que el gremio considera que se trata de una solución transitoria.

“En base a un acuerdo mínimo vamos a suspender la medida de fuerza para continuar discutiendo. Nuestro salario no está resuelto. Somos los únicos trabajadores que hace ocho meses que esperamos poder hacer la paritaria, cuando ya hay 1500 paritarias cerradas en el país”, señaló el dirigente.

También responsabilizó por la extensión de la huelga al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. “Esto se hubiera podido resolver antes, pero hubo actores que politizaron un conflicto que era laboral”, dijo en alusión al jefe de Gobierno porteño.

Qué se acordó

A pesar del costo político para el macrismo que implicaron los diez días sin subte en la Ciudad, en el conflicto con la Nación por el traspaso de la red no hubo avances. Por eso, el argumento de Metrovías sobre que no tiene fondos para dar mejoras de ningún tipo continuará en pie y lo que la empresa firmó con los trabajadores es en parte una cosa virtual. La concesionaria dio la promesa de un aumento salarial del 23 por ciento, que no se concretará hasta que reciba fondos del Estado, aunque cuando lo pague tendrá carácter retroactivo.

Lo que sí será de cumplimiento efectivo es lo firmado con los metrodelegados, que implica un costo económico más bajo. Esos puntos son:

  • Vacaciones: Tendrán un día más por cada semana de vacaciones, porque el domingo pasará a computarse como día inhábil.

  • Licencias: Agregarán un día por nacimiento y por fallecimiento de un familiar. También se incorporó la licencia por adopción, de diez días.

  • Recategorización: Los boleteros pasarán a cobrar el sueldo de la categoría superior en la que están por ocuparse de la tarjeta SUBE. Es el reclamo por el que el año pasado les salió al cruce la presidenta Cristina Kirchner, cuando los criticó por alegar que recargar la tarjeta les provocaba tendinitis.

  • También serán recategorizados los peones, es decir los que están más al fondo de la escala, que subirán un escalón, y personal de los talleres.

  • Los trabajadores con enfermedades de tratamiento prolongado, a los que hasta ahora se les reconocía un año de licencia paga, cobrarán su sueldo por seis meses más en caso de no tener el alta.

  • Metrovías les pagará los días de paro.

Tiempos

El conflicto se prolongó más allá de la cuenta por las tensiones que los dos sindicatos tienen entre sí –tantas, que negocian con la empresa en oficinas separadas, para no cruzarse– y el fastidio del macrismo con los metrodelegados. Pero el viernes 3, cuando empezó la huelga, ninguno de los actores pensaba que podía llegar a extenderse tanto, hasta convertirse en el paro más largo en la historia de los subtes porteños.

De hecho, parte del debate que quedará abierto es si la huelga hubiera podido ser levantada antes. Los metrodelegados aseguran que sí, el viernes, cuando después de dos días de negociaciones en la Subsecretaría de Trabajo porteña, la empresa firmó un acta de entendimiento con la UTA, pero no con la AGTSyP, que es la que realizaba la huelga.

La lectura que hicieron anoche fue que el macrismo y el Grupo Roggio, al que pertenece Metrovías, operaron para politizar al máximo el conflicto. La lectura de Mauricio Macri es en espejo: que son los metrodelegados los que fueron operados por el gobierno nacional para perjudicarlo en su imagen de gestión. En esa línea, ayer el jefe de Gobierno porteño volvió a cargar contra la Presidenta.

“Esto no es un tema del subte, esto es una decisión de que hay que acallar a los porteños. Nadie en esta ciudad tiene que expresar algo distinto a lo que piense la Presidenta”, sostuvo el líder de PRO, para responsabilizar luego a Cristina Kirchner por las dificultades para el traspaso del subte. “No puedo cambiar las decisiones arbitrarias de la Presidenta. Si ella decide que algo que está a cargo de ella, sabotearlo o boicotearlo y lograr que no funcione, yo no puedo evitarlo”, concluyó

Aunque la lógica indica que el Gobierno de la Ciudad, tarde o temprano, tendrá que hacerse cargo de los subtes, nadie puede decir cuánto tiempo llevará concretarlo. La firma del acuerdo de ayer significa entonces un paréntesis en un conflicto que seguirá latente mientras el traspaso del subte continúe sin tener una resolución. Hasta que eso no suceda, Metrovías seguirá planteando que no tiene fondos; más allá del colchón que pudo haberse hecho en la última década de la concesión, su postura es que hoy está en déficit. Sostiene incluso que su situación empeoró desde que el macrismo aumentó el boleto, porque por la baja de pasajeros le faltan ocho millones de pesos a los treinta que prometió aportar el Gobierno de la Ciudad. Por otro lado, la concesionaria alega que sigue sin poder usar los 124 millones que la Nación depositó en un fideicomiso para el subte, pero que el macrismo se niega a transferirle.

En la negociación quedaron pendientes cuestiones surgidas del paro de diez días. Una es la multa de casi cinco millones de pesos impuesta por el gobierno porteño al gremio, por no haber acatado la conciliación obligatoria. Otra son dos denuncias judiciales contra los dirigentes por supuestos daños provocados a los trenes. También hubo una presentación de un fiscal pidiendo que la policía desalojara el subte. El pedido, finalmente, quedó sin sustento. Anoche el primer turno de trabajo comenzaba a poner en estado a los trenes para volver a la actividad.

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Hoy a las 5 se reanuda el servicio de subterráneos, que transporta a novecientas mil personas por día.
Imagen: DyN
 
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