EL PAIS › EL LIDER DE PROYECTO SUR BUSCA DESPEGARSE DE LA DIPUTADA CHAQUEÑA

Pino quema sus fotos con Carrió

El cineasta tomó nota de las críticas que recibió dentro de su propio espacio y de dirigentes del FAP. Cerca de él aclararon que con la ex líder de la Coalición Cívica no hay un acuerdo político electoral, sino “una coincidencia sobre proyectos legislativos”.

 Por Miguel Jorquera

Una foto con Elisa Carrió que Pino Solanas ya no quiere tener en su álbum.

Con cierta diplomacia, Fernando “Pino” Solanas busca despegar su propuesta política del acuerdo parlamentario que tejió con Elisa Carrió y que desató un ríspido debate interno en Proyecto Sur, entre sus aliados más cercanos y con las fuerzas que aspira a construir “una tercera alternativa en la ciudad de Buenos Aires”. “Es una coincidencia sobre proyectos legislativos contra la corrupción, pero de ninguna manera se ha sellado un acuerdo político con Carrió”, afirman en el entorno más íntimo de Pino. Otros fueron más contundentes a la hora de marcar diferencias no solo con Carrió, sino con los integrantes del Frente Amplio Progresista que salieron a cuestionar al cineasta. “Proyecto Sur es una expresión nacional, popular, democrática y latinoamericana. Por ello es que no es parte del FAP ni será mascarón de proa del centroderecha”, sentenció el diputado nacional Jorge Cardelli. Aunque la fuerza que conduce Solanas se propone reiniciar negociaciones con algunos de los integrantes del FAP en busca de un frente electoral común y “sin condicionamientos” para que el intento no termine en una ruptura como en 2011.

La foto de Solanas junto a Carrió reposicionó políticamente a una aislada Lilita pero provocó más de un dolor de cabeza a Pino. Por eso Solanas y Proyecto Sur salieron a marcar los límites de las coincidencias con la chaqueña. “Se trata de la presentación conjunta de una serie de proyectos legislativos para evitar y penar la corrupción en la administración pública. No es un acuerdo político porque ahí tenemos muchas diferencias”, repiten cerca de Solanas, donde admiten cierta inocencia sobre las repercusiones políticas del “acuerdo legislativo”.

El acercamiento, reconocen, surgió de la propia Carrió. Lilita hizo llegar a través de “amigos comunes” –entre ellos el ex ARI Mario Cafiero– su decisión de apoyar la candidatura de Solanas a senador por la Capital Federal. Carrió fundamentó su decisión en “la honestidad” que dice compartir con Solanas, más allá de sus diferencias políticas. Seducido, Solanas “devolvió gentilezas” con la propuesta de una presentación pública de proyectos legislativos comunes bajo el lema “la corrupción mata”.

Allí, Carrió se mostró exultante frente a sus más fieles seguidores, que no ocultaron su satisfacción por volver a coincidir en un espacio “de centroizquierda” que la CC-ARI había abandonado hace tiempo. En cambio, a Solanas se lo notó algo incómodo e interpelado por la mirada de sus propios militantes y los escasos dirigentes aliados en el Movimiento Proyecto Sur –del PSA y el MST– que llegaron al lugar sin cuestionamientos pero con más interrogantes que certezas.

Las diferencias políticas entre ambos volvieron a desnudarse apenas un día después en la Cámara de Diputados. Solanas fue uno de los oradores que rindieron homenaje al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez. Carrió prefirió no participar del mismo e ingresó al recinto recién para sumarse al reclamo de un sector de la oposición que quería suspender el homenaje para escuchar y ver por TV las primeras palabras de Jorge Bergoglio como papa Francisco.

“Para colmo, todo coincidió con el nombramiento de Bergoglio”, admiten en el núcleo de conducción de Proyecto Sur. Las imágenes del raid mediático que ambos emprendieron para explicar el alcance del acuerdo legislativo mostraban a Carrió explayándose sobre su relación personal con el ex arzobispo de Buenos Aires, sus convicciones religiosas y sus vaticinios políticos, y a un Solanas frustrado en su intento de explicar los proyectos. La situación incomodó más aún a los militantes de Proyecto Sur y a sus aliados, y abrió el debate hasta entonces incipiente.

Las críticas a Solanas también llegaron desde sus potenciales aliados en el FAP. “Si acuerda con ella, Pino Solanas estaría frustrando armar un polo serio de centroizquierda”, sostuvo el diputado Claudio Lozano –Unidad Popular-FAP– que propone una alianza con Proyecto Sur. “Es una foto del pasado”, agregó Humberto Tumini, que desde Libres del Sur-FAP construye un acuerdo propio con la UCR y los ex lilitos que rompieron con Carrió, y hasta propuso dirimir las candidaturas en las internas abiertas confrontándolos con una fórmula en la que confluirían Victoria Donda y Alfonso Prat Gay. El socialismo porteño y el GEN, más permeables a ampliar la alianza con la UCR y la CC, evitaron confrontar con Solanas, a quien también quieren dentro de un frente para enfrentar al kirchnerismo y el macrismo en la ciudad de Buenos Aires.

Dispuestos a recuperar terreno, ahora Solanas y Proyecto Sur tratan de distanciarse de Carrió para encauzar las conversaciones con sectores “más afines” en busca de un armado electoral para las legislativas de octubre. Una negociación que no será fácil, en medio de estrategias y propuestas de alianzas diferentes, con confrontaciones que dejan heridas abiertas y donde todavía subsiste, dentro de las filas de Proyecto Sur, desconfianza sobre posibles “condicionamientos”, como los que a última hora terminaron por frustrar su incorporación al FAP en 2011.

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