EL PAíS › GUILLERMO MORENO DEJA LA SECRETARíA DE COMERCIO. LA CARTERA ECONóMICA CENTRALIZA LA CONDUCCIóN EN EL NUEVO MINISTRO

Paso al costado de Moreno, vía libre a Kicillof

La salida del conductor de las negociaciones con el sector empresario le abre el camino a Kicillof para encarar una estrategia de conducción diferente en el ministerio. Moreno irá como agregado comercial a la embajada en Roma.

 Por Tomás Lukin

La presidenta Cristina Fernández aceptó la renuncia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. El funcionario dejará su cargo el próximo 2 de diciembre y pasará a desempeñarse como agregado económico en la Embajada Argentina en Italia. La decisión de otorgarle un nuevo rol a Moreno en el exterior profundiza la dirección de los cambios del gabinete anunciados el lunes: permite dirimir las desgastantes internas y define la conducción del equipo económico en cabeza del nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. El economista heterodoxo y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, jurarán hoy por la tarde en el Salón Blanco de Casa Rosada. El flamante equipo económico que conducirá Kicillof entiende que la economía argentina no exhibe problemas estructurales graves. En cambio, interpretan que las tensiones en el mercado cambiario se deben a presiones y especulaciones de los sectores exportadores tradicionales que apuestan a una brusca devaluación. Por eso, no está en los planes convalidar un salto brusco del tipo de cambio ni formalizar el desdoblamiento para el sector turístico.

“Se puede crecer con salarios bajos y devaluación, pero es un crecimiento espurio basado en finanzas y servicios, no es sustentable”, sostuvo Kicillof en agosto. Desde el Gobierno entienden que el problema en el frente externo no es de solvencia, que no está gestando una tradicional crisis de balanza de pagos. El problema es de liquidez: hay que lograr que ingresen más divisas. El objetivo de largo plazo sigue siendo el mismo: avanzar con el proceso de industrialización a través de la sustitución de importaciones –como las energéticas– y mayores exportaciones en un escenario global en crisis. “La ortodoxia tiene un recetario muy sencillo para aplicar en cualquier momento y lugar: bajar el gasto y los salarios, subir las tasas de interés, endeudarse y devaluar. Para la heterodoxia no hay recetario, sino la realidad”, consignó Kicillof en ese momento. Aunque el diagnóstico era compartido, las decisiones de política económica estaban estancadas en un berenjenal de internas y disputas entre los distintos funcionarios.

Los secretarios Kicillof y Moreno mantuvieron una relación pendular durante los dos años que compartieron en el heterogéneo equipo económico. En algunas decisiones puntuales, como el reciente blanqueo de capitales, lograron confluir y avanzar en conjunto en su implementación. Además, como funcionarios de alto perfil del Gobierno, coinciden ideológicamente en la relevancia de otorgar al Estado un rol preeminente en la regulación, control y planificación de la economía. También comparten su pragmatismo. Sin embargo, las diferencias se profundizaron en los últimos meses. En ese proceso, por ejemplo, el flamante titular del Palacio de Hacienda dejó de participar de las reuniones con Moreno y empresarios vinculadas con las inversiones en bonos Baade con recursos genuinos, que impulsaban ambos.

La salida de Moreno hacia Roma, donde se desempeñará en la misión diplomática encabezada por Torcuato Di Tella, ex secretario de Cultura de Néstor Kirchner, ya estaba decidida el lunes pasado, cuando se conoció el nombramiento de Kicillof. El cambio fortalece la figura del nuevo ministro. Aunque más de un empresario consideró un alivio la conclusión del ciclo de Moreno, desde el equipo económico entienden que la Secretaría de Comercio Interior continuará cumpliendo un rol relevante en la negociación con las cúpulas económicas y los formadores de precios.

El desembarco del ex secretario en Italia no requiere del visto bueno del Congreso, como sí sucederá con el traslado del ex ministro Hernán Lorenzino a la representación argentina ante la Unión Europea. El secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, informó la decisión desde la sala de conferencias de Casa Rosada, pero la novedad llegó con suspenso para quienes siguieron su breve intervención por televisión. Por un inconveniente técnico, sólo se escuchó el final.

El ascenso de Kicillof y la salida de Moreno abrieron, al menos, dos vacantes de peso en la estructura del Ministerio de Economía: las secretarías de Comercio Interior y Política Económica. El equipo de colaboradores más cercanos del nuevo ministro seguirá nutriéndose de los economistas que formaron parte del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda), como Emmanuel Alvarez Agis, Mariana González y Javier Rodríguez, los tres que acompañan a Kicillof en diferentes subsecretarías del Palacio de Hacienda, pero también existe la posibilidad de que el director de YPF, Nicolás Arceo, o el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería, Augusto Costa, puedan regresar a Economía a trabajar con el nuevo ministro. Antes de desembarcar en la Cancillería, Costa fue el primer subsecretario de Coordinación Económica y de Mejora de la Competitividad, una de las nuevas dependencias que creó CFK al comenzar su segundo mandato, en 2011. Los cambios no terminarían ahí, Kicillof también deberá nombrar un nuevo secretario Legal y Técnico.

La renuncia de Moreno también abrió el interrogante sobre la continuidad de la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, funcionaria de extrema confianza del (futuro) ex secretario, que encabezó la investigación “Papel Prensa. La verdad”. Esa secretaría es la encargada de controlar las importaciones a través del sistema de DJAI, un instrumento valorado por la nueva conducción económica y que continuará activo para administrar el comercio exterior.

En tanto, el nuevo rol de Lorenzino como responsable de una unidad especial encargada de la reestructuración de la deuda externa, cargo que desempeñará desde la embajada argentina en la Unión Europea, en Bruselas, hace prever que la Secretaría de Finanzas continuará a cargo de Adrián Cosentino. Si además de la reapertura del canje para normalizar los pasivos en manos de los buitres y monitorear la disputa legal en la Corte Suprema de Nueva York, el Gobierno encarga a Lorenzino avanzar en la negociación para regularizar la deuda en default con el Club de París y otras funciones, como comenzar a refinanciar vencimientos de capital, la continuidad de Cosentino facilitaría la coordinación de esas tareas.

Aunque se lo descalifica como “estatista” y “marxista”, Kicillof explica que “nuestra economía es una economía fundamentalmente privada. La inversión se dio por parte de las empresas privadas, porque tuvieron buena rentabilidad y competencia”. En ese sentido, el economista advierte que “en una situación de incertidumbre, el capital privado suspende planes de inversión y el elemento más dinámico de la demanda privada tiende a desaparecer, entonces el Estado en sustitución del sector privado debe aparecer en auxilio para sostener la dignidad, la distribución del ingreso y los niveles salariales”.

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Tras una relación pendular, de acuerdos y desencuentros, Guillermo Moreno decidió renunciar. Kicillof asume con más espacio de conducción.
Imagen: Télam
 
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