EL PAíS › EL GOBIERNO SALIO A RESPONDERLES A LOS DOS SENADORES ESTADOUNIDENSES QUE CRITICARON A LA ARGENTINA

“Buscan medidas de intervención en los países”

Capitanich recordó la postura de esos legisladores a favor de los fondos buitre. Timerman apuntó a sus “posiciones extremas”, aun en la política norteamericana. El Departamento de Estado aclaró que eran opiniones de esos senadores y no del gobierno de EE.UU.

 Por Nicolás Lantos

El gobierno argentino respondió duramente a las críticas de dos senadores de los Estados Unidos que habían vaticinado una inminente crisis económica para el país y habían asegurado que la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner entró en una “dirección antidemocrática”. Ayer por la mañana, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, aseguró que la Argentina “goza de democracia plena y con inclusión social” y que es un “paradigma de la libertad de expresión”, al tiempo que señaló que los legisladores norteamericanos en cuestión responden a “grupos de poder que defienden a los fondos buitre y propugnan la intervención de países”. El Departamento de Estado luego tomó distancia de los dichos de los senadores.

Por su parte, el canciller Héctor Timerman sostuvo que el planteo del republicano Marco Rubio y del demócrata Bob Menéndez no representa al total del Congreso de ese país, sino que son “posiciones extremas” y se mostró confiado en que la designación del nuevo embajador de Washington en este país, Noah Mamet, sea “un buen punto de partida para el diálogo” bilateral. Otras figuras del oficialismo como el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, también repudiaron las expresiones de los dos senadores, al igual que el diputado radical Ricardo Alfonsín (ver aparte). El resto del espectro político local no emitió opinión.

Ayer, el gobierno de los Estados Unidos, a través de la vocera de la Secretaría de Estado, se diferenció de los comentarios de los dos senadores y sostuvo que este episodio no afectará las relaciones bilaterales entre los gobiernos de Barack Obama y Cristina Fernández de Kirchner. La portavoz de ese departamento y ex vocera de Obama, Jen Psaki, descartó que las críticas de los legisladores representen una postura oficial de Washington: “Nosotros hablamos desde aquí sobre la política del gobierno estadounidense –dijo, consultada sobre el asunto en una conferencia de prensa–. Cada día se hacen diferentes comentarios sobre numerosos temas, no sólo por parte de miembros del Congreso, sino también por otros funcionarios en todo el país, así que les indicaría que nuestra opinión se dice aquí”.

Rubio y Menéndez habían criticado fuertemente a la Argentina el jueves, durante el debate en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta de los Estados Unidos en la que se discutió el pliego del nuevo embajador. En esa ocasión, el republicano, habitual lobbista de los intereses de los fondos buitre en el Parlamento norteamericano, dijo que el gobierno de este país, a pesar de haber accedido al poder a través de elecciones, ahora lo ejerce “antidemocráticamente” y planteó que hoy “no es aliado de Estados Unidos” y “no paga las deudas”. Por su parte, el demócrata, titular de la comisión, criticó que la Casa Rosada no impulse “la lucha contra el narcotráfico”.

“Injerencia indebida”

En su habitual conferencia de prensa de todas las mañanas en la Casa Rosada, Capitanich fue el primer funcionario del gobierno en referirse al tema. “Voy a contestarle al señor Rubio. Dijo que se gobierna antidemocráticamente; y en la Argentina los ciudadanos gozan de democracia plena, inclusión social, equidad distributiva, y de pleno y enfático cumplimiento de derechos civiles, políticos y sociales”, contraatacó. Luego pidió respeto por la opinión del senador republicano, pero recordó que su partido “es la usina permanente de grupos de poder en el Congreso de Estados Unidos que defienden a los fondos buitre, que propugnan medidas de intervención en los países de modo unilateral.”

También salió al cruce de las acusaciones de Menéndez respecto de que el país no impulsa el combate contra el narcotráfico y no goza de libertad de expresión. “Ningún legislador puede hablar con la soberbia y la prepotencia que él lo hace respecto de otro país” cuando las acusaciones provienen “del primer país consumidor del mundo en materia de estupefacientes”, aseguró. “Claramente existe libertad de expresión y lo vemos todos los días en una acción mediática agresiva y alevosa de la mayoría de los medios de comunicación en contra del Gobierno”, indicó.

Por su parte, Timerman bajó el tono a la disputa al indicar que la llegada de Mamet como nuevo embajador “es un buen punto para el diálogo” entre Buenos Aires y Washington, aunque reconoció que existen “diferencias” ideológicas con el diplomático. Respecto del exabrupto de los dos legisladores, el canciller señaló que “en ningún momento la mayoría de los cien senadores ha apoyado ninguna posición de Rubio ni Menéndez respecto de la Argentina”, por lo que “no se puede decir que es la representatividad del Congreso de los Estados Unidos”. Además aclaró que ambos “son ampliamente conocidos por la Argentina y la región, y por el pueblo de Estados Unidos, por sus posiciones extremas en temas que hacen a la política exterior y social interna de Estados Unidos.”

Para el ministro de Relaciones Exteriores, “el hecho de comparar a la Argentina con Corea del Norte, como lo hicieron en dicha audiencia, es un dislate del que uno se podría sonreír si no fuera que en la Argentina lo pusieron como título de tapa en un diario”. Además, recordó que Rubio ya había presentado un proyecto de ley escrito por los fondos buitre en contra de la Argentina que no fue acompañado por la Cámara alta.

Además, completó: “Sus posiciones ideológicas son antagónicas con la política argentina, como, por ejemplo, se opone al matrimonio igualitario; atacó a Obama por darle la mano a Raúl Castro en el funeral de Nelson Mandela; favorece las intervenciones militares de Estados Unidos en forma unilateral; se opone a la ley que está promoviendo Obama para que haya cobertura médica gratuita y a Obama lo consideran socialista, casi comunista”.

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El senador demócrata Bob Menéndez y el republicano Marco Rubio, enemigos de los gobiernos progresistas de América latina.
Imagen: AFP
 
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