EL PAIS › MARIA JULIA ALSOGARAY SE SOMETERA A PARTIR DE HOY A SU CUARTO JUICIO

El glamour vuelve a Tribunales

En este caso irá a juicio por una defraudación durante la privatización de ENTel. María Julia ya acumula dos condenas en su contra, pero sigue libre porque las sentencias aún no están firmes.

¿Será el cuarto juicio que comienza hoy contra María Julia Alsogaray el que la lleve tras las rejas? En realidad, no depende de la cantidad de procesos en los que la ex funcionaria menemista se sigue sentando en el banquillo de los acusados, sino de la celeridad con que se confirmen las sentencias anteriores, porque sigue libre dado que ninguna está firme. Esta vez llega a juicio por hechos cometidos durante la privatización de la telefónica estatal ENTel, en 1989. El Tribunal Oral Federal 6, integrado por los jueces José Martínez Sobrino, María del Carmen Roqueta y Julio Panello, convocó a partir de las 10 en los tribunales federales de Retiro para abrir el juicio por la presunta defraudación al Estado en 250 millones de dólares.

Junto a Alsogaray se sentarán en el banquillo Gustavo Daneri, ex coordinador general de ENTel; los propietarios del estudio Javier Fernández Madero; los representantes de KPMG, Hernán Pflaum y Juan Carlos Pickenhayn, y Alberto Amadeo Galli, de Copiga SA. El TOF6, donde ya se han ventilado otros dos procesos en su contra, investigará los contratos de liquidación y certificación de obras públicas que la entonces funcionaria firmó con la UTE integrada por la consultora KPMG, el estudio Jaime Fernández Madero y Copiga SA.

Según la acusación que el fiscal federal Carlos Rívolo realizó durante la etapa de instrucción, la ENTel conducida por Alsogaray supuestamente amplió los plazos de ejecución y duplicó los precios sin justificativos en los contratos, todo lo cual habría perjudicado al Estado en 250 millones de pesos, entonces equivalentes a dólares.

Quien supo ser la luz de los ojos del ex presidente riojano –la ex dirigente liberal fue premiada y se convirtió en polifuncionaria durante su administración– tiene ahora 71 años y acumula ya dos condenas, una a cuatro años de prisión por defraudación a la administración pública y otra de tres años por enriquecimiento ilícito, que no cumple porque aún no están firmes. Durante las presidencias de Menem su patrimonio creció de 400 mil a 2 millones 500 mil dólares, y por eso en mayo de 2004 recibió su primera condena por haber aumentado sus bienes en forma ilegal.

En el último juicio que enfrentó, Alsogaray fue condenada a cuatro años de prisión por peculado en perjuicio de la administración pública, por contrataciones irregulares de pasantes de la Universidad de Lomas de Zamora para trabajar en la Secretaría de Medio Ambiente, entre 1992 y 1995, por un costo de ocho millones de pesos.

En su largo derrotero por Tribunales –donde culmina un proceso y a los pocos meses debe volver porque comienza otro que debe afrontar– la hija del ultraliberal Alvaro Alsogaray tuvo algunos alivios. En abril de 2013 fue sobreseída por la Justicia Federal en una causa relacionada con el Plan Nacional de Manejo del Fuego, pero no porque no se hayan podido probar los delitos, sino porque éstos ya habían prescripto por el paso del tiempo. Estaba acusada por la firma irregular de contratos en el marco de ese programa durante su gestión en la Secretaría de Medio Ambiente. Ella sostenía que había tomado “buenas decisiones” que no perjudicaron al Estado, pero el fiscal había pedido una condena a tres años y medio de prisión. En los hechos, su gestión no logró controlar los incendios forestales en el sur.

Desde ese sillón había prometido limpiar el Riachuelo en 1000 días y juró que al término de ese período “se tiraría a nadar” en el contaminado río. La calidad del agua nunca mejoró y a la ex funcionaria tampoco se la vio haciendo largos en el Riachuelo.

Durante su paso por la privatización de la ex ENTel sucedió su cumpleaños 47 y lo festejó en el Roof Garden del hotel Alvear, donde se sacó una de sus fotos famosas, alrededor de una torta gigante colocó un teléfono con discado directo internacional. En 1990 firmó con Menem el traspaso de la empresa de telefonía estatal a manos de dos consorcios, uno piloteado por Telefónica de España, el Citibank y Techint, y el otro por Stet y France Telecom con la banca Morgan y Pecom-Nec, del grupo Pérez Companc. Ese mismo año se sacó la otro foto del escándalo, semidesnuda y envuelta en un tapado de piel de visón en un hotel de Las Leñas. El nombramiento en Medio Ambiente vendría después.

Tras la “exitosa” privatización de ENTel, el ex presidente le encargó que se hiciera cargo de Somisa y del hotel Llao Llao, en Bariloche. Por esos días comenzaban a trascender sus enfrentamientos dentro del gabinete con Domingo Cavallo, Roberto Dromi y José Luis Manzano.

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