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La mitad lo ve que aguanta, la otra mitad no lo ve llegando al 2003

Una encuesta muestra que la mitad de los argentinos no cree que Duhalde pueda terminar su mandato.

La mitad de la gente cree que Eduardo Duhalde aguanta hasta el 2003, la otra mitad cree que se tendrá que ir antes. La mitad piensa que sería bueno que siga hasta las elecciones del año próximo, la otra mitad dice que debería convocarlas cuanto antes. Como se ve, la sociedad aparece dividida frente al Gobierno y se diría que en los últimos meses la figura del primer mandatario se ha ido deteriorando: no en forma catastrófica -no llega a las catastróficas imágenes de Carlos Menem, Fernando de la Rúa o Raúl Alfonsín– pero sí con una perceptible reducción de los que opinan bien y una suba de los que opinan mal. Elisa Carrió encabeza la intención de voto a Presidente.
Las conclusiones surgen de una encuesta realizada por la consultora Catterberg y Asociados, que lidera el sociólogo Eduardo Fidanza. En total se entrevistaron a 606 personas en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Gran Córdoba, Rosario, Gran Mendoza y Gran Tucumán, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico social.
“Luego de las caídas de De la Rúa y Rodríguez Saá, la llegada de Duhalde provocó una reducción del pesimismo –señala Fidanza–. Una proporción importante de la población percibió que se recuperaba la gobernabilidad. Transcurrido el primer mes de gobierno, las expectativas optimistas volvieron a caer. Así, en febrero sólo un quinto de la población esperaba mejoras en el plano económico y en marzo ocurre algo parecido. La cuarta parte de los argentinos (25 por ciento) es optimista, cree que la situación mejorará. Un tercio (33 por ciento) es escéptico porque piensa que todo seguirá igual, y hay casi un 40 por ciento que sigue pesimista considerando que las cosas empeorarán. Evidentemente no se trata de un balance favorable comparado con enero, pero mejora respecto del ambiente extremadamente pesimista que acompañó la caída de De la Rúa.”
Fidanza sostiene que “un dato importante a tener en cuenta es la evolución del apoyo al Presidente según el área geográfica. Inicialmente Duhalde contó con mayor apoyo en la zona metropolitana, Capital y Gran Buenos Aires, pero al cabo de 75 días de gobierno, los porteños tienden a restárselo mientras se fortalece en el conurbano, su bastión, su base social histórica. No es una imagen óptima, pero juzgada a la luz del contexto implica una base de sustentación nada desdeñable”.
Hay un tema clave en la Argentina de hoy que es la continuidad del Presidente. Fidanza considera que “Duhalde parece perder apoyo en cuanto al cumplimiento de su mandato y se hace más fuerte, muy gradualmente, la postura de que debería convocar a elecciones. De todos modos siguen prevaleciendo levemente los ciudadanos que creen que debe llegar hasta el 2003. Hay un elemento clave: está instalada la idea del recambio político, pero tampoco aparece una alternativa viable. Esto es lo que se expresa en la paridad que hay en la opinión pública en estos temas”.
Los datos de la encuesta de Catterberg y Asociados muestran que hay un marcado crecimiento de la percepción de que los precios están aumentando. En febrero sólo el 24 por ciento de la población estimaba que los precios subieron mucho, y ahora es el 44 por ciento el que insiste en que hay una notoria inflación. De todas maneras, hay un importante sector de la población que cree que las cosas no seguirán aumentando.
Respecto del panorama electoral, el trabajo de Catterberg ratifica que el voto-bronca –en blanco, anulado– encabeza hoy las posiciones, con Carrió como la política más votada. Las tres figuras que surgen por el centroderecha, López Murphy, Patricia Bullrich y Mauricio Macri, están parejas y sumarían un 10 por ciento.

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Para la mitad de los encuestados, el Presidente debería llamar a elecciones ya. Su imagen se deteriora.
 
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