EL PAíS › DUHALDE JUGO A REUTEMANN PARA MEJORAR LAS CHANCES CON EL FMI

Plan B con domicilio en Santa Fe

El Presidente motorizó la reunión que mantuvo el gobernador santafesino con el negociador indio del Fondo, Anoop Singh con la intención de presentarlo como su sucesor y garantizar que lo prometido hoy se cumplirá mañana. Si no hay ayuda, llamar a elecciones y apoyar al Lole.

 Por Sergio Moreno

El meneado Plan B del Gobierno –es decir, el esquema económico de emergencia– en caso de que el Fondo Monetario no accediese a prestar ayuda o de que el salvavidas financiero no llegara en los plazos que impone la crisis argentina, se asemeja al contenido de una lata vacía. El Gobierno apuesta su futuro, y el del país, a la generosidad de los organismos financieros internacionales. Lanzado a andar este riesgoso camino, el presidente Eduardo Duhalde y su equipo, sin esquema económico alternativo, contempla, en cambio, una alternativa política: con elecciones en 2003 o debiendo adelantarlas para este año, el Plan B es Carlos Reutemann. La ingeniería del encuentro reservado que el “Lole” mantuvo el jueves pasado con el negociador del Fondo, el indio Anoop Singh, fue del propio Duhalde. Con la maniobra, el Presidente habría gestualizado la presentación de su candidato a sucederlo y, con él, la continuidad de sus políticas y el compromiso de que lo que se promete hoy se cumplirá mañana. Además de erigirse en patrocinador de un dirigente que es visto con buenos ojos en Washington, el bonaerense apunta también a aceitar la aprobación del FMI, de quien pretende convertirse en un interlocutor confiable. “Con el Lole, Duhalde expuso ante el indio una condición excluyente para el FMI: previsibilidad”, dijo a este diario uno de los informantes de la estrategia presidencial.
La inexistencia de un programa que ponga en marcha la economía nacional en caso de que el Fondo niegue sus aportes, o los dilate, fue confirmada a este diario por tres secretarios de Estado, dos de ellos con acceso directo al Presidente, el tercero con despacho en el Ministerio de Economía y gran influencia en el jefe de Estado.
El primero de ellos reconoció el erial que atraviesa la administración Duhalde en el campo de esas ideas: “No hay nada –dijo–. Si no viene la guita tendremos que pensar algo para ver cómo salir. Y si viene, mejor que sea rápido. Nosotros estamos atacando por el lado del Departamento de Estado y el Consejo Nacional de Seguridad (norteamericanos), planteando la alianza estratégica. Pero cuando pienso en Turquía, su aliada en la OTAN ahora y durante la guerra fría, me da un poco de escozor: a Turquía, sin default, tardaron seis meses en prestarle 16 mil millones de dólares. Esos tiempos no existen en la Argentina”.
El segundo fue escueto: “Vamos a tener una situación muy complicada”, aseguró, telegráfico.
El tercero, miembro del equipo económico, fue categórico: “No hay Plan B. Si no logramos un acuerdo serio con el mundo, la ola nos lleva a la mierda. La alternativa a esto es Cuba, pero acá no tenemos un Fidel y los argentinos no somos cubanos, no somos un pueblo preparado y motivado para resistir bloqueos, aislamiento, racionamientos brutales. ¿Usted cree que la sociedad porteña, por ponerle un ejemplo, resistiría una situación como esa?”, se preguntó, retórico.
No obstante, de los tres, los dos nombrados en segundo término ven en Duhalde una confianza notoria en que la ayuda llegará y a tiempo. “El maneja información a la que nosotros nos tenemos acceso. Habla con presidentes importantes del Mercosur, habla con quien debe en Washington. Su confianza se apoya en eso”. El Presidente ayer mismo volvió a repetir que el Fondo enviará el dinero (ver página 2), una letanía que gusta reiterar. “Duhalde viene diciendo, a quien quiera oírlo, que la ayuda está, que va a llegar”, dijo a Página/12 un influyente senador del PJ.
Pero como no todo es cuestión de fe, Duhalde prepara una andanada de argumentos que piensa desplegar esta misma semana, en Monterrey, México, ante George W.Bush y el director ejecutivo del FMI, Höerst Koehler. Algo más que just in case.
Toda aquella demostración de confianza, según un importante miembro de la bancada peronista de Diputados, es consecuencia de la necesidad presidencial de insuflar algo de ánimo al legítimo pesimismo de losargentinos. “Es que si esto no sale (la ayuda del FMI), vamos a elecciones”, completó, categórico, el integrante del equipo económico citado más arriba.
Elecciones
Al respecto, ayer se dio una curiosa polémica entre el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y su segundo, Juan Pablo Cafiero. Mientras el primero se empeñaba en desmentir al propio Presidente –que días atrás había aceptado la posibilidad de adelantar los comicios–, diciendo que la chance “no pasa por la cabeza de Duhalde”, Cafiero sostuvo que tal alternativa es “una idea, una conjetura, una hipótesis que siempre está abierta” en el Gobierno.
Idea, conjetura o hipótesis que ya fue expuesta por el jefe de Estado ante testigos. Uno de ellos no ahorró eufemismos cuando fue preguntado por este diario. “A mí me lo dijo Duhalde varias veces: él no va a exponerse, ni va a exponer al país, al salto al vacío de otra Asamblea Legislativa. El país no la aguantaría. Y tampoco va a dejarse voltear por las cacerolas. Si no hay guita del fondo, Duhalde va a llamar a elecciones, va a bancar la transición hasta entregarle el poder al que sea elegido. Y va a contener al país para que no explote mientras asume el nuevo presidente, que él quiere que sea Reutemann”, confió.
La carta F-1
Reutemann es el elemento catalizador de la alquimia no económica de Duhalde. Las fuentes mencionadas anteriormente revelaron una estrategia que, dijeron, se agigantó cuando –reservadamente– el santafesino se encontró con el negociador del Fondo, Anoop Singh.
Sus versiones coincidieron en que el meeting fue fogoneado por Duhalde, cuya motivación respondería al siguiente entramado:
- Duhalde está haciendo hasta lo imposible para obtener con presteza la ayuda que le quita el sueño.
- Como parte de sus esfuerzos, armó la reunión de Reutemann con el indio.
- Con el gesto, Duhalde envía el mensaje de que el gobernador de Santa Fe es su candidato para sucederlo en la Presidencia y, por ende, la garantía de que las políticas y compromisos adoptados por su administración continuarán en el futuro.
- A la letra de la fuente, “con el Lole, Duhalde expuso ante el indio una condición excluyente para el FMI: previsibilidad”.
Otros dos funcionarios consultados por Página/12, consideraron improbable que el Presidente haya gestado el encuentro de marras, aunque no negaron su autoría. “Puede que el indio haya pedido verse con Reutemann”, especuló un importante ladero de Duhalde. El segundo, operador del santafesino, prefirió maximizar los kilates del gobernador. “Singh estaba interesado en verlo (al Lole) porque en el exterior tiene una imagen impecable y en el Fondo lo siguen con atención”, dijo.
En todo caso, tirios y troyanos coincidieron en que los momentos que Reutemann compartió con Singh abonaron el terreno para que el Fondo pueda ver que, en el futuro, en Balcarce 50 habrá alguien con oídos amables a sus palabras.
Esa es la apuesta del Presidente.

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Carlos Reutemann devino en una carta fuerte que Duhalde ha jugado para acelerar los tiempos del Fondo Monetario.
 
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