EL PAIS › LA DEUDA, VENEZUELA Y BOLIVIA EN LA REUNION BUSH-KIRCHNER

“La Argentina está cumpliendo paso a paso” con el Fondo

El norteamericano solicitó que desmienta las habladurías de algunos sobre posibles incumplimientos en los pagos. El patagónico apeló a su discurso sobre pagar lo que se puede y cumplir con ello. Después de la reunión pidió un Plan Marshall para el hemisferio. La relación personal. Chávez y Evo.

 Por Fernando Cibeira

No hubo pelea, nadie fue a la lona. Néstor Kirchner y George Bush mantuvieron ayer una reunión de 50 minutos en la que predominó el buen clima y se evitaron las rispideces al no tocar temas potencialmente conflictivos como Cuba y el ALCA. Como sucedió durante todo el paso de Kirchner por la Cumbre de las Américas realizada en Monterrey, México, prevaleció la discusión sobre la deuda. Bush le pidió a Kirchner que desmienta las “habladurías” de algunos –no especificó ni quién ni dónde– que estarían diciendo que Argentina no piensa cumplir con sus compromisos. Como Bush agregó la fecha de marzo, a los argentinos no les quedó en claro si se refería a los acreedores privados, al acuerdo con el Fondo o al pago de 3000 millones de dólares que vence ese mes. Kirchner le explicó que, al contrario de esos chismorreos, está pidiendo que el Fondo acelere la revisión del acuerdo. “Argentina está cumpliendo paso a paso”, subrayó. Por si no hubiese quedado claro, tras la reunión, en su discurso de cierre de la cumbre, el presidente argentino solicitó una especie de Plan Marshall, basado en la reducción sustancial de las deudas externas de los países del hemisferio (ver página 4).
En no menos de tres ocasiones durante el encuentro, Bush repitió aquello de los compromisos que Argentina debía cumplir. “Que le quede claro al mundo”, pidió. Otra de las insistencias del norteamericano fue que la posición de los Estados Unidos será la de colaborar con el proceso argentino pero que las decisiones tiene que tomarlas Kirchner. “Este es su gobierno, su país. Nosotros sólo podemos ayudar”, indicó Bush.
El presidente argentino subrayó que su discurso será uno solo. Dijo lo mismo el lunes con el titular del FMI, Horst Köhler, ayer con Bush y, unas horas más tarde, en el discurso de cierre de la Cumbre. “No estamos abriendo una negociación. No es un toma y daca, tenemos que ser serios y comprometernos a pagar lo que podemos pagar”, le dijo al norteamericano.
Los bonistas privados nunca fueron nombrados. Las referencias siempre fueron elípticas a la deuda y al Fondo, pero Bush no pidió explicaciones sobre la propuesta argentina. Ni siquiera tomó la idea de abrir nuevos canales de diálogo o de mostrarse amigable con los acreedores, pedidos que había hecho Köhler el día anterior.
Fue Kirchner quien los metió en la discusión e insistió en que muchos eran fondos buitres que especularon con ganancias rápidas que nadie ofrecía en ningún lugar del mundo. “Se quejan de nuestra propuesta de quita pero nosotros pagamos el 25 por ciento y una empresa privada que quebró como Enron está pagando 16 centavos por acción”, lanzó Kirchner. Enron, se sabe, era una empresa energética texana que quebró luego de truchar sus balances durante varios ejercicios hasta que explotó y se hundió en medio del escándalo. Bush quedó descolocado por la mención. “No, eso es un error”, respondió. “Sí, es así como dice el presidente Kirchner”, intervino la consejera de Seguridad, Condoleezza Rice.
Los presidentes llegaron directamente desde la sesión de la Cumbre, en lo que aquí se llama Parque Fundidora que, en verdad, es un gran complejo con cines, pinacoteca y un estadio cubierto. La inauguración se hizo en la cinemateca, las sesiones en la pinacoteca y la gigantesca sala de prensa se instaló en un estadio cubierto del estilo a los del básquet de la NBA. Los discursos se veían por la pantalla gigante que suele repetir las jugadas.
Se encontraron en la sala 4 ubicada en el salón alto de la pinacoteca, acondicionado con dos sillones verdes, juntos, seguidos de los asientos destinados a los acompañantes. Kirchner se sentó junto a su mujer, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, el canciller Rafael Bielsa, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el secretario de Legal y Técnica,Carlos Zanini. Bush llevó una importante delegación: Rice, el secretario de Estado, Colin Powell, el subsecretario del Tesoro, John Taylor, el jefe de despacho, Andrew Carr, y el subsecretario de Asuntos Hemisféricos, Roger Noriega, el hombre de la polémica.

Fidel no, Chávez sí

Los argentinos tuvieron de primera mano una impresión de cuáles son los temas que preocupan a la Casa Blanca en la región. Bush habló del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que cómodamente se instaló como su principal enemigo en la Cumbre. Los diarios mexicanos contaron que durante su reunión con el presidente Vicente Fox, Bush le pidió que hiciera lo posible porque Chávez perdiera el plebiscito impulsado por la oposición. En respuesta, Chávez ayer levantó su reunión con Fox.
Según contaron fuentes de la delegación argentina, durante el encuentro de ayer Bush calificó a Chávez como un “demagogo”. Dijo que no reconocía sus propias dificultades y le echaba la culpa de lo que le sucedía a los demás. Sin embargo, aclaró que si el plebiscito se hacía con transparencia y ganaba Chávez aceptaría el resultado. Kirchner le explicó que junto al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, mantenían un contacto permanente con el gobierno de Venezuela y su situación institucional.
Hubo una ponderación del sistema democrático y repudio hacia los regímenes dictatoriales. “Claro, usted estuvo preso durante la dictadura”, sorprendió Bush señalando al canciller Bielsa. Kirchner lo corrigió. “El solo, no. Yo estuve preso, mi mujer también y él también”, agregó señalando a Zanini. “El único que no estuvo preso acá fue Lavagna”, bromeó.
Otro país latinoamericano que surgió en la conversación fue Bolivia. Kirchner sabía de lo mal que había caído en Estados Unidos sus apariciones junto al líder cocalero Evo Morales, a quien en Washington ven como el fantasma duplicado de Chávez. Por eso, el argentino aclaró que su apoyo al gobierno boliviano de Carlos Mesa no sólo era político sino también económico. Mencionó un reciente proyecto de creación de un gasoducto en el norte y a la propuesta argentina para darle a Bolivia una salida al mar a través de un canal gestionado por el Mercosur. “Ustedes también tienen problemas limítrofes con Chile”, sacó Bush de algún rincón de su memoria. Ahí intervino Cristina Kirchner para explicarle que ese tema ya había quedado clausurado.
La primera dama también participó cuando Kirchner detalló sus pasos para fortalecer las instituciones. Por ejemplo, dijo, renovando la Corte Suprema y le contó a Bush sobre la reciente candidatura de Carmen Argibay, la primera mujer en el tribunal desde los tiempos de Lanusse. “Ah, usted es senadora, ¿va a votarla a esta candidata?”, le preguntó Bush a Cristina. La senadora le respondió que claro que sí y le describió las bondades de la candidata del Gobierno. “Yo no dejaría nunca que mi mujer fuera senadora”, reflexionó Bush. El jefe de la Casa Blanca tiene muchos problemas con su Congreso. “Preferiría que mi esposa fuera presidente y yo ser senador”, siguió en broma.

Solo somos amigos

En lo personal, Kirchner y Bush muestran una buena relación. Resultaron llamativas las bromas y las risas durante la ceremonia inaugural de la Cumbre. Se sentaron juntos y los chistes empezaron cuando Bush lo vio pasar a Horst Köhler y se lo señaló a Kirchner. “Ahí va tu amigo”, le dijo. “Ese me lo mandás vos para torturarme”, le respondió Kirchner. “Pero para mí también cuentan los derechos humanos”, agregó. Las cámaras capturaron las risas.
El segundo cruce fue luego del discurso de Bush. Cuando terminó, el norteamericano miró a Kirchner y le comentó, irónico: “Dije las palabras justas”. “Sí, justo a tiempo”, le respondió Kirchner en referencia a los pocos minutos previstos para cada intervención.
Las anécdotas y los diálogos dan una imagen muy diferente del clima de pelea que se había instalado en los días previos. La comitiva argentina había insistido que la polémica abierta alrededor de Cuba ya se daba por cerrada por lo que no se tocaría durante la entrevista presidencial. Noriega se mantuvo durante la reunión en un segundo plano. En un momento, Kirchner nombró a los funcionarios que acompañaban a Bush y les agradeció la ayuda que le habían dado al país en sus negociaciones con el Fondo. “La lucha contra la burocracia del Fondo”, la calificó. A Noriega no le agradeció nada.
Los argentinos se fueron con la satisfacción de los elogios que desparramó Bush, casi protocolares en cualquier reunión bilateral pero que para los hombres de la Rosada sonaron especiales. Por ejemplo, cuando destacó el liderazgo de Kirchner en la región. También cuando destacó que la suba de la recaudación en Argentina seguramente se debía a que la gente consideraba que su gobierno no era corrupto.
Esos apoyos y la falta de cuestionamientos inclinaron a la comitiva argentina por un balance positivo de la incursión mexicana. Y eso que los rivales quedaron en pie.

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Cristina Kirchner, Néstor Kirchner y George W. Bush en la reunión de ayer, en Monterrey. Bush dijo que preferiría ser senador y que su mujer fuese presidente.
 
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