EL PAíS › OPINION

Las palabras y los actos

Por Mirta Mántaras*

Los discursos autocríticos siempre son bienvenidos porque importan un compromiso de que las palabras no se devoren a sí mismas. Se esperan los actos que son su consecuencia y que en el caso del jefe de la Armada almirante Jorge Godoy será brindar toda la información que necesita la causa judicial ESMA, en pleno trámite.
Cuando se juzgó a las juntas militares (1985) se estableció que ellos poseían el dominio de los hechos criminosos: eran autores de escritorio que idearon el plan criminal que transmitieron y ejecutaron otros. Se dijo que el dominio de los hechos habría cesado cuando dejaron el poder el 10 de diciembre de 1983, fecha en que asumió el gobierno constitucional.
Luego nos dimos cuenta de que no fue así, pues conservaron el dominio de la información: dónde están los desaparecidos y muertos no hallados, cuál es la identidad de los que usaban apodos o iban disfrazados, los que no fueron visto por cautivos vendados.
El pretexto de que se ordenó la destrucción de archivos (hay cientos de ejemplares) sólo se refiere a detenidos a disposición del PEN, pero como entonces no reconocieron que hubiera desaparecidos incurrían en contradicción si afirman que quemaron también las constancias a su respecto. Vale decir que los archivos están ocultos al examen de los jueces.
En la causa de la ESMA se está investigando el destino de muchos desaparecidos, por ejemplo la del grupo de la iglesia Santa Cruz donde fueron secuestrados las Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor de De Vicenti, María Ballestrino de Careaga, una decena de familiares y las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon. También se investiga qué pasó con los catequistas que trabajaban en una villa del Bajo Flores, entre los que se encontraban Mónica Mignone, Marta Mónica Quintero, María Marta Vázquez Ocampo de Lugones. Y la larga lista de más de cien desaparecidos. También la de los muertos exhibidos en la ESMA cuyos cuerpos no se encontraron.
Este es el momento para que cese el pacto de silencio delictual y dejen de conservar el dominio del secreto, el dominio de la información que es el dominio de la verdad que estamos buscando para saber lo que ocurrió con los desaparecidos.
La decisión del presidente Néstor Kirchner permitió la apertura de los juicios y cabe esperar que el castigo a los culpables se concrete al culminar el debate oral y público.
* Abogada de Derechos Humanos.

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