EL PAIS › EL SUTEBA DENUNCIO QUE CASI 110.000 CHICOS NO VOLVIERON A CLASES

Sin retorno

Según el gremio docente provincial, este año hay 52.000 alumnos menos en la EGB y 57.000 menos en el polimodal. La necesidad de trabajar o la falta de útiles o calzados aparecen como los principales motivos de la deserción. El ministro de Educación bonaerense afirma que es prematuro hablar de cifras, pero reconoce que la baja de inscriptos existe. En las escuelas ya hay cursos que deben cerrar.

 Por Mariana Carbajal

“Con la vice salimos la semana pasada a patear el barrio buscando pibes y esta semana puse a la asistente social a rastrearlos”, cuenta Verónica Guillone, directora de la EGB Nº 5 de Ituzaingó, alarmada por la caída de la matrícula escolar. En su escuela, unos cuarenta alumnos no empezaron las clases con el inicio del ciclo lectivo. Esta misma realidad se repite en otros colegios del conurbano y el interior bonaerense. Una relevamiento preliminar de Suteba, el gremio docente, estimó que unos 52.000 chicos de la EGB y alrededor de 57.000 del polimodal no habrían vuelto a clases este año. Sólo en el partido de Quilmes este año se abrieron 27 cursos menos que en 2003 de 1º a 6º año de la EGB y entre Berazategui y Florencio Varela, otros 24 menos. La imposibilidad de los padres de comprar los útiles o el calzado para que sus hijos vayan a estudiar o la necesidad de los chicos de trabajar para sostener la economía familiar son algunas de las causas que alimentan la profundización del fenómeno. Entrevistado por Página/12, el ministro de Educación de la provincia consideró “muy apresurado” hacer un diagnóstico sobre ausentismo o deserción a dos semanas del inicio de clases, aunque reconoció la gravedad del problema: “Tengo una inmensa preocupación. Estamos trabajando a fondo para estabilizar y poder aumentar la matrícula”, señaló Mario Oporto (ver aparte).
María Reigada es directora de la EGB Nº 67 de Virrey del Pino, partido de La Matanza. Estima que perdió, por lo menos, 80 alumnos este año. “Hay dos por grado que no han vuelto”, contó a Página/12. En total, tiene 1240 alumnos distribuidos en 40 cursos de 1º a 9º año, casi todos con NBI y algunos, incluso, por debajo de la línea de indigencia. “En algunos casos, los papás han tenido que elegir a cuál mandar porque no tienen útiles o calzado para todos. Otros no volvieron a clases porque les salió una changuita”, describió Reigada un panorama que se escucha en otras escuelas de la provincia. La mayoría de los hogares de los chicos que van a esa escuela –dice– se sostienen con los 150 pesos del Plan Jefas y Jefes de Hogar. “No puede ser que sólo haya becas para los alumnos de polimodal. En la EGB también son necesarias”, opinó la directora. Este año, apuntó, le quitaron doscientos cupos del comedor escolar: de 650 pasaron a 450. “Igual seguimos dándoles de comer a 650 pibes. Después veremos cómo nos arreglamos. Pero para muchos la posibilidad de comer es lo que los mantiene en la escuela”, destacó.
Descalzos
En la EGB Nº 47, de Haedo, partido de Morón, tienen muchas dificultades para armar un primer grado. La escuela es chica, tiene 197 alumnos. Está ubicada en la calle Luis Viale 1330, a cinco cuadras de un asentamiento.
“La pérdida de matrícula viene en progresión geométrica desde hace tres años”, comentó una docente que prefiere guardar el anonimato. Los motivos son similares a los de la EGB de Virrey del Pino. “Hay, además, mucho ausentismo: los chicos faltan porque tienen que cuidar a sus hermanitos o porque trabajan como ayudantes en algún corralón”. Aquí también la mayoría de los padres tiene como único ingreso el subsidio del Plan Jefas y Jefes de Hogar. Para que la escuela no muera dividieron los ciclos en dos turnos: funciona el 1º y 2º ciclo (de 1º a 6º año) por la tarde y el 3º (7º, 8º y 9º año) por la mañana.
En algunas escuelas de Ituzaingó la situación no difiere demasiado. A pedido de los padres, la directora de la EGB Nº 5 de ese distrito elevó el martes un pedido a la inspectora de la zona para poder abrir 7º año en el turno vespertino. “Me lo pidieron los padres porque sus hijos cartonean o en el mejor de los casos, si ellos tienen trabajo, tienen que cuidar a sus hermanitos y no pueden ir a la escuela por la mañana o a la tarde”, dijo Verónica Gillone. La escuela que dirige, a la que concurren chicos de un asentamiento del barrio San Alberto, de Ituzaingó, es la única EGB del distrito con turno vespertino, pero hasta ahora por la noche sólo tenía 8º y 9º año. El crecimiento de la cantidad de chicos que salen a trabajar la obligó a tener un curso vespertino más.
Gillone puntualizó que dos años atrás la escuela tenía un total de alrededor de 500 alumnos. Hoy araña los 450. En los últimos días tanto ella como la vicedirectora y una asistente social comenzaron a visitar las casas de los chicos que no han vuelto a clase para conocer los motivos y tratar de empujarlos a las aulas. “No los mandan porque no tienen calzado o no tienen útiles. Hay que bancarse esa pérdida de dignidad. Con los adolescentes se suma otro problema: lo difícil que es mantenerlos en la escolaridad. Los padres están tan desbordados por su situación económica que no los pueden contener y tal vez los chicos se ratean y no los pueden controlar”, contó Gillone.
“Según datos oficiales, entre 2001 y 2003 la matrícula inicial de la EGB disminuyó en 15.000 alumnos. Sobre la base de relevamientos e información propia, vemos el peligro de que esto se profundice. En el interior de la provincia, detectamos en cuatro distritos una caída de la matrícula de un 3 por ciento. En el conurbano, según información de tres distritos, la matrícula podría caer un 2,75 por ciento: un 3 por ciento de disminución de la matrícula en las escuelas estatales –que es de 1.759.000 alumnos– representaría 52.700 chicos menos”, indicó Juan Balduzzi, coordinador del Departamento de Investigación Educativa del Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación (Suteba).
Patricia Redondo coordina un proyecto de Formación e Investigación en Escuelas de Sectores Populares, de Suteba, en cooperación con la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. “La Dirección General de Escuelas puede decir que la caída de matrícula es menor porque los chicos tal vez figuran en las planillas, pero están desertando de los bancos. El tema es grave de verdad”, consideró la especialista. “La situación sigue muy difícil. Los pibes tienen un lugar muy importante en la estrategia de supervivencia familiar”, agregó.
Abandono y ausentismo
La situación en el polimodal parece más crítica aún. Las estimaciones preliminares del sindicato docente hablan de una posible caída de la matrícula de alrededor de 57.000 alumnos. “La población joven ha sufrido un incremento demográfico por lo cual deberían ingresar más jóvenes al polimodal. Según datos del Censo 2001, entre ese año y el 2004 el incremento de la matrícula debería haber sido al menos de más de 35.000 alumnos. Pero por el contrario, en los dos últimos años, 2002 y 2003, hubo una disminución en la matrícula inicial de 23.000 estudiantes”, señaló Balduzzi, de Suteba. “No sólo disminuye la matrícula, también aumenta la deserción en el polimodal”, agregó Balduzzi.
Omar Santoro es director de la Escuela Técnica Nº 5 de San Justo, partido de La Matanza. “Al haber un poco de movimiento laboral en talleres, muchos chicos dejaron de estudiar. Hay papás que nos han venido a decir que algunos días sus hijos del turno diurno no van a venir a clase porque tienen alguna changa. Hay chicos que terminaron en diciembre sin haber aprobado materias y no se presentaron a rendir a los exámenes compensatorios. Algunos de esos chicos pueden haber ido a otra escuela, pero la mayoría la dejó”, señaló a este diario. En los cursos de primer año no se inscribieron más de 20 o 22 alumnos, un número muy bajo.
Un panorama similar se da en la Media Nº 1 de Ituzaingó. “Es una deserción lógica: los pibes tienen necesidad de salir a buscar laburo”, evaluó el director, Pablo Alonso. “Tenemos entre 150 y 180 alumnos menos, contando el turno vespertino. Es mucho. Hay deserción, poco rendimiento, repitencia y abandono”, señaló. Los profesores –contó– salieron con distintos medios a captar alumnos: pusieron carteles en el barrio, repartieron volantes y hasta fueron casa por casa a hablar con las familias. En 2003 tuvieron 17 alumnas embarazadas, de 15 a 17 años.”Algunas volvieron, otras no”, indicó. Desde el gobierno nacional se entregan becas de 400 pesos anuales para alumnos del polimodal. Pero la ayuda, a veces, llega muy tarde. “El año pasado –reveló Alonso– los chicos cobraron las becas el 31 de diciembre. ¿Para qué les sirve?”.

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María Millán tiene 41 años y 14 hijos. Es de El Provincial, en Quilmes, y no tiene con qué mandar a sus chicos a la escuela.
 
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