EL PAíS › CERRO EL CONGRESO DEL RADICALISMO BONAERENSE

Riesgo de fractura expuesta

Sesionó el fin de semana en Mar del Plata. Hubo críticas a los rebeldes que encabeza Gustavo Posse, que buscan acercarse a López Murphy. Margarita Stolbizer será candidata a senadora.

 Por Fernando Cibeira

El congreso del radicalismo bonaerense que cerró ayer en Mar del Plata dejó toda la sensación de un partido al borde de otra fractura. La titular del distrito, Margarita Stolbizer, volvió a cargar contra el grupo de dirigentes rebeldes que reclaman cambios –conocido como “grupo Olavarría”–, al denunciar la existencia de sectores que buscan “seguir haciendo negocios particulares y perpetuarse en los lugares públicos”. El oficialismo del radicalismo bonaerense, que históricamente conducen Federico Storani y Leopoldo Moreau, buscó durante el encuentro minimizar el poder de fogueo de los disidentes, a quienes limitaron al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, aunque son unos cuantos más. En el medio queda abierto el debate acerca de cuál será la estrategia del radicalismo en las elecciones legislativas del año próximo: aliarse con Ricardo López Murphy, con Elisa Carrió, o marchar solos.
“No vamos a tolerar la hipocresía y el oportunismo de los que hoy intentan debilitar al partido para hacer negocios. El radicalismo de la provincia no se vende ni se alquila, ni recorre despachos en busca de un mejor postor”, arremetió ayer Stolbizer, de las más duras con los rebeldes, el blanco favorito durante las jornadas marplatenses.
El mentado grupo se formó hace dos meses en Olavarría, cuando 19 intendentes, más legisladores provinciales, diputados nacionales y algunos dirigentes sueltos se juntaron para anunciar en público sus diferencias con el rumbo del radicalismo bonaerense. Además de Gustavo Posse, estuvieron allí los intendentes de Vicente López, Enrique “Japonés” García; de Junín, Mario Meoni; de Olavarría, Helio Eseverri; y de Pergamino, Héctor Gutiérrez, entre otros. Lo más llamativo fue que también participaron algunos de los habituales aliados de Moreau y de Storani, como Juan Manuel Casella y el diputado Pascual Cappelleri. Se entendió que el lanzamiento de la agrupación Apertura y renovación buscaba convertirse en “la pata radical” de la candidatura a senador de Ricardo López Murphy.
En respuesta, la conducción del radicalismo bonaerense hizo un congreso este fin de semana, abierto al debate que le reclaman. Sin embargo, el único díscolo que se dio una vuelta por el hotel gremial, sede del encuentro, fue Casella. El resto ni pintó. El gesto distinguió a Casella con sus ex amigos porque lo pinta como un respetuoso del organicismo al que son tan afectos los radicales, a diferencia de Posse, que suele desobedecer los mandatos oficiales. Cerca de Moreau y Storani recordaban cuando apoyó la candidatura presidencial de Adolfo Rodríguez Saá y de Aldo Rico como gobernador. “El que quiere irse que se vaya”, desafió Moreau.
El congreso aprobó un texto autocrítico en el que aceptó que “el radicalismo de esta región atraviesa la crisis más dura y visible”, pero también convocó a “estructurar una política de oposición seria y responsable para ser alternativa de gobierno”.
En la conducción de la provincia no descartan una política de alianzas ante las elecciones legislativas, pero únicamente con sectores progresistas. El ARI de Carrió ingresaría dentro de las hipótesis aceptables, pero ahí el problema es Lilita. “Fue ella la que dijo que aceptaba a los radicales sueltos, pero no la estructura”, se lamentaba ayer un importante dirigente. Descartada esa posibilidad, entonces, queda la alternativa de un acuerdo –poco probable– con el socialismo.
De lo contrario, la decisión ya tomada es la de insistir con el camino en solitario, con Margarita Stolbizer como candidata a senadora. “Tiene una gran trayectoria como legisladora y una buena imagen en crecimiento”, la describía un dirigente aliado. Con Stolbizer, los radicales sueñan terciar en un escenario que imaginan con un PJ unido con lista única de duhaldistas y kirchneristas, más una candidatura de derecha a cargo de López Murphy. “En el 2003 nadie nos tenía en los cálculos y sacamos 600 mil votos”, se entusiasmaban. A Ricardo Alfonsín, quien aspira a la primera candidatura a diputado, le ofrecerán la jefatura partidaria provincial, porque consideran que podría restarle chances a Stolbizer.

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Federico Storani y Leopoldo Moreau continúan manejando los hilos del radicalismo bonaerense.
Hablan de alianzas sólo con progresistas. De lo contrario, quieren a Stolbizer como senadora.
 
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