EL PAIS › MARGARITA STOLBIZER, CANDIDATA A SENADORA

“El radicalismo no se siente cómplice del PJ”

Presidenta del comité bonaerense y diputada nacional, trata de tomar distancia de la pelea entre Solá y Duhalde y alerta sobre López Murphy. “La candidatura de Cristina Fernández sería una bofetada para los bonaerenses”, dice.

 Por Eduardo Tagliaferro

Con seguridad será la candidata a senadora del radicalismo por Buenos Aires. Participa de la convocatoria de un encuentro nacional con partidos y sectores de la izquierda y el centroizquierda argentina, tarea que comparte con la dirección del comité de la UCR bonaerense. En diálogo con Página/12, la diputada Margarita Stolbizer toma distancia de la disputa entre Felipe Solá y Eduardo Duhalde y señala que “el radicalismo no se siente cómplice de ningún sector del justicialismo”. Algo que había deslizado Ricardo López Murphy. Hablándoles a los radicales que pretenden acercarse al bulldog de la derecha argentina, Stolbizer recuerda que su partido adscribe a la socialdemocracia. “No se puede decir soy socialdemócrata y pensar en juntarse con López Murphy, cuya política central es la del ajuste del gasto público”, afirma.
–¿Cómo se define el radicalismo en la disputa entre Felipe Solá y Eduardo Duhalde?
–Vengo planteando que el radicalismo tiene que tener una posición de absoluta autonomía e independencia con respecto a todos los sectores del justicialismo. El desafío que tenemos los radicales este año es el de ser la segunda fuerza política, para luego tratar de ganar las presidenciales del 2007. Además la disputa entre Solá y Duhalde excede el marco de la provincia de Buenos Aires. El presidente Kirchner y su pelea con el duhaldismo no están ajenos a esto. Esta disputa está más allá de la convivencia y necesidad recíproca que hay entre estos dos sectores. Kirchner no podría gobernar si los diputados duhaldistas de la provincia de Buenos Aires no le votaran todas sus leyes en el Congreso nacional. Es cierto también que está pendiente la sanción de la ley nacional de coparticipación. El año pasado, el gobernador había hecho un escándalo contra Kirchner por esta ley, reclamo que los radicales apoyamos. Finalmente terminó abandonando su posición para enrolarse en la interna contra Duhalde, al lado de Kirchner. Estas disputas las terminan sufriendo los bonaerenses. El justicialismo gobierna Buenos Aires hace 17 años y nadie ignora que los bonaerenses están peor. Tienen menos trabajo, más pobreza, menos seguridad, menos salud y ni qué hablar de la educación después del fracaso de una reforma educativa que involucró a todos los sectores del peronismo.
–Para Ricardo López Murphy la oposición del radicalismo es una ficción.
–Todo lo que durante este mes se vino diciendo sobre el presupuesto de la provincia de Buenos Aires y de la Legislatura es de una superficialidad inconcebible. Que la acusación a los legisladores sea haber aumentado su presupuesto es, cuando menos, un análisis parcializado. Cuando una provincia tiene un aumento en la recaudación tan importante, como es el caso de Buenos Aires, un aumento en los recursos a partir de lo que le transfiere la Nación, un aumento del presupuesto general que fue de 14 mil millones a más de 17 mil millones, implica un aumento en todas las partidas. Lo contradictorio es que el aumento de la Legislatura no tiene nada que ver con lo que viven los bonaerenses, que tienen menos trabajo y menos recursos destinados a la producción. El Ministerio de Producción tiene una asignación de recursos de menos 0,5 por ciento. El problema no es el aumento presupuestario, ya que la Legislatura no ha superado el 1,5 por ciento que tiene fijado como límite. El problema es el desfasaje que existe en la administración provincial para la reasignación de partidas. Otro gran tema que no fue abordado es el de control de los gastos. Se pone el acento en los recursos y no en los gastos. La Legislatura provincial ha tenido durante los últimos años un ocultamiento del gasto. Eso me parece realmente grave. Nuestro bloque votó en contra de la propuesta del gobernador. En esto hemos sido coherentes con nuestra posición en el Congreso nacional. Estamos en contra de la delegación de facultades legislativas o extraordinarias en el Ejecutivo. Esto no significa tener ningún pacto con el duhaldismo.
–Pero algunos radicales han estado muy cerca del duhaldismo.
–Con preocupación veo que nuestra interna a veces se dirime por la cercanía con el poder. Muchos de los que cuestionaban a los dirigentes que tenían cercanía con el duhaldismo no cuestionaban la negociación, sino que reclamaban para ellos ese papel. No participo de ninguna interna que contemple alguna sociedad, explícita o implícita, con grupos del justicialismo. El radicalismo no se siente cómplice de ningún sector. Nos hemos opuesto a la venta de las empresas públicas, a la reforma educativa. Hemos elaborado un dictamen acusatorio por el manejo del Banco de la Provincia durante el gobierno de Duhalde, tiempo en el que se cometieron verdaderos atropellos.
–¿Le preocupan los tironeos por derecha que hace López Murphy?
–Me parece que ese tironeo ha concluido. Con esto terminó la posibilidad de una sangría partidaria. No creo que esto pase por un tema ideológico. Es parte del pragmatismo a ultranza que hay en la política en general y en nuestro partido en particular. Algunos miran las encuestas y cuando el diario La Nación dice que va primero, no faltan quienes dicen asociémonos con el que va primero. Fue radical alguna vez, dicen. El último congreso partidario dijo que somos un partido enrolado en la socialdemocracia. No se puede decir soy socialdemócrata y pensar en juntarse con López Murphy, cuya política central es la del ajuste del gasto público. Tenemos que abonar nuestras definiciones con la práctica de todos los días. No podemos quedarnos en la invocación histórica de que fuimos los abanderados contra el fraude y por los desposeídos y luego ajustar con una reforma laboral.
–¿Cómo analiza la construcción de un encuentro nacional de izquierda y de centroizquierda?
–Participo de este espacio con mucho entusiasmo. Lo considero importante para la construcción de una agenda de mediano y largo plazo, algo que no tienen los que están desesperados por conseguir un cargo en la próxima elección. Pronto anunciaremos la construcción de un foro de legisladores de este espacio. Será una especie de cable a tierra para que esta construcción no sea sólo una declamación retórica o teórica. Llevar los acuerdos al Parlamento permitirá construir cimientos sólidos para el gran edificio que queremos construir.
–El kirchnerismo no se sentiría incómodo en la socialdemocracia. ¿Qué diferencia hay entre su planteo y el Gobierno?
–La diferencia son los hechos y los testimonios. Es contrario al principio de igualdad y de justicia, que defiende la socialdemocracia, la acumulación de riqueza y de poder. Kirchner es una persona que a lo largo de su vida pública ha acumulado un patrimonio personal importante. Un patrimonio de 20 millones en propiedades que no producen ningún puesto de trabajo, sino que representan una inversión especulativa, es contrario al principio de igualdad y de justicia que defiende la socialdemocracia. Hoy, por ejemplo, faltan políticas que impulsen la redistribución del ingreso. Se me podrá decir que los aumentos de salarios van en ese sentido. Es cierto. Pero al margen de esto no hay políticas para que se distribuya el crecimiento. Al igual que en los ’90, estamos en camino de que el crecimiento económico quede en pocas manos.
–Será candidata a senadora. ¿Con quién del peronismo le gustaría discutir? ¿Con Cristina Kirchner?
–Primero me gustaría discutir política en la campaña. Con cualquier candidato que lleve el peronismo. Temo que no se discuta. Los medios no instalan esa necesidad. Hay una fuerte cooptación de ellos por parte del poder central. No conocemos la distribución de las pautas oficiales de publicidad y esto dificultará que la discusión política llegue a los medios. Para los bonaerenses es una bofetada que Cristina Kirchner sea candidata. Después de defender durante 20 años los intereses de Santa Cruz, una persona que tiene todos sus bienes en Santa Cruz es difícil que defienda los intereses de los bonaerenses. A pesar de que la considero una dirigente muy capaz, creo que a la hora de discutir la coparticipaciónestará tironeada entre los intereses de Santa Cruz y los del poder central que representa su marido.

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