EL PAíS › EL CONFLICTO LATENTE ENTRE LA IGLESIA Y EL GOBIERNO

El obispo Baseotto no se rinde

El obispo Antonio Baseotto regresó de Roma y ratificó no sólo que el papa Benedicto XVI lo impulsó a seguir su lucha “en favor de la vida” sino que redobló su apuesta contra el Gobierno al señalar que sigue siendo obispo castrense. “Yo no lo digo: lo dice la documentación que viene de la Santa Sede”, señaló haciendo caso omiso del decreto firmado por el presidente Néstor Kirchner que, de hecho, lo separó del cargo y le quitó el salario de más de cinco mil pesos.
El conflicto se desató luego de que Baseotto propusiera tirar al mar con una piedra al cuello al ministro de Salud, Ginés González García, quien –en una entrevista con este diario– se había pronunciado a favor de la “despenalización del aborto”. El obispo, que además fue denunciado ante el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) por sus expresiones antisemitas, le envió una carta al ministro en la que criticó ese pronunciamiento y apeló a un pasaje bíblico para propiciar el castigo adecuado a quienes cuestionan el criterio eclesiástico. Kirchner optó por separarlo del cargo basándose en las desafortunadas expresiones del prelado que ofendían a una sociedad en la que durante la represión ilegal se tiraron al mar a detenidos-desaparecidos.
Ayer, apenas aterrizó en Ezeiza, Baseotto dijo que el Papa le pidió que siga luchando por el don de la vida. “En favor de la vida siempre vamos a tener que luchar porque eso está dentro de la doctrina católica. No podemos prescindir de eso”, explicó y enfatizó que “el aborto científicamente es destruir un ser humano. Es un asesinato, por más que no les guste, desde el punto de vista antropológico y biológico”.
Las renovadas declaraciones de Baseotto van a contramano de la cautela con la que el oficialismo intentó manejar el tema tras el escandalete mediático. El embajador en el Vaticano, Carlos Custer, no quiso hablar más del caso, sólo admitió que “es un problema” en la relación entre ambos gobiernos pero confió en que se va a resolver con el tiempo. La idea en La Rosada es que el Papa proponga a un nuevo obispo para reemplazar a Baseotto y destine a éste a algún lugar en la Santa Sede.
Menos cauteloso había sido el viernes el canciller Rafael Bielsa quien se permitió dudar del respaldo de Benedicto XVI a Baseotto. Dijo que no creía que Josef Ratzinger le hubiese dicho al obispo que siguiera defendiendo la vida proponiendo tirar ministros al mar.
Obviamente afecto al lobby divino, Baseotto contó que durante su viaje visitó el santuario de la Virgen de Fátima, en Portugal, a quien le pidió que “ayudara a resolver pacíficamente el conflicto” que mantiene con el Gobierno. Al ser consultado sobre si Benedicto XVI lo alentó en su defensa a favor de la vida, el prelado contestó: “Sí, desde luego; él mismo lo declaró en público cuando asumió en San Juan de Letrán”.

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