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“Todo lo que haga el Papa está siempre bien hecho”

De regreso del Vaticano, el cardenal Jorge Bergoglio intentó conjurar las versiones sobre el entredicho con el Papa por la designación de obispos y apeló a la infalibilidad de Benedicto XVI para clausurar el tema.

 Por Washington Uranga

“Todo lo que haga el Papa está bien hecho.” Esta fue la frase del cardenal Jorge Bergoglio ayer por la mañana ante los periodistas que lo interrogaron en Ezeiza a su arribo del Vaticano, donde había viajado para participar de una reunión de la Secretaría Permanente del Sínodo de Obispos y para hacer gestiones propias de su cargo como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. De esta manera, el arzobispo buscó ponerles un cierre rápido a las versiones que indicaban que en el Vaticano se entrevistó con el papa Benedicto XVI para hacerle conocer el malestar existente en el Episcopado argentino en vista de que la Santa Sede no está teniendo en cuenta las propuestas de los obispos locales en lo relativo a la designación de obispos. Para Bergoglio, el debate público sobre el tema de la designación de los obispos “no es de espíritu eclesial, no es del Espíritu Santo”.

La reunión entre Benedicto XVI y Bergoglio nunca logró confirmación oficial en el Vaticano. Tampoco el presidente del Episcopado argentino afirmó que tal encuentro haya ocurrido. Sin embargo, fuentes eclesiásticas confiables sostienen que dicha entrevista se produjo y en esa ocasión uno de los temas planteados por Bergoglio fue precisamente el referido a las recientes designaciones de los obispos José Luis Mollaghan, en Rosario, y Fabriciano Sigampa, en Resistencia. Mientras el cardenal de Buenos Aires estaba en Roma, se produjo el viernes último el nombramiento de Oscar Sarlinga como obispo de Zárate-Campana, un hombre de claro perfil conservador y vinculado con Esteban Caselli, ex secretario de Culto y embajador ante el Vaticano en tiempos de la presidencia de Carlos Menem.

El mismo viernes los obispos eméritos de Rosario, Eduardo Mirás, y de Resistencia, Carmelo Giaquinta, hicieron sendas declaraciones para defender a sus sucesores en el cargo, resaltando sus condiciones y acusando a los medios de comunicación de “falacia” y de pretender “desprestigiar la figura pastoral” de los designados. La mayoría de las informaciones periodísticas, antes que cuestionar a los obispos nombrados, pusieron en evidencia las interferencias –denunciadas por los mismos miembros del Episcopado– que el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, y el mencionado Caselli están introduciendo a la hora de nombrar nuevos obispos.

Ayer, Fabriciano Sigampa, actual obispo de La Rioja y próximo a asumir en Resistencia, dijo que “no he buscado el ascenso ni me nombró el Gobierno”, al referirse a las versiones periodísticas de los últimos días. Sigampa aseguró que “me siento muy feliz (de ir a Resistencia). Solamente acepté la voluntad del Papa, que me ha pedido que aceptara este ofrecimiento y le di por escrito mi aceptación”. Y agregó que “puedo decir con tranquilidad de conciencia que no busqué esto”.

No obstante lo categórico de las declaraciones de Bergoglio en su regreso al país, el tema de los nombramientos episcopales está muy lejos de quedar clausurado. Actualmente existen “sedes vacantes”, es decir, obispados que deben cubrirse porque sus titulares han presentado la renuncia y ese número puede incrementarse a lo largo del año. El Vaticano ya tiene en sus manos las renuncias de Emilio Bianchi di Cárcano (Azul), Ramón Staffolani (Río Cuarto), Domingo Castagna (Corrientes) y Joaquín Piña (Iguazú), obispos que ya cumplieron los 75 años. Estas vacantes podrían ser cubiertas en cualquier momento.

A ello debe sumarse la diócesis de Santiago del Estero, que está sin pastor desde la renuncia el año anterior de Juan Carlos Maccarone, después del escándalo del video. A los anteriores se sumará en breve el obispo prelado de Cafayate, Cipriano García, quien en diciembre también llegará al límite de edad estipulado para el ejercicio episcopal. El nombramiento de obispos en el casi diez por ciento de las sedes episcopales del país se convierte en una cuestión de enorme importancia, porque la orientación delos nuevos obispos puede inclinar hacia un lado o hacia otro la balanza de la correlación de fuerzas internas del Episcopado argentino.

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El cardenal Jorge Bergoglio regresó ayer de su viaje al Vaticano y fue más que cauto en sus dichos.
Imagen: AFP
 
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