EL PAíS › KIRCHNER HABLARA HOY EN EL CIERRE DE UNA MOVILIZACION MASIVA A LA PLAZA

Con ansias de un sol del 25 propio

El kirchnerismo realizará hoy su primera convocatoria masiva a la Plaza de Mayo. Como parte de los festejos por la fecha patria, Kirchner participará del Tedéum, presenciará parte del festival y luego cerrará con un discurso. Esperan más de cien mil personas.

 Por Fernando Cibeira

Con la idea del llamado a una concertación que sirva para ampliar su base política en el aire, el presidente Néstor Kirchner hablará hoy en lo que se espera sea una Plaza de Mayo repleta, con una expectativa de concurrencia que va de las 100 mil a las 200 mil personas. Si este anuncio se cumple, hoy se verá la mayor concentración política de los últimos años, en una época en la que los actos masivos parecen haber caído en desuso, prefiriéndose, aun en épocas de campaña, los lugares cerrados y controlados. En palabras del Presidente, el acto será “una celebración en conjunto” del 25 de Mayo, que coincide con el tercer aniversario de su gobierno. “La Patria somos todos”, será el eslogan que presidirá el escenario levantado frente a la Casa Rosada por el que desfilarán números musicales. Pese a esa buscada amplitud –entre los convocantes está todo el oficialismo pero también sectores sindicales, sociales y organismos de derechos humanos–, la movilización tendrá un marcado cariz reeleccionista que, según se anticipa, no estará mencionado en el discurso de Kirchner. La oposición se mostró muy crítica con la convocatoria y acusaron al Presidente de pretender adueñarse de la fiesta patria (ver páginas 4 y 5).

La convocatoria masiva y el mensaje presidencial no serán las únicas características poco comunes en la jornada de hoy. Para empezar, a las 11, Kirchner recibirá en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno el saludo de los 70 embajadores con sede en Buenos Aires. Un acto protocolar a los que el Presidente suele ser esquivo y que, de hecho, hasta ahora nunca había cumplido. Esta vez lo hará y con todas las formalidades del caso.

Luego, Kirchner realizará la habitual caminata junto a sus ministros hasta la Catedral para participar del Tedéum. El año pasado, el Presidente hizo una gambeta y cumplió con la tradición pero en Santiago del Estero. Por entonces, Kirchner y la jerarquía de la Iglesia estaban en el peor momento de su relación por culpa del conflicto generado con el obispo castrense Antonio Baseotto. Hoy los tiempos son otros, y tanto el Gobierno como la Iglesia aparecen interesados en una reconciliación, por lo que Kirchner escuchará en primera fila la homilía del cardenal Jorge Bergoglio, titular del Episcopado. No se esperan críticas.

Poco después de que el Presidente salga de la Catedral, está previsto el arranque del festival artístico en el escenario levantado frente a la Casa Rosada. En el reportaje a Página/12 publicado el domingo pasado, Kirchner insistió en el carácter de “celebración” del acto en la Plaza, dado por la actuación gratuita de artistas como Alejandro Lerner, Víctor Heredia o Mercedes Sosa. Sin embargo, esta convocatoria fue desde el comienzo muy diferente a la que, por ejemplo, el Gobierno hizo para su primer aniversario, en 2004. En este caso, la impronta política del acto superó con amplitud el perfil del festival musical.

La convocatoria fue irradiando desde la Casa Rosada hacia los márgenes. Es decir, arrancó con los sectores más puramente kirchneristas para pasar a los gobernadores justicialistas, la CGT, organizaciones sociales y hasta organismos de derechos humanos. En un hecho poco común, la titular del Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, y de Madres, Hebe de Bonafini, participarán de la movilización.

Desde su asunción, Kirchner había sido reacio a las convocatorias masivas, sabedor de las críticas que suelen achacarse a los movimientos de los aparatos partidarios. En este caso, el Presidente cambió de parecer, alentado en que los altos índices de imagen positiva que muestra en las encuestas se traduzcan en una afluencia importante de independientes. La “gente suelta” de la que tanto hablaron los funcionarios del Gobierno en los últimos días, en la que están cifradas las esperanzas del éxito del acto de hoy. Podría decirse que una “gente suelta” equivale a varios de los que serán movilizados en micro desde distintos puntos del país y, especialmente, del conurbano.

Los peligros

Además de las críticas a los aparatos, las viandas y los micros, otro de los peligros que encierran las movilizaciones masivas –que prácticamente provocaron su desaparición del calendario político– es la posibilidad de que se produzcan incidentes. Para ello, el Gobierno previó un amplio operativo de seguridad con acento en la prevención que arrancará a las 24 horas de hoy. Participarán 1400 efectivos policiales, con ayuda de helicópteros y la división perros. A las 8, se trazará un amplio cerco al centro de la ciudad en el que no podrían circular vehículos, comprendido entre las avenidas Corrientes y Belgrano, al norte y al sur, y 9 de Julio e Ingeniero Huergo al oeste y al este.

La particularidad será que, salvo en caso de que haya problemas, los policías no estarán dentro del perímetro y se mantendrán en el vallado. La plaza estará custodiada por mil miembros de la CGT y del Movimiento Evita identificados con pecheras. Con estas consideraciones –la policía afuera, una importante cantidad de encargados de seguridad propios adentro–, en el Gobierno imaginaban haber minimizado las probabilidades de incidente. Como agregado vale recordar la preocupación del Presidente de que el acto terminara cuando todavía fuera de día, cuestión de facilitar el seguimiento de la desconcentración.

Los gobernadores, ministros y demás invitados especiales podrán seguir el recital y el discurso del Presidente desde un palco montado a pocos metros del escenario. La aparición junto a Kirchner era motivo de forcejeos en las cercanías de los organizadores. Es una foto que nadie se quiere perder. Es llamativa la cantidad de dirigentes –intendentes del Gran Buenos Aires, dirigentes sindicales, gobernadores– que en los últimos días mostraron un entusiasmo fanático con la convocatoria presidencial, ansiosos como están de mostrar su adhesión al Gobierno, al que hasta no hace mucho miraban de reojo. La misma pulseada, seguramente, se repetirá al momento de llegar las columnas y colocar las banderas en lugares visibles, un clásico en las movilizaciones peronistas. Para curarse en salud, varias organizaciones anunciaron su ingreso a la Plaza a la mañana, varias horas antes del discurso presidencial.

Según anticipaban en Gobierno, Kirchner dará un discurso breve y pensado. El Presidente esquivó la connotación que tendría el balcón de la Casa Rosada –“Ya tiene su lugar en la historia”, dijo– y se parará en el mismo escenario que utilizarán los cantantes. Desde allí, hará un racconto de sus tres años de gobierno, con eje en los progresos obtenidos en cuanto a índices de pobreza, desocupación y aumento del PBI. Se detendrá en lo que considera que son sus puntos fuertes, como la renegociación de la deuda externa, el pago de lo adeudado al FMI y la modificación de la Corte Suprema. Hablará de su deseo de conformación de una concertación –“un espacio superador”, en sus palabras– adhiriendo a su esquema de gobierno a sectores de otros partidos y de organizaciones sociales que se sientan identificadas con su gestión. Con todo, por lo que se sabía hasta ayer, ningún dirigente radical entre los más afines al Gobierno participará de la convocatoria.

Para leer entre líneas será lo que adelante Kirchner respecto a su futuro. “Lo que diga sobre el tema no me lo van a creer”, es la muletilla que inventó para responder a las consultas sobre la reelección. Tanto en privado como en público, el Presidente asegura que no tiene previsto volver a presentarse y que, en último caso, es algo que debe resolver recién en marzo o abril del año próximo. Distraídamente, desliza la posibilidad de que su mujer, la senadora Cristina Fernández de Kir-chner, tome la posta.

Pero será muy difícil no interpretar la movida de hoy como la punta de lanza de una ofensiva reeleccionista. Muchos de los dirigentes que participarán de la convocatoria ya anticiparon su deseo de que Kir-chner vaya por un segundo mandato y es posible que algunas columnas tengan preparado algún cantito alusivo. La reacción del Presidente, lo que pueda decir o hacer, seguramente servirá para despejar las dudas hacia adelante.

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El Gobierno montó un importante escenario frente a la Casa Rosada, donde hablará Kirchner.
 
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