EL PAíS

En la playa todo es más lindo

El Presidente se tomó el domingo para ver el Pacífico y pintó un panorama optimista: pese a todo, “hay cierta expansión” de la economía y de ninguna manera se dolariza.

Desde Ecuador –país que hizo punta con la experiencia, hasta ahora con bastante poca fortuna–, el presidente Eduardo Duhalde descartó ayer “toda posibilidad de dolarizar”. Diplomático, el Presidente no quiso hacer comentarios sobre la situación económica ecuatoriana, pero sí adjudicó los males argentinos al hecho de haber anclado la moneda durante los once años que duró la convertibilidad. Ahora, gracias a su devaluación, Duhalde asegura ver “ligeras mejorías” en los indicadores económicos pese a que la semana pasada el Indec dio a conocer al mayor índice de desocupación de la historia. “Hay cierta expansión y los ingresos fiscales aumentan mes a mes”, insistió el Presidente en su lectura optimista de la realidad.
Duhalde viajó el jueves a Guayaquil para participar de la segunda cumbre de mandatarios de América del Sur. La cumbre terminó el sábado con un documento final que firmaron los diez presidentes participantes, en el que anticiparon que en poco tiempo suscribirán 162 acuerdos para darle mayor impulso a la integración regional. Además, hubo un apoyo explícito a los países de la región en crisis. Sobre la Argentina, en concreto, en el punto 31 del documento, los presidentes sudamericanos remarcaron su “apoyo y solidaridad al pueblo y al gobierno” argentinos.
Ayer, Duhalde se tomó un día de descanso junto a su mujer, Hilda “Chiche” Duhalde, para disfrutar de las playas ecuatorianas en la península de Santa Elena, sobre la costa del Pacífico. Los Duhalde y el presidente de Chile, Ricardo Lagos, se quedaron a pedido del presidente ecuatoriano, Gustavo Noboa, quien los invitó a su residencia. En algún momento se había arreglado que desde hoy Duhalde y Lagos iniciaran una visita oficial conjunta a Ecuador, pero el presidente argentino luego resolvió cancelarla, priorizando la vuelta rápida al país. Duhalde y su comitiva se subieron al Tango 03 ayer cerca de la medianoche y estaba prevista su llegada al Aeroparque Jorge Newbery a las 6.30, donde recibirá el mando del presidente previsional del Senado, Juan Carlos Maqueda.
Pero, antes del reposo, Duhalde ofreció entrevistas a las canales ecuatorianos Ecuavisión y Gammavisión, en las que desarrolló en extenso los motivos por los que se siente tan optimista respecto del futuro argentino, algo de lo que ya se arrepintió de haber hecho cuando prometió que organizaría una fiesta de la reactivación junto con la celebración del 9 de Julio que pasó.
“En el segundo trimestre de este año, a partir de mayo, se advierte una ligera mejoría ya que se detuvo la caída; hay cierta expansión económica y los ingresos fiscales aumentan mes a mes y superan a los del año pasado”, les dijo ayer a los ecuatorianos. Con algún criterio, los periodistas locales le preguntaron entonces si la cosa iba tan bien por qué decidió adelantar las elecciones para marzo del 2003 y no sigue hasta setiembre, como estaba previsto en un principio. “Yo no dije que iba bien”, les respondió el Presidente. “Sino que algunos indicadores de la economía mejoran, pero eso no es que me vaya bien porque la situación está mal y viene de cuatro años de recesión y depresión”, agregó.
El Presidente realizó en Ecuador también algunas consideraciones sobre la política nacional. Dijo que está convencido de que le entregará la banda presidencial a un justicialista. Incluso, pronosticó que quienes competirán en el ballottage serán dos peronistas, uno con el sello del PJ y otro que irá por afuera.
En su análisis de tono didáctico ante los periodistas extranjeros, Duhalde sostuvo que los problemas económicos del país se agudizaron con la convertibilidad que establecieron Carlos Menem y Domingo Cavallo. “Estar atados a la moneda más fuerte del mundo nos fue llevando a que perdiéramos competitividad, y eso provocó un colapso en todos los sectores de la actividad económica argentina”, explicó. Y, agregó, que ni Estados Unidos ni los países más industrializados se pusieron a pensar en las naciones en desarrollo cuando diseñaron la política de globalización.
Por eso mismo, Duhalde sostuvo que no hay espacio para que en la Argentina se dolarice la economía. La medida es la principal del plan queMenem promete poner en práctica si vuelve a la Casa Rosada, pese a que desde Estados Unidos y el propio FMI se dijo que una decisión de ese tipo no sería conveniente. En Ecuador hace ya dos años y medio que se adoptó el dólar como moneda y la medida sigue dividiendo a la dirigencia política. Duhalde, obviamente, no quiso hacer comentarios sobre la situación ecuatoriana. Sin embargo, algunos de sus funcionarios no resistieron la tentación y hablaron con reservas con los periodistas locales. “La dolarización provocó una permanente baja de las exportaciones y un aumento sostenido de las importaciones”, dijeron allí hombres cercanos a Duhalde, con el tono de los que se las saben todas.

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El Presidente terminó la cumbre sudamericana el sábado y se quedó un día por invitación ecuatoriana.
Ayer habló para la televisión local y describió una Argentina en problemas pero mejorando gradualmente.
 
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