EL PAíS › CON VARIAS REUNIONES COMENZO LA CONCERTACION DEL GOBIERNO

¿Por qué no charlamo’ un ratito?

Obispos, funcionarios del PNUD y del Gobierno recibieron al BID, a los bancos extranjeros y nacionales, a Aníbal Ibarra, a las dos CGT y a la CTA. El FMI y el Banco Mundial pegaron el faltazo.

 Por Washington Uranga

“El plazo está dado por las urgencias y por la gravedad de la situación, porque la Argentina está al borde de la disgregación social”, afirmó ayer José Ignacio López, actuando como vocero del “diálogo argentino”, la iniciativa de concertación multisectorial convocada por Eduardo Duhalde y que es animada por la Iglesia Católica con el apoyo técnico de Naciones Unidas. Ayer, durante todo el día, la sede central de Cáritas ubicada a pocas cuadras de la Casa Rosada y en la oficina local del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) fueron escenario de múltiples encuentros con banqueros, sindicalistas, dirigentes políticos y de las asociaciones de consumidores. El gobierno estuvo representado por el diputado justicialista José María Díaz Bancalari y por el vicejefe de Gabinete, Juan Pablo Cafiero. Los obispos Jorge Casaretto, Juan Carlos Maccarone y Ramón Staffolani se dividieron tareas para poder atender a las diferentes delegaciones y, a su vez, acelerar el proceso de consultas “dadas las urgencias del momento”, señalaron.
El vocero López afirmó que el diálogo que se está impulsando “es la única alternativa que queda a otra más violenta, caótica o anárquica” y subrayó que se trata, “ante todo, de recuperar el sentido del bien común que es anterior a cualquier concertación”. López reconoció también que “este espacio –por el diálogo– tiene que crecer en credibilidad y en confianza” y que esto será posible en la medida en que “cada uno de los argentinos recupere la confianza en sí mismo”. El vocero subrayó además que todos los patrocinantes del diálogo, en particular los obispos, son conscientes de que las urgencias están dadas por “el escándalo de que en la Argentina haya niños que se mueren de hambre y 15 millones de personas por debajo de la línea de la pobreza”.
Los encuentros de ayer se iniciaron con una reunión informativa con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ricardo Santiago –encargado para el Cono Sur– y Jorge Elena, delegado en Argentina. Habían sido invitados los representantes locales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero no se hicieron presentes y no se tuvo información acerca de los motivos de la ausencia.
El llamado “diálogo argentino” tiene previstos por lo menos dos tipos de reuniones. Unas serán de carácter informativo, como la que se mencionó antes y a las que serán invitadas en el futuro los embajadores de distintos países, organismos internacionales y, en algunos casos, miembros del gobierno. Con esta finalidad informativa los obispos se reunirán hoy a primera hora con miembros del equipo económico que encabeza el ministro Jorge Remes Lenicov.
Ayer fue el turno de las centrales obreras. En distintos encuentros la comisión episcopal se reunió con las autoridades de las dos CGT, Hugo Moyano y Rodolfo Daer, y con el titular del CTA, Víctor De Gennaro. También las asociaciones de consumidores y las cooperativas conformaron una numerosa delegación para presentar sus puntos de vista. Uno de los encuentros más esperados fue el que se celebró con el titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Eduardo Escasany, quien aprovechó la ocasión para señalar que si bien los bancos son responsables de la crisis “no son más responsables que otros sectores”. Enrique Olivera, titular del Banco Nación, y Carlos Heller (Credicoop), en representación de los bancos nucleados en Abappra, se comprometieron ante los obispos a presentar en las próximas 72 horas una propuesta para “avanzar en la recuperación económica”.
Aníbal Ibarra, titular del Frepaso, concurrió a la cita acompañado por su hermana, la senadora Vilma Ibarra, y al salir del encuentro sostuvo que ningún proyecto “es viable si no se resuelve la situación de emergencia”.
De acuerdo a la mecánica sugerida por el equipo técnico del PNUD y aprobado por los obispos, todos los interlocutores son invitados a señalar inicialmente “cinco grandes temas que debe enfrentar el país y laspropuestas más adecuadas para abordarlos”. Completada esta respuesta las delegaciones son invitadas a indicar “las cinco acciones o gestos que Ud. o el sector que representa están dispuestos a ofrecer para enfrentar estos temas”. Las respuestas de cada uno de los grupos son grabadas y procesadas por el equipo técnico del PNUD para, través de una metodología denominada de “encadenamiento constructivo”, arribar a coincidencias y divergencias. Este trabajo, eminentemente técnico, será procesado luego por una comisión de entre cuarenta y cincuenta expertos en diferentes disciplinas y que será la encargada de elaborar un borrador que se presentará nuevamente a todos los participantes del diálogo. En esta etapa inicial todos los que concurran al diálogo pueden presentar también sus propios documentos con propuestas y sugerencias.
Según lo señaló José Ignacio López “no se trata de compartir diagnósticos” sino de un “diálogo de renunciamientos, de despojo y de actitudes de grandeza”. El vocero subrayó que los obispos “no están dispuestos a amparar cualquier diálogo, sino que el mismo tiene que darse en las condiciones que el Episcopado fijó en sus últimos documentos” y advirtió que “no podemos seguir perdiendo el tiempo mirando quién tiene la culpa porque la crisis nos devoraría a todos”.

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Escasany y Cárdenas, de ABA, en el debate con monseñor Casaretto y Juan Pablo Cafiero.
Los banqueros reconocen su responsabilidad en la crisis. “No fue mayor que la de otros sectores”, aclaran.
 
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