ECONOMíA › PROTESTA CALLEJERA CONTRA CINCO ENTIDADES BANCARIAS

Un corralito humano a bancos de Liniers

 Por Horacio Cecchi

Ayer, el sufrimiento y los ahorros porteños no estuvieron solos dentro del corralito. Cinco bancos del barrio de Liniers, de los cuales tres eran extranjeros, sobre la avenida Rivadavia, quedaron encerrados en otro corralito, versión callejero-barrial. No fue un corralito creado por circulares del Banco Central, ni leyes presidenciales, ni acordadas de los supremos cortesanos. El corralito fue humano, más de 200 manifestantes entre vecinos, comerciantes y curiosos que decidieron plegarse encerrando a las entidades. Marcharon cinco cuadras, cantaron el Himno y cacerolearon. Sobre las puertas bancarias adosaron fajas de clausura con la leyenda: “Clausurado por falta de pago”. Dentro, los clientes que engrosaban las filas apoyaron aplaudiendo. En el microcentro, el Banco Central quedó también encerrado.
“A ver, a ver/ quien dirige la batuta/ si el pueblo unido/ o los banco’ hijo’ de puta.” La letra no alcanzaba a expresar por completo el odio de los vecinos y comerciantes de Liniers. A las 13.30 de ayer, el cántico comenzó a sonar sobre Rivadavia a una cuadra de la General Paz. El foco de la atención estaba puesto sobre las puertas de la sucursal del Citibank.
“La idea surgió por una propuesta nuestra –explicó Mariela, socióloga y vecina del barrio de Flores a Página/12– a un comerciante de Liniers, la semana pasada. Teníamos que hacer algo como lo que veníamos haciendo en nuestro barrio con el Centro Comercial.”
Más de 200 comerciantes y vecinos avanzaron sobre el banco, que contaba con una modesta custodia de cuatro policías y un patrullero. Colocaron una faja de clausura sobre la vidriera, con la leyenda “Clausurado por falta de pago”, y comenzó la marcha por Rivadavia hacia el centro, hacia la city de Liniers, o sea, las cuatro primeras cuadras contando desde General Paz.
La marcha avanzó con una gran bandera blanca tipo sábana al frente, de unos diez metros de largo, con un corralito campestre pintado en el centro. Algunos manifestantes vestían camisetas argentinas, las clásicas de la selección de fútbol, pero con el lema “Basta de la patria financiera” en la espalda y bastas cruzados aquí y allá.
Mientras el cacerolazo antibancos avanzaba, desde las ventanas de los edificios de la avenida la gente arrojaba papelitos y sostenía los cánticos y las bocinas de los vehículos acompañaban. “Baila la hinchada baila/ baila de corazón/ sin deuda externa ni corralito/ vamos a vivir mejor”, seguían las letras, cuando le tocó el turno a la sucursal del Scotia Bank, con su faja aplicada contra el vidrio. Desde dentro, los clientes apilados como latas de atún olvidaron el insulto al cajero de turno y comenzaron a aplaudir.
Siguió el turno de la sucursal del Banco Río, también fajada. Cabe aclarar, teniendo en cuenta la experiencia sufrida por las entidades bancarias de Casilda y Jujuy el martes pasado, que el sentido estricto de fajada se refiere a la clausura metafórica de los vecinos. “Nos están robando el futuro”, denunciaban carteles escritos a mano, en castellano e inglés, mientras la marcha avanzó sobre el Galicia, y poco después sobre el Nación. Luego, el cacerolazo regresó sobre sus propios pasos, para cerrar la protesta sobre el mismo Citibank. La sucursal del banco estadounidense fue rodeada por un corralito humano, se cantó el himno, siguieron los cánticos, y otra faja de clausura fue aplicada cruzada sobre la anterior.
Ayer, en Liniers, al finalizar la marcha los vecinos de Flores convocaban a repetir la experiencia en su barrio. El punto de reunión será hoy, en la plaza Flores, a las 14, para marchar sobre los bancos. El cantito será: “No queremos corralito/ no queremos corralito/ no queremos represión/ no queremos represión/ que nos devuelvan la guiuiiiita/ la puta que los parióióoo”.

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