EL PAíS › EL JUICIO POR LA REPRESION ILEGAL EN CORRIENTES

Todos invocan a Nicolaides

Las audiencias del primer juicio oral por lo sucedido en un centro clandestino se reanudan esta mañana a las 8.30 en Corrientes. Allí, el martes pasado declararon cuatro de los acusados para apuntarle a Cristino Nicolaides: “El tendría que estar acá y no está”, dijo el coronel Horacio Losito, uno de los acusados por los crímenes cometidos entre 1976 y 1983 en el Regimiento Coronel Pagola de la provincia.

Luego de un día sin actividad, las audiencias en Corrientes se renuevan con declaraciones testimoniales de familiares y víctimas de la represión, en la causa donde se investiga lo que sucedió con por lo menos unas doce personas detenidas ilegalmente en el ex Regimiento 9 de Infantería.

En la causa están acusados el jefe del Ejército Nicolaides que está internado en un sanatorio de Córdoba y los ex capitanes Juan Carlos De Marchi, Rafael Barreiro y Horacio Losito, el ex comandante de Gendarmería Roberto Reinoso y al ex suboficial de la misma fuerza Carlos Piriz, la mayor parte de los cuales declaró en la audiencia del martes.

De Marchi es miembro del establishment correntino, ex presidente de la Sociedad Rural de la provincia y antiguo jefe de Inteligencia del área Militar 231 en la dictadura. Nicolaides está acusado como jefe de una asociación ilícita dedicada a los secuestros, torturas y desaparición de personas, mientras que Losito, Barreiro, Piriz y Reinoso fueron calificados como autores-miembros de la asociación.

En la audiencia todos dijeron algo. El primero en hacerlo fue De Marchi. Aunque formalmente se abstuvo de prestar declaración, expresó ante el Tribunal que “no puedo defenderme si no sé de qué se me imputa. No sé cuáles son los delitos ni las pruebas”. El resto en cambio rechazó los cargos y adujeron que “solamente obedecían órdenes del general Cristino Nicolaides”.

Detrás de De Marchi, declaró Losito y Barreiro, que todavía estaban en actividad cuando los detuvieron. En el caso de Losito, le reclamó al Tribunal la ausencia en el proceso de Nicolaides. “Yo en esa época no tenía capacidad de mando, sólo cumplía sus órdenes. El tendría que estar acá y no está”, indicó. Negó los cargos de privación ilegítima de la libertad, torturas y desapariciones de personas y reiteró en varias oportunidades que “el único que tenía contacto con los detenidos era Nicolaides”. Enseguida, presentó un organigrama sobre la estructura jerárquica del Ejército y lo distribuyó entre los jueces, la defensa y la querella. En el gráfico, no hizo más que reforzar lo que venía pidiendo: señaló que cada uno de ellos ocupaba cargos de subalternos y que sólo cumplían tareas de administración.

Al momento de su detención, Barreiro estaba al frente del Regimiento de Monte Caseros de Corrientes. En la audiencia dijo: “No comprendo de forma clara, precisa y probatoria cuáles son los hechos que se me imputan –indicó–. No conozco las pruebas por las que se me acusa”. En el mismo sentido, se pronunció Píriz y Reinoso, coincidiendo en que nada se hacía en el ex Regimiento 9 sin que tuviese la aprobación de Nicolaides. Reinoso fue el único que aceptó preguntas de la querella.

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