EL PAíS › CRISTINA FERNáNDEZ, LULA Y BACHELET ACORDARON TRABAJAR PARA REDUCIR LA TENSIóN

La urgencia de bajar los decibeles

La Presidenta habló con sus pares de Brasil y Chile: los tres coincidieron en el rechazo de la violación de Colombia del territorio ecuatoriano. Anoche también dialogó con Correa y Uribe, a quienes les anticipó la postura argentina en la reunión de la OEA.

 Por Daniel Miguez

Preocupación. Mucha preocupación. Eso era lo que se trasmitía ayer alrededor del despacho de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, luego de constatar en charlas telefónicas con sus pares de Brasil y Chile, Luiz Inácio Lula da Silva y Michelle Bachelet, que ellos habían sentido el mismo impacto por la violación de Colombia a la soberanía territorial de Ecuador para matar a Raúl Reyes, el dirigente de las FARC que más se inclinaba a un proceso de paz, incluida la posibilidad de liberar a Ingrid Betancourt. Y ante las reacciones de Ecuador y de Venezuela de enviar tropas a la frontera con Colombia, los tres presidentes acordaron la necesidad de actuar para bajar en forma urgente la tensión en la región.

También anoche, entre las 21 y las 22, habló con el presidente ecuatoriano Rafael Correa, y el de Colombia, Alvaro Uribe. Sólo se supo que a ambos les anticipó la posición sobre el conflicto que expondrá Argentina hoy en la OEA y sus votos a favor de la paz en la región.

La Presidenta ya había hablado el domingo a la noche con Bachelet y ayer a la mañana con Lula y los tres se aliviaron en que tenían coincidencia sin fisuras en el tema. Los diálogos telefónicos con el canciller Jorge Taiana, que participaba en Suiza de una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (ver página 7), se sucedieron el fin de semana y se intensificaron ayer. La Presidenta monitoreaba las respuestas que el jefe de la diplomacia argentina iba obteniendo de sus colegas. Taiana habló con los cancilleres de Brasil, Chile, México, Ecuador, Venezuela y Paraguay y acordaron pedir una reunión urgente de la OEA. Y ayer volvió a tener una larga conversación con el titular del organismo internacional, el chileno José María Insulza. Lo mismo hizo –dicen que también con mucha firmeza– el canciller de Brasil, Celso Amorim. El objetivo era presionar para forzar la reunión de la OEA, que finalmente se fijó para hoy a las 15.

Independientemente de este encuentro de cancilleres de 34 países americanos, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el principal asesor de Lula en temas internacionales, Marco Aurelio García, hablaron ayer por la tarde, sobre la posibilidad de emitir un comunicado conjunto en el que se defendiera los derechos de la soberanía territorial de los países y se llamara a bajar la tensión en la región. Quizás hoy lo definan si logran acordar un texto que conforme plenamente a ambos.

En forma paralela, la Presidenta había instruido a Taiana para que fije públicamente la posición de Argentina. “Rechazamos cualquier forma de violación de la soberanía territorial”, dijo desde Suiza el canciller, ayer por la tarde, minutos después de hablar con su colega ecuatoriana, María Isabel Salvador. “La Argentina expondrá en la sesión extraordinaria de la OEA la firme posición de rechazo a cualquier forma de violación de la soberanía territorial a un Estado miembro”, agregó Taiana.

Las palabras de Taiana desde Suiza, dadas a conocer por la Cancillería argentina, completaban la posición argentina así: “El respeto de la soberanía territorial es un principio inviolable en el derecho internacional y nada ni nadie puede justificar su violación. La Argentina trabaja para que la paz no se altere y el proceso humanitario continúe. Asimismo, que la OEA reafirme los principios y valores que para nuestro país son inmutables y esenciales”.

En las charlas entre Cristina, Bachelet y Lula se escuchó la palabra “terrible” para definir la intervención del gobierno de Uribe en Ecuador. Para los presidentes, la actitud de Colombia “es injustificable desde el derecho internacional y también políticamente”, según trascendió en la Casa Rosada. Pero también se convencieron de que tan necesaria como la condena es el enfriamiento de los hirvientes ánimos caribeños.

El conflicto tiene otros matices que lo tornan delicado, juzgan en la Cancillería argentina. Por un lado, la justificación de Estados Unidos hacia la intervención militar de Colombia en territorio ecuatoriano. Por otro, las necesidades políticas internas de algunos de los involucrados. En este sentido contabilizan la sobreactuación del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de enviar tropas a la frontera con Colombia y la necesidad de Uribe de mantenerse duro, ya que su política ante las FARC llevó su imagen entre los colombianos al 70 por ciento de aceptación.

Con todo, en la Casa Rosada dijeron ayer que sigue firme el viaje de mañana de la Presidenta a Caracas para firmar con Chávez convenios de intercambio de energía por alimentos y know how agropecuario. En Caracas, el jueves a la mañana se reunirá con la madre de Betancourt, Yolanda Pulecio, y con la senadora colombiana Piedad Córdoba.

Pero ese encuentro podría pasar a un segundo plano respecto al del viernes en la República Dominicana, donde se celebrará la Cumbre de Río. Allí está previsto que concurran no sólo los presidentes de los cuatro países latinoamericanos más comprometidos con el proceso de paz en la región (Argentina, Brasil, Chile y México), sino también Uribe, Correa y Chávez.

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Cristina Fernández coincidió con Lula en la preocupación por la hirviente situación en Sudamérica.
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