EL PAíS › OPINION

Son rumores

 Por Raúl Kollmann

Desde hace semanas se sabe que buena parte de la clase política quería voltear las internas abiertas. En especial el Gobierno, que no tiene candidato con el que enfrentar a Carlos Menem y tenía en el horizonte una interna entre el riojano y el hombre lanzado por la Casa Rosada, José Manuel de la Sota, con razonable favoritismo para el archienemigo de Duhalde. Tampoco Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner querían la interna y era casi un hecho que no iban a participar de ella. El rumor era diario: públicamente el Gobierno ratificaba el cronograma electoral una y mil veces, insistía en que las internas se harían sí o sí, y al mismo tiempo se decía que había una intensa gestión con la Justicia para sacar el fallo anulando la interna del 15 de diciembre. Ayer, el fallo salió.
Por supuesto que ahora pasa más de lo mismo: para la tribuna se dice que van a apelar, que quieren el cronograma original, mientras que en privado festejan que la interna se está esfumando y se preparan para la batalla conocida: las viejas internas.
En las últimas semanas corrió otro rumor, obviamente infundado. El Gobierno logrará el quórum en el Congreso, desmontará el juicio político contra la Corte y, entre otras cosas, el máximo tribunal daría a luz una resolución declarando inconstitucional la convocatoria a elecciones para el 30 de marzo. El argumento sería que un presidente no puede llamar a elecciones: si renuncia –como es el caso de Duhalde–, se debe convocar la Asamblea Legislativa y ésta tiene que definir el llamado a las urnas. Por ahora, la última Asamblea Legislativa lo único que definió fue que Duhalde fuera presidente y que su mandato debía llegar al 10 de diciembre de 2003, no al 25 de mayo. O sea que si, como dice el rumor infundado, la Corte declara que la convocatoria a elecciones es inconstitucional, Duhalde tendría que seguir hasta el 10 de diciembre del año próximo. El rumor agrega algún detalle más: que ahora se viene el acuerdo con el Fondo, una pequeña reactivación y que entonces el Presidente podría disfrutar de un año casi glorioso. Más del rumor: que habría gobernadores que apoyarían esta salida y, además, Ricardo López Murphy ya hizo público su respaldo a un camino de ese estilo. Se ve que necesita tiempo para un eventual crecimiento de su candidatura.
Lo que en verdad está pasando es que el Gobierno y buena parte de los políticos votan las internas abiertas por unanimidad y después hacen todo para voltearlas porque no les convienen. Sacan decretos y convocatorias electorales, que después socavan por abajo, porque tampoco les convienen. A la tribuna le dicen una cosa y por detrás hacen otra.
Quedan las preguntas: ¿se bancará la gente todas estas maniobras? ¿Se bancaría la eventual postergación de las elecciones de marzo?
Igualmente, no hay que preocuparse, porque son sólo rumores.

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