EL PAíS › LA DENUNCIA DE MALTRATO DE UNA ARGENTINA EN BARAJAS

Un caso que llegó al Parlamento

“El trámite de inadmisión no constituye una detención. En ningún momento los pasajeros son sometidos a ningún tipo de maltrato, ni físico ni verbal, por parte de los funcionarios policiales actuantes, que se atienen a sus Principios Básicos de Actuación.” De ese modo, el Poder Ejecutivo español respondió a una serie de cuestiones parlamentarias formuladas por la oposición por un caso de maltrato en el aeropuerto Barajas de Madrid, denunciado por una ciudadana argentina de paso por la península ibérica.

El gobierno aseguró que los controles de entrada a los inmigrantes en los aeropuertos españoles “no se han endurecido”. Fue la respuesta a la pregunta formulada por el senador opositor del Partido Popular (PP) Jesús Gonzálvez García a partir del caso de Gabriela Colvín.

Colvín había denunciado que a su llegada a Barajas el pasado 7 de julio fue maltratada por las autoridades de inmigración españolas al igual que otros compañeros latinoamericanos. Como respuesta el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero señaló que el número de pasajeros latinoamericanos reembarcados en los aeropuertos y regresados a sus países de origen entre los meses de enero y junio de 2008 ascendió a 4493 personas, y aclaró que esa cifra supone una reducción del 43 por ciento en relación con el primer semestre del año 2007.

Dentro de las personas reembarcadas en los aeropuertos se encuentra la argentina Colvín, quien denunció que el 7 de julio de 2008 fue detenida por las autoridades migratorias en Barajas, estuvo encerrada junto a otros extranjeros durante ocho horas en un cuarto donde no pudieron beber agua, ni hablar por teléfono, o ir al baño.

El gobierno español afirmó que a Colvín se le instruyó un expediente administrativo de inadmisión en frontera y que fue asistida en el aeropuerto por un letrado de oficio. Recordó que la ley exige a los nacionales de países que no pertenecen al territorio europeo para entrar en España una carta de invitación, el billete de regreso y medios económicos determinados para su mantenimiento durante la estancia.

Añadió que mientras la policía confirma si cumplen con los requisitos exigidos, los pasajeros permanecen en la zona de llegadas, “no encontrándose en ningún momento encerrados, al tener total libertad ambulatoria por la zona y disponer, asimismo, de cuartos de aseo públicos de los que pueden hacer uso en todo momento”. Si se comprueba la inadmisión, el extranjero es informado inmediatamente y de manera comprensible de las causas que la motivan y de los derechos que le corresponden, como ser asistido por un intérprete y la designación del abogado que desee.

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