EL PAíS › FAMILIARES DE DESAPARECIDOS JUDIOS

Rechazo a la DAIA

 Por Raúl Kollmann

Los familiares de los desaparecidos judíos se pusieron firmes: de ninguna manera participarían del acto de homenaje si algún dirigente de la DAIA hacía uso de la palabra. Para ellos, la DAIA nunca se autocriticó de la actitud de tolerancia con la dictadura y, peor aún, no estuvo dispuesta en las últimas dos décadas a reclamar siquiera la aparición de los cuerpos de las víctimas judías. La controversia se saldó mediante un gesto del presidente de la AMIA, Abraham Kaúl, quien propuso excluirse de la lista de oradores, de manera que sólo hablaran familiares de las víctimas, el Presidente y el jefe de Gobierno porteño, aunque anoche, como se informa aparte, encontró un modo de hablar.
Las negociaciones por el acto de ayer fueron revelados a Página/12 por el presidente de la Asociación de Familiares de los Desaparecidos Judíos, Marcos Weinstein. En el balance público realizado por la DAIA en tiempos de Raúl Alfonsín –recuerdan los familiares– se hablaba de que hubo 190 desaparecidos judíos, cuando realmente hubo 1900, y se decía que “fulano de tal fue detenido por comunista, o zutano apresado en un aguantadero”.
“El año pasado viajamos a Israel en el marco de la polémica por la política israelí durante el Proceso y dijimos que hubo unos 300 judíos que pudieron refugiarse en Israel, pero que la diplomacia israelí fue condescendiente. Ya no hablamos de las relaciones entre los estados y la venta de armas a Videla, que ellos siempre explicaron como necesidad de sobrevivencia. Los embajadores israelíes durante el Proceso y aun después, nos dieron la espalda. La Comisión Parlamentaria que investigó el caso admitió parte de estos cuestionamientos y recomendó políticas distintas para el futuro. Luego insistimos con que la comunidad judía debía hacer un reconocimiento a los desaparecidos. Por ello, mandamos una carta a la AMIA”, relató Weinstein.
En mayo pasado el titular de la AMIA puso en marcha el proceso que culminó en el acto de ayer. En estos veinte años, hubo intentos de acercamiento entre los familiares de desaparecidos y la DAIA, pero –según afirman los familiares– “ni siquiera cumplieron con el compromiso de respaldar a las Abuelas de Plaza de Mayo”. En un comunicado emitido la semana pasada, el vicepresidente de la DAIA, Jorge Kirzembaum, sostuvo que “entre el 2002 y 2003, en el marco de nuestro Centro de Estudios Sociales, llevamos una profunda revisión del rol que le cupo a nuestra institución en esos años”. Pero los familiares afirman que la prueba más palpable de que la Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos peleó en solitario a lo largo de dos décadas, es que justamente se tardó 20 años en colocar una placa que recuerda a quienes fueron sometidos aún a peores torturas por ser judíos.

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