EL PAíS › ARGENTINA APOYA A WOLFOWITZ PARA EL BM

Un “halcón” contra la pobreza

Un día después de que el gobierno alemán expresara formalmente su aval a la postulación del subsecretario de Defensa de los Estados Unidos, Paul Wolfowitz, a la conducción del Banco Mundial, se conoció que Argentina ya había anticipado ese respaldo el jueves 17 a través de comunicaciones que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el embajador argentino, José Octavio Bordón, entablaron con el organismo multilateral. Los buenos vínculos que la administración kirchnerista ha cultivado con la de George Bush no permitían imaginar una conducta diferente, a pesar de las críticas que puedan arreciar contra uno de los principales promotores del ataque contra Irak.
Ese apoyo fue admitido ayer por altas fuentes del Palacio de Hacienda, que informaron sobre aquellos contactos telefónicos, aunque omitiendo cualquier argumentación que los justifique. Aun así, resulta difícil pensar que Argentina podría asumir una conducta similar a la que ayer tenían miembros de organizaciones no gubernamentales británicas dedicadas al combate de la pobreza, cuyos manifestantes exigían a Tony Blair que bloquee la candidatura del halcón. Pedido verdaderamente utópico a la luz del respaldo que el gobierno de ese país dio a la agresión norteamericana contra los iraquíes.
Hijo de un judío polaco exilado en los Estados Unidos y doctorado en matemática y química, va a comandar una entidad cuyo leit motiv confeso es aplicar recursos multilaterales a la reducción de la pobreza. En una reciente entrevista, el número dos del Pentágono se esmeró en demostrar que tiene un talante apropiado. “Se puede avanzar más en la reducción de la pobreza si se mejora la educación, la salud y las oportunidades para las mujeres”, declaró, a poco de que Bush lo candidateara. “Creo profundamente que la transparencia y las instituciones de gobierno fuertes y efectivas son esenciales para el desarrollo”, añadió en la misma entrevista, insinuando ahí su costado más duro.
No está claro si su arribo representará un cambio de la estrategia global del banco, que bajo el puño de James Wolfensohn trató de aplicar una política de apertura, integrando la institución con sectores de la sociedad civil afectados por los proyectos que financia. Un pensamiento lineal haría suponer que el espíritu belicista y recio de Wolfie, como lo llamaría con afecto el presidente de EE.UU., induciría un viraje hacia una mayor cerrazón del banco, hacia afuera, y mayor verticalismo, hacia adentro. Pero esto sólo se conocerá cuando en pocos días el propio directorio del organismo admita formalmente que será el nuevo presidente.
Finalmente, en el mundo parece imponerse el pragmatismo, algo que dejó en claro ayer el presidente de la Asociación de Bancos Rusos, Gareguín Tosunian. “La jefatura del Banco Mundial es más bien un cargo político y administrativo que financiero y, desde este punto de vista, es mejor el nombramiento de un militar con una mente clara que una operaria bancaria.”

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